En los últimos años se ha popularizadoel uso de la terapia EMDR en casos de estrés postraumático y otros trastornos, principalmente relacionados con la ansiedad. Consiste básicamente en mover los ojos para seguir los dedos del terapeuta mientras se recuerda un evento perturbador; según su autora, Francine Shapiro, esto favorece el procesamiento emocional.

En este artículo hablaremos de los mecanismos de acción, las aplicaciones principales y la eficacia de la terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. Nos detendremos especialmente en compararla con la exposición prolongada en vivo, el tratamiento clásico de elección para tratar los síntomas de muchos trastornos de ansiedad.

¿Qué es la terapia EMDR?

La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares es más conocida por sus siglas en inglés, “EMDR” (“Eye Movement Desensitization and Reprocessing”). No obstante, algunos autores de habla hispana hacen referencia a esta intervención como “terapia DRMO”, adaptando la abreviatura al castellano.

Se trata de un tratamiento psicológico de aparición relativamente reciente. Fue desarrollado por Francine Shapiro en la década de 1980 en torno a la hipótesis de que determinados tipos de movimientos oculares son útiles para reducir la intensidad emocional que provocan los pensamientos negativos, como pueden ser los recuerdos traumáticos.

El procedimiento que deben seguir los psicoterapeutas al utilizar la EMDR consiste en mover los dedos delante de la cara del cliente, que a su vez tiene que mover los ojos para focalizar la mirada en todo momento en los dedos del clínico. Mientras, éste hará que la persona a quien está tratando se focalice en contenidos mentales concretos por tal de procesarlos.

El programa de la EMDR está estructurado en ocho fases. Cada una de ellas se focaliza en un momento temporal distinto: el presente, el pasado o el futuro. Las sesiones duran como máximo 1 hora y media y se inician con la inducción de pensamientos negativos, pero progresivamente estos se van sustituyendo por otros con un tono emocional más agradable.

Aplicaciones de esta intervención

La terapia EMDR se aplica sobre todo en casos de trastorno de estrés postraumático, que aparece como consecuencia de experiencias traumáticas que ponen en peligro la propia vida o la de otras personas. Algunos de los factores de riesgo más relevantes son las violaciones y otros abusos físicos, la guerra, los accidentes de tráfico o las amenazas con armas.

No obstante, este programa de intervención se ha utilizado también en personas con otros trastornos de ansiedad, como las fobias específicas y las crisis de angustia, con adicciones de distintos tipos y con trastornos de la alimentación.

Varios metanálisis apoyan el uso del EMDR para objetivos similares a los de la terapia de exposición, como sucede en el caso del trastorno de estrés postraumático. Sin embargo, lo peculiar de este método, la falta de claridad de sus mecanismos y ciertos problemas metodológicos de las investigaciones al respecto hacen que muchos profesionales lo cuestionen.

¿Cuál es su mecanismo de acción?

Según afirman la propia Shapiro y sus seguidores, la terapia EMDR resulta eficaz porque los movimientos oculares de carácter rítmico hacen que los recuerdos con una carga emocional negativa resulten menos perturbadores cuando ambos factores operan de forma simultánea. Por tanto, es una terapia psicológica poco habitual ya que no se basa en la conversación.

Otros autores consideran que la EMDR no es más que un tipo de terapia de exposición en la imaginación. La eficacia de este tipo de intervenciones es algo inferior a la de la exposición en vivo, si bien también resultan más tolerables para los clientes y se pueden aplicar en problemas en que la exposición en vivo no es viable (por ejemplo la fobia a ir en avión).

A modo general podemos afirmar que, sea cual sea el mecanismo de acción de la EMDR, parece ser un tratamiento eficaz. Lo que no está tan claro por el momento es si es posible distinguirla de otros procedimientos basados en la exposición prolongada a estímulos que generan ansiedad u otro tipo de malestar.

 

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Referencias bibliográficas:

  • Schnyder, Ulrich; Cloitre, Marylène (2015-02-14). Evidence Based Treatments for Trauma-Related Psychological Disorders: A Practical Guide for Clinicians. Springer.
  • Shapiro, F (1989). "Efficacy of the eye movement desensitization procedure in the treatment of traumatic memories". Journal of Traumatic Stress. 2 (2): 199–223.