Los ganglios basales son estructuras fundamentales para la regulación del movimiento y el aprendizaje motivado por recompensas, entre otras funciones. Esta parte del cerebro está compuesta por diversos núcleos, entre los que destacan los que conocemos como “cuerpo estriado”.

En este artículo describiremos la estructura y las funciones del cuerpo estriado. Además explicaremos su relación con otras regiones encefálicas y con determinados trastornos físicos y psicológicos que se producen a consecuencia de alteraciones en el estriado.

El cuerpo estriado y los ganglios basales

El cuerpo estriado también es conocido como “núcleo estriado” y “neoestriado”. Se trata de un conjunto de estructuras localizadas a nivel subcortical que a su vez forma parte de los ganglios basales, implicados en la regulación de los movimientos intencionales y de los automáticos, así como en el aprendizaje procedimental, en el refuerzo y en la planificación.

Los ganglios basales se sitúan en el proséncefalo (o encéfalo anterior), debajo de los ventrículos laterales. Están formados por el núcleo caudado, el putamen, el núcleo accumbens, el tubérculo olfativo, el globo pálido, la sustancia negra y parte del subtálamo.

Técnicamente el término “cuerpo estriado” engloba la mayor parte de los ganglios basales, a excepción de la sustancia negra y el núcleo subtalámico, puesto que en el pasado se concebían estas estructuras como un todo funcionalmente relacionado; no obstante, gracias a la investigación reciente tenemos más información sobre las diferencias entre estas áreas.

Hoy en día llamamos “estriado” al conjunto compuesto por el núcleo caudado, el putamen y el núcleo accumbens, que conecta las dos estructuras anteriores. Por su parte, el concepto “cuerpo estriado” se utiliza sobre todo para designar la combinación del estriado y el globo pálido.

Estructura y conexiones

El cuerpo estriado está formado por dos secciones principales: el estriado dorsal y el ventral. El primero incluye el putamen, el globo pálido y los núcleos caudado y lenticular, mientras que el estriado ventral lo forman el núcleo accumbens y el bulbo olfatorio.

La mayor parte de las neuronas que forman el cuerpo estriado son neuronas espinosas medianas, que deben su nombre a la forma de sus dendritas. También podemos encontrar neuronas de Deiter, que tienen dendritas largas y con escasas ramificaciones, e interneuronas, especialmente colinérgicas y catecolaminérgicas.

El caudado y el putamen, que juntos forman el neoestriado, reciben aferencias de la corteza cerebral, constituyendo la vía más importante por la que llega información a los ganglios basales.

Por contra, las eferencias de los ganglios basales parten sobre todo del globo pálido, que como hemos dicho forma parte del cuerpo estriado según la definición clásica, pero no del estriado como tal. Desde el globo pálido se envían eferencias gabaérgicas (y por tanto inhibitorias) de forma indirecta a la corteza premotora, responsable del movimiento voluntario.

Funciones del estriado

En conjunto, los ganglios basales llevan a cabo funciones muy variadas, principalmente relacionadas con la motricidad. Estos núcleos contribuyen al correcto funcionamiento de los siguientes procesos:

  • Aprendizaje motor.
  • Procesamiento de la memoria procedimental.
  • Inicio de los movimientos voluntarios.
  • Regulación de los movimientos voluntarios: dirección, intensidad, amplitud…
  • Ejecución de los movimientos automáticos.
  • Inicio de los movimientos oculares.
  • Regulación de la memoria de trabajo (u operativa).
  • Focalización de la atención.
  • Regulación de la conducta motivada (en función de la dopamina).
  • Selección de acciones en función de la recompensa esperada.

El cuerpo estriado está relacionado con la mayoría de estas funciones, al constituir la parte más importante de los ganglios basales. En concreto, el estriado ventral media en el aprendizaje y la conducta motivada a través de la secreción de dopamina, mientras que la sección dorsal está implicada en el control del movimiento y en las funciones ejecutivas.

Trastornos relacionados

La mayoría de trastornos y enfermedades relacionados con el cuerpo estriado afectan a los movimientos, tanto a los voluntarios como a los automáticos. La enfermedad de Parkinson y la de Huntington son dos ejemplos básicos de disfunción en los ganglios basales.

Sin embargo, ciertas alteraciones psicológicas parecen influidas por el funcionamiento de esta estructura, principalmente en relación a su rol en el sistema cerebral de recompensa.

1. Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson provoca lesiones en el cerebro, principalmente en los ganglios basales. La muerte de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra interfiere en la liberación de dopamina en el cuerpo estriado, provocando síntomas motores como lentitud, rigidez, temblores e inestabilidad postural. Se producen además síntomas de tipo depresivo.

2. Enfermedad de Huntington

Durante su fase inicial la enfermedad de Huntington afecta principalmente al cuerpo estriado; esto explica que los síntomas tempranos se relacionen con el control motor, las emociones y las funciones ejecutivas. En este caso los ganglios basales son incapaces de inhibir movimientos innecesarios, por lo que se produce hipercinesia.

3. Trastorno bipolar

La investigación sugiere que en algunos casos de trastorno bipolar existen alteraciones en los genes que regulan la función del cuerpo estriado. La evidencia al respecto se ha encontrado tanto para el trastorno bipolar tipo I como para el tipo II.

4. Trastorno obsesivo-compulsivo y depresión

El trastorno obsesivo-compulsivo y la depresión, que tienen una base biológica similar, se han asociado a disfunciones en el estriado. Esto explicaría la disminución del estado de ánimo que se produce en ambos trastornos; en el TOC también tiene relevancia la dificultad para inhibir movimientos.

5. Adicciones

La dopamina es un neurotransmisor implicado en el sistema cerebral de recompensa; las sensaciones agradables que sentimos cuando se libera dopamina en los ganglios basales explican nuestra motivación para volver a buscar las experiencias que sabemos que son placenteras. Esto explica las adicciones desde un punto de vista fisiológico.