Javier García Campayo es psiquiatra y experto en Mindfulness.

Mucho se habla en nuestros días del Mindfulness o atención plena, una práctica de origen oriental que se está aplicando con éxito en el campo de la Psicología. Los estudios científicos afirman que aporta muchos beneficios para la salud mental y física de las personas, y por ello hemos querido saber de qué trata exactamente y cómo puede ayudarnos a vivir mejor y a gozar de un mayor bienestar.

Entrevista a Javier García Campayo

Hoy hablamos con Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza), Profesor Titular acreditado de Psiquiatría en la Universidad de Zaragoza y autor de numerosos libros sobre Mindfulness como Mindfulness y ciencia, Manual de Mindfulness y Mindfulness y compasión, para que nos cuente más sobre esta práctica y nos dé algunos consejos para iniciarnos en la experiencia de la atención plena.

Jonathan García-Allen: ¡Buenos días, Javier! El Mindfulness ha ido ganando popularidad en los últimos años; sin embargo, aún hay gente que desconoce el significado de esta práctica. ¿Cómo definirías el Mindfulness?

Javier García Campayo: Mindfulness define dos aspectos.

Por un lado, es un estado de la mente consistente en permanecer atento al momento presente con aceptación, sin desear que lo que está ocurriendo sea de otra manera. Es un estado que todos tenemos en mayor o menor intensidad, pero que se puede entrenar. Este estado se asocia a un gran bienestar psicológico y físico, por eso su práctica se está extendiendo tanto a nivel internacional.

Por el otro, Mindfulness es también el conjunto de técnicas psicológicas que permiten desarrollar este estado

¿Cuándo entraste en contacto con la práctica de la Atención Plena?

Hacia los 18 años empezó a interesarme profundamente la meditación, sobre todo como se practica en la tradición budista tibetana y zen. No obstante, me he formado en diferente escuelas desde la contemplación cristiana hasta el advaita hinduista o prácticas contemplativas precolombinas.

Y a nivel profesional, ¿cuándo empiezas a aplicar el Mindfulness?

Hice una estancia postdoctoral en la Universidad McGill en Montreal, Canadá, en 1997 y entonces recibí mi primera formación en Mindfulness. Yo siempre digo que cuando acabé, no me molesté en recoger el título. En aquella época si un psicólogo o psiquiatra utilizaba meditación como terapia se jugaba su prestigio profesional.

Hace unos 10 años, cuando Mindfulness empezó a hacer su aparición en España, sentí que había llegado el momento de aunar mi práctica profesional con mis más profundas creencias espirituales.

¿Qué beneficios tiene en el ámbito de la salud mental?

Mindfulness es útil en el tratamiento de enfermedades mentales. Se considera la psicoterapia de elección en la depresión recurrente, pero también es muy efectivo en ansiedad, adicciones, dolor crónico, insomnio y enfermedades relacionadas con el estrés. También muy eficaz en personas que no tienen un trastorno mental porque disminuye el estrés, previene el quemado profesional y aumenta el bienestar psicológico.

¿En qué otros ámbitos puede aplicarse el Mindfulness? Los principales son el de la salud, la educación, el trabajo, el deporte, la judicatura. Existe polémica sobre si es ético aplicarlo para las fuerzas de seguridad y el ejercito, pero también se está haciendo.

Hablas del Mindfulness en la educación. ¿Se puede enseñar el Mindfulness a los niños y en los colegios? ¿También tiene beneficios para los profesores?

Los niños pueden practicar Mindfulness desde los 6 años. Es fácil instaurarlo en los colegios a esa edad, porque los alumnos lo viven como una actividad más y la normalizan e incluso demandan cuando no se les da. En el ámbito educativo habría que formar a los profesores, primero para que practiquen ellos y cuando lleven un tiempo para que apliquen mindfulness a sus alumnos. Y el circuito se completa ofertando mindfulness a los padres de los alumnos.

¿Es lo mismo meditación que Mindfulness?

No exactamente. Mindfulness es un estado de la mente como hemos dicho y es también la técnica utilizada para alcanzar ese estado de la mente. Habitualmente lo que empleamos es la meditación. Pero no todas las meditaciones aumentan los niveles de Mindfulness, solo las meditaciones atencionales.

Hay otras muchas meditaciones que no necesariamente aumentan mindfulness sino que se usan con otras funciones. Por otra parte, Mindfulness está muy relacionado con la aceptación, por lo que desarrollar la aceptación por medios por ejemplo psicoeducativos, incrementa mindfulness sin necesidad de meditar.

Realizas cursos de Mindfulness en diferentes ciudades de España como Zaragoza, Madrid o Barcelona. ¿Es fácil aprender a practicarlo?

Es sencillo, si. Los cursos de Mindfulness se estructuran habitualmente en 7 u 8 sesiones de unas dos horas de duración. Con eso uno aprende los fundamentos de la práctica y la teoría de mindfulness y, a partir, de ahí puede funcionar solo. Un curso de estos permite modificar parámetros psicológicos (estrés por ejemplo) pero incluso modifica las estructuras cerebrales cuando se estudia el cerebro con resonancia magnética funcional.

Para notar los beneficios de esta práctica, ¿hay que practicarlo a diario? ¿Cuánto tiempo hay que dedicarle a cada sesión?

Lo ideal es practicar a diario, o como mínimo 4-5 días por semana. La dosis efectiva diaria esta en unos 20 minutos, que pueden repartirse en dos sesiones de 10 minutos por ejemplo, siendo muy recomendable que una de ellas sea por la mañana, nada más levantarse. Con este nivel de práctica en pocas semanas los beneficios son muy evidentes.

Has escrito muchos libros sobre Mindfulness, uno de ellos llamado “Mindfulness eating: el sabor de la atención”. ¿Qué es la alimentación consciente?

Es la parte de Mindfulness que se dedica a observar las sensaciones, emociones y pensamientos relacionados con el proceso de comer. Más del 70% de las veces no comemos por hambre sino para calmar nuestras emociones negativas, lo que llamamos “hambre emocional”.

Cuando estamos tristes, preocupados, cansados, hemos descubierto que comer alimentos (sobre todo hipercalóricos o grasos) nos alivia. Es una de las razones de que el 50% de la población occidental padezca sobrepeso. Mindfulness nos reconcilia con la comida y hace que la disfrutemos a fondo, comamos solo lo que necesitemos y no sea necesario hacer ninguna dieta para mantener un peso adecuado.

Hoy en día se habla mucho del Mindfulness. ¿Crees que es peligroso que se convierta en una moda fugaz o se emplee para curar todos los males?

Objetivamente, ahora Mindfulness está de moda y, por tanto, está sobrevalorado. En unos 5 años habrá disminuido el “boom” y estará en su verdadera dimensión, Pero mindfulness ha venido para quedarse, porque tiene una enorme evidencia científica (que o tenían otros movimientos similares) y es eficaz en muchos entornos.

Eso si, no es la panacea para todas las enfermedades sino que tiene unas indicaciones muy precisas y no siempre es la técnica más eficaz.

Ya hemos hablado de los beneficios del Mindfulness. Pero, ¿qué le dirías a alguien escéptico sobre esta práctica?

Lo único que le podemos decir es que pruebe la experiencia de Mindfulness. Cualquier descripción de sus beneficios o de explicar en qué consiste es un pálido intento de poner en palabras una experiencia sublime. Es como intentar explicar el sabor de la sandía a alguien que nunca la ha probado.

Podemos estar horas describiendo el sabor, pero comer un trozo resuelve todas las dudas. Tener un poco de la experiencia de Mindfulness es más útil que cualquier lección sobre el tema.