Varias pautas a seguir para combatir la ansiedad en el avión. Unsplash.

Muchas personas experimentan miedo a volar, un fenómeno que aparece en las situaciones en las que hay que subirse a un avión, aunque sea para emprender un viaje muy breve. A pesar de que este medio de transporte es uno de los más seguros, el temor irracional a este contexto hace que sufran por motivos que les resultan complicados de explicar de manera detallada.

En este artículo nos centraremos en varios consejos acerca de cómo superar el miedo a volar, teniendo en cuenta que este es un proceso que requiere de cierto tiempo y esfuerzo, y que en algunos casos ese temor no desaparecerá del todo. Pero antes, aclaremos algunos conceptos.

¿Se trata siempre de un tipo de fobia a los aviones?

Hay que tener presente que el miedo a volar no es exactamente lo mismo que la fobia a volar, o aerofobia. El primer concepto es más amplio, ya que las fobias son trastornos mentales (concretamente, trastornos de ansiedad) y existen varios criterios diagnósticos para determinar si están presentes en una persona.

En concreto, es importante la idea de que para que podamos hablar de fobia a volar, el miedo debe ser tan intenso e incapacitante que perjudica significativamente localidad de vida de la persona; por ejemplo, haciendo que evite activamente tomar aviones incluso teniendo la necesidad de tomar uno de estos vehículos.

Aunque los datos disponibles no son muy precisos, se estima que alrededor del 13% de la población en las sociedades occidentales presenta esta condición, y alrededor del 5% sufre un miedo a volar tan intenso que puede considerarse aerofobia.

Así pues, el miedo a volar es un fenómeno que puede presentarse en diferentes niveles de gravedad, y la aerofobia ocupa su extremo más intenso. Sin embargo, esta diferencia entre miedo a volar “leve” y aerofobia, en la que la persona puede llegar a perder totalmente el control y pasar a tratar de salir del avión de manera urgente, puede entenderse como algo cualitativo, no solo cuantitativo. En concreto, hay quien no será capaz de superar este temor a los vuelos en avión a no ser que acuda a un profesional de la salud mental como un psicólogo o un psiquiatra.

Lo que veremos a continuación es una serie de consejos que pueden ayudar a personas cuyo miedo a volar no llega a ser extremo y que por consiguiente serán capaces de implicarse eficazmente en medidas para superar este temor por su propia cuenta, si bien recurrir a ayuda psicológica siempre será de ayuda y facilitará el proceso.

Cómo superar el miedo a volar

Sigue estos pasos para maximizar tus posibilidades de mitigar o hacer desaparecer el miedo a volar.

1. Infórmate sobre los aspectos básicos de lo que ocurre durante el vuelo

Tener conocimiento básico sobre cómo funciona un avión y cómo lo hace para volar sirve para dos propósitos fundamentales que ayudan a superar el tipo de miedo del que estamos hablando.

Por un lado, hace que la creencia de que el avión puede caerse en cualquier momento, reforzada por un conocimiento intuitivo sobre cómo funciona la física (desde nuestra primera infancia aprendemos que lo normal es que los objetos que no están sostenidos por algo caigan al suelo) se vea compensada por creencias algo más razonadas acerca de la seguridad de estos vehículos.

Por otro lado, contribuye a evitar sorpresas. Incluso si creemos saber más o menos cómo funciona un avión, si detectamos algo que pueda significar que se va a producir un accidente, como por ejemplo sacudidas producidas por turbulencias, podemos descartar esa creencia en la seguridad del vehículo al considerar que estamos en un caso excepcional en el que hay un peligro muy concreto. De este modo, si sabemos que en un vuelo es normal que ocurran sacudidas bastante fuertes, o que resulta habitual escuchar sonidos extraños producidos por la maquinaria interna del avión, es más difícil que nos ocurra esto.

Sin embargo, este paso es no es suficiente por sí mismo para eliminar el miedo a volar, ya que como fenómeno emocional que es, los procesos cognitivos basados en argumentos racionales tienen un poder muy limitado en comparación a la influencia que tiene el miedo. A fin de cuentas, esta emoción tiene sentido porque nos ha permitido aumentar nuestras posibilidades de supervivencia haciendo que seamos más propensos a huir por si acaso que a pararnos a pensar si realmente hay o no hay motivos para ser cautos. Por eso, es necesario intervenir sobre las emociones.

2. Prepara autoinstrucciones

Lo más posible es que para superar el miedo a volar te va a tocar pasar por momentos incómodos, incluso desagradables. A fin de cuentas, debes exponerte a la fuente de ese miedo para hacer que su influencia sobre ti disminuya. Por eso, es importante prepararte unas autoinstrucciones: una descripción detallada de cómo debes gestionar tu atención cuando sientas que el miedo acecha.

Por ejemplo, cuando sientas turbulencias puedes repetir mentalmente “montaña rusa” en series de tres, para luego realizar unos pocos segundos de técnicas de respiración, y luego pasar otra vez a la repetición del concepto. De esta manera estarás fijando tu atención en una serie de pasos simples que te ayudarán a no obsesionarte con los temores.

3. Toma un objeto en el que descargar la tensión

Seguramente vayas a experimentar ansiedad, así que es bueno canalizar sus efectos fisiológicos en un objeto concreto, lo cual te permitirá ver que esa faceta de los síntomas está controlada y no te hará perder el control. Por ejemplo, estrujar una pelotita de goma puede funcionar.

4. Usa métodos de visualización en la imaginación

Es bueno que, antes de entrar al avión, cierres los ojos y te imagines lo que ocurrirá a volar en su interior. El objetivo es exponerse a una situación similar a la del vuelo real (descartando la posibilidad de catástrofes, ajustándose a lo que por estadística ocurre: vuelos sin incidencias), tener la oportunidad de familiarizarse con esta clase de entornos en un ambiente controlado.

5. Si puedes, entra al avión encontrándote en buen estado

Es necesario hacer lo posible por entrar al avión estando lo mejor posible, lo cual implica especialmente haber dormido bien la noche anterior, y habiendo comido bien. De no ser así, será más probable que aparezcan pensamientos intrusivos relacionados con preocupaciones, dado que te sentirás más vulnerable que de costumbre.

Referencias bibliográficas:

  • Curtis, G.C., Magee, W.J., Eaton, W.W., Wittchen, H.U. & Kessler, R.C. (1998). Specific fears an phobias: Epidemiology and classification. Brítish Journal of Psychiatry, 173, 212-217.