Gracias a esta parte de la superficie cerebral podemos ver. Wikipedia Commons.

La vista es uno de los sentidos más evolucionados e importantes en el ser humano. Gracias a él podemos ver la existencia de estímulos o situaciones ventajosas o amenazadoras a nuestro alrededor con gran nivel de precisión, especialmente a la luz del día (por ejemplo, nos permite observar si en el entorno existen depredadores o tenemos algún tipo de alimento disponible).

Pero ver no es un proceso tan simple como pueda parecer: no solo se requiere captar la imagen sino también interpretar sus parámetros, la distancia, la forma, el color, e incluso el movimiento. A nivel cerebral, estos procesos necesitan de un procesamiento que se lleva a cabo en diferentes regiones cerebrales. En este sentido, destaca el papel de la corteza visual del cerebro.

Corteza visual: ¿qué es y donde está?

Se conoce como corteza visual a la parte de la corteza principalmente dedicada al procesamiento de la estimulación visual proveniente de los fotorreceptores de la retina. Se trata de uno de los sentidos más representados a nivel de corteza, ocupando su procesamiento la mayor parte del lóbulo occipital y una pequeña parte de los parietales.

La información visual pasa desde los ojos hasta el núcleo geniculado lateral del tálamo y al colículo superior, de manera ipsilateral, para finalmente llegar hasta la corteza cerebral para su procesamiento. Una vez allí las diferentes informaciones captadas por los receptores son trabajados e integrados para darles un sentido y permitirnos la percepción real de aspectos fundamentales como la distancia, el color, la forma, la profundidad o el movimiento, y finalmente para darles un sentido conjunto.

Principales áreas o partes de la corteza visual

La corteza visual no está conformada por una única estructura uniforme, sino que incluye diferentes áreas y vías cerebrales. En este sentido, podemos encontrar la corteza visual primaria (o V1) y la corteza extraestriada, la cual a su vez se subdivide en diferentes áreas (V2, V3, V4, V5, V6).

1. Corteza visual primaria

La corteza visual primaria, también llamada corteza estriada, es la primera área cortical que recibe la información visual y que realiza un primer procesamiento de ésta. Está formada por células tanto simples (que responden únicamente a estimulaciones con una posición concreta en el campo visual y analizan campos muy concretos) como complejas (las cuales captan campus visuales más amplios), y se organiza en un total de seis capas. La más relevante de todas ellas es la 4, al ser en la que se recibe la información del núcleo geniculado.

Además de lo anterior, hay que tener en cuenta que esta corteza se organiza en hipercolumnas, compuestas por columnas funcionales de células que captan elementos similares de la información visual. Dichas columnas captan una primera impresión de la orientación y predominio ocular, profundidad y movimiento (lo que se sucede en las columnas denominadas interblob) o una primera impresión del color (en las columnas o regiones blob también conocidas como manchas o gotas).

Además de lo anterior, que la corteza visual primaria empieza a procesar por si misma, cabe destacar que en esta región cerebral existe una representación retinotópica del ojo, un mapa topográfico de la visión similar al del homúnculo de Penfield en cuanto al sistema somatosensorial y motor se refiere.

2. Corteza extraestriada o asociativa

Además de la corteza visual primaria, podemos encontrarnos con diversas áreas cerebrales asociativas de gran importancia en el procesamiento de diferentes características y elementos de la información visual. Técnicamente existen alrededor de una treintena de áreas, pero las más relevantes son las codificadas de V2 (recordemos que la corteza visual primaria corresponderia a la V1) a V8. Parte de las informaciones obtenidas en el procesamiento de las áreas secundarias va a volver posteriormente a analizarse en la primaria para ser reanalizadas.

Sus funciones son diversas y manejan diferentes informaciones. Por ejemplo el área V2 recibe por parte de las regiones de la información del color y por parte de las interblob información respecto a orientación espacial y movimiento. La información pasa por esta área antes de dirigirse a cualquier otra, formando parte de todas las vías visuales. El área V3 contiene una representación del campo visual inferior y tiene selectividad direccional, mientras que el área ventral posterior la tiene del campo visual superior determinada con selectividad por color y orientación.

El V4 participa en el procesamiento de la información de la forma de los estímulos y en su reconocimiento. El área V5 (también denominada área temporal medial) está principalmente implicada en la detección y procesamiento del movimiento de los estímulos y la profundidad, siendo la principal región encargada de la percepción de estos aspectos. La V8 tiene funciones de percepción del color.

Para comprender mejor cómo funciona la percepción visual, sin embargo, es recomendable analizar el paso de la información por diferentes vías.

Principales vías de procesamiento visual

El procesamiento de la información visual no es algo estático, sino que ocurre a lo largo de diferentes vías visuales del encéfalo, en las cuales se va transmitiendo la información. En este sentido destacan las vías ventral y dorsal.

1. Vía ventral

La vía ventral, también conocida como la vía del “qué” es una de las principales vías visuales del encéfalo, que iría desde la V1 en dirección hacia el lóbulo temporal. Forman parte de ella áreas como la V2 y la V4, y se encargan principalmente de observar la forma y color de los objetos, así como la percepción de la profundidad. En definitiva nos permite observar qué estamos observando.

Asimismo, es en esta vía donde los estímulos pueden ser comparados con los recuerdos al pasar por la parte inferior del lóbulo temporal, como por ejemplo en áreas como la fusiforme en el caso del reconocimiento de caras.

2. Vía dorsal

El lo que respecta a la vía dorsal, esta transcurre por la parte superior del cráneo, yendo hacia el parietal. Es denominada vía del “dónde”, ya que trabaja especialmente con aspectos tales como el movimiento y la localización espacial. Destaca la participación en ella de la corteza visual V5, con un gran papel en este tipo de procesamiento. Permite visualizar dónde y a qué distancia se halla el estímulo, si se mueve o no y su velocidad.

Alteraciones causadas por la lesión de las diferentes vías visuales

La corteza visual es un elemento de gran importancia para nosotros, pero en ocasiones pueden producirse diferentes lesiones que pueden alterar y poner en peligro su funcionalidad.

El daño o desconexión de la corteza visual primaria genera lo que se conoce como ceguera cortical, en el que a pesar de que los ojos del sujeto funcionan correctamente y reciben la información esta no puede ser procesada por el cerebro, con lo que no se llega a percibir. También puede aparecer hemianopsia si se produce un daño solo en un hemisferio, apareciendo ceguera solo en un hemicampo visual

Lesiones en otras regiones cerebrales pueden causar diferentes alteraciones visuales. Una lesión de la vía ventral probablemente generará algún tipo de agnosia visual (sea aperceptiva en la que no se percibe o asociativa en el que aunque se percibe no se relaciona con emociones, conceptos o recuerdos), al no poder reconocer los objetos y estímulos que se nos presentan. Por ejemplo, podría generar prosopagnosia o ausencia de identificación de las caras a nivel consciente (aunque no necesariamente a nivel emocional).

Un daño en la vía dorsal podría provocar acinetopsia, incapacidad para detectar el movimiento a nivel visual.

Otra alteración probable es la presencia de problemas a la hora de tener una percepción congruente del espacio, no pudiendo percibirse conscientemente una parte del campo visual. Es lo que ocurre en la citada hemianopsia o en la cuadrantopsia (en este caso estaríamos ante un problema en uno de los cuadrantes).

Asimismo, pueden aparecer problemas de visión tales como dificultades en la percepción de la profundidad o visión borrosa (de manera similar a lo que ocurre con problemas oculares como la miopía y la hipermetropía). También pueden aparecer problemas similares al daltonismo (estemos hablando de monocromatismo o dicromatismo) o falta de reconocimiento para el color.

Referencias bibliográficas:

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