La presencia de un trastorno mental produce una gran dificultad en la vida cotidiana de quien lo padece. Esquizofreniabipolaridadansiedaddepresión… todas ellas generan un elevado nivel de sufrimiento y inducen modificaciones a nivel cognitivo y conductual. 

Sin embargo, los efectos de algunas de las psicopatologías no se limitan a estos aspectos, sino que producen grandes modificaciones a nivel fisiológico y cerebral. En el caso de la depresión, recientes investigaciones sugieren que el padecimiento de esta patología podría estar asociado a un encogimiento de algunas áreas cerebrales.

Los resultados de estas investigaciones se han obtenido mediante el análisis de técnicas de neuroimagen aplicadas a un elevado número de voluntarios con y sin depresión. así como mediante el análisis de tejidos cerebrales donados.

¿Causa o consecuencia?

En muchos trastornos mentales se producen modificaciones a nivel cerebral. Dichas modificaciones en la estructura y funcionalidad cerebral explican la sintomatología presente en los trastornos. Pero es necesario tener en cuenta una consideración fundamental: el hecho de que exista una correlación entre modificaciones cerebrales y trastornos mentales no indica en qué dirección se da dicha relación. En un gran número de trastornos la investigación refleja que las alteraciones cerebrales causan o facilitan la aparición del trastorno y su sintomatología.

En el caso de la depresión, sin embargo, las últimas investigaciones indican que las reducciones observadas se producen después de la aparición de sintomatología, siendo un efecto derivado de la persistencia de la sintomatología.

Es decir, en el cerebro de las personas deprimidas se observan unas medidas y modificaciones de la estructura que no están presentes en sujetos sin este trastorno. Por este motivo, la investigación realizada refuerza la idea de la importancia de una intervención temprana, con el fin de evitar no solo la persistencia de los síntomas sino la degradación de estructuras cerebrales.

Modificaciones cerebrales producidas durante la depresión

Estos estudios indican que las principales afectaciones se dan en el hipocampo que es una estructura cerebral muy importante a la hora de hacer que ciertos recuerdos sean almacenados en la memoria a largo plazo. La depresión está asociada a una reducción de la densidad neuronal de esta parte del cerebro, causando a su vez déficits de memoria, de atención y de retención de la información (cosa que también puede observarse en el propio proceso depresivo). Dicha atrofia hipocampal, según los estudios, va aumentando según se repiten los episodios depresivos y a medida que se prolonga su duración.

Por otro lado, las investigaciones realizadas hasta el momento indican que el cerebro se comprime, perdiendo conexiones neuronales internas y no únicamente en el hipocampo.

Otros cambios en el cerebro durante la depresión

Además de en las propias neuronas durante la depresión se ven afectadas las células gliales, especialmente en la corteza frontal. El riego sanguíneo en el encéfalo se ve ligeramente alterado, cosa que junto a un enlentecimiento en el metabolismo de la glucosa en la corteza prefrontal hacen que éste vea reducido el aporte de oxígeno y nutrientes, produciendo a largo plazo una reducción también de esta zona. Del mismo modo también se empequeñece la amígdala cerebelosa.

Por último, al igual que ocurre con otros trastornos como en la esquizofrenia, los ventrículos laterales sufren una dilatación, ocupando el espacio dejado por la pérdida neuronal.

Motivos de la reducción cerebral en la depresión

El motivo de dicha reducción del cerebro se debe a la activación de un factor de transcripción conocido como GATA1 el cual impide que se expresen una serie de genes imprescindibles para la creación de conexiones sinápticas. Dicho factor de transcripción interrumpe las funciones cognitivas y las emociones.

Asimismo, otros datos reflejan que los estados depresivos recurrentes, así como el estrés, provocan hipercortisolemia, la cual si se mantiene produce una neurotoxicidad que termina afectando a las neuronas del hipocampo, reduciendo su número y su interconexión. Con ello, el hipocampo se ve reducido, viéndose asimismo afectadas sus funciones. Por este motivo resulta imprescindible tratar estados depresivos de manera temprana, especialmente en el caso de depresiones en adolescentes, cuyo encéfalo aún no está totalmente desarrollado.

A la larga, esta reducción del encéfalo provoca una bajada de la velocidad de procesamiento y de la capacidad de organizar y trabajar con la información obtenida del entorno, con lo que se dificulta la búsqueda de una respuesta adaptativa a situaciones vitales. Del mismo modo, se empeoran los síntomas depresivos, tanto debido al efecto directo de la reducción de capacidades como debido al conocimiento del descenso de habilidad.

Motivos para la esperanza: las alteraciones son en parte reversibles

Sin embargo, que las investigaciones hayan reflejado este fenómeno no implica que las personas deprimidas tengan un deterioro permanente, pudiendo motivar el tratamiento (tanto a nivel psicológico como farmacológico) y la mejoría de los síntomas depresivos la neurogénesis y fortalecimiento neuronal. Así pues, tratar la depresión puede motivar la creación de nuevas neuronas, recuperando la funcionalidad perdida durante el transcurso del trastorno depresivo.

A nivel clínico, las alteraciones descubiertas pueden contribuir a esclarecer el porqué del retraso entre el inicio del consumo de antidepresivos y sus efectos terapéuticos, precisando de cambios lentos no solo en la disponibilidad de neurotransmisores sino también a nivel estructural. Esta investigación puede contribuir a elaborar nuevos fármacos antidepresivos, que podrían dedicarse a inhibir el factor GATA1, así como favorecer la búsqueda de ayuda profesional antes de que el problema se consolide.

Referencias bibliográficas:

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  • Miguel-Hidalgo, J.J. & Rajkowska, G. (2002). Morphological Brain Changes Depression. Can Antidepressants Reverse Them?. Sociedad Iberoamericana de Información Científica.