La mayoría de personas que no han estudiado el Grado en Psicología, cuando escuchan la palabra psicoterapia lo primero que se imaginan es a un paciente tumbado en el diván y un hombre mayor (el terapeuta) con una libreta apuntando lo que éste le cuenta. 

Existe un gran desconocimiento en la población sobre la psicología y la psicoterapia. Muchos no conocen la diferencia entre un psicólogo, un psicoanalista y un psiquiatra, o la diferencia entre un psicólogo y un coach, y tampoco conocen los distintos tipos de terapia que existen.

¿Qué tipos de profesionales de la salud mental existen?

Respecto a este último punto, el problema surge cuando deciden acudir a terapia psicológica y se encuentran con las distintas categorías profesionales: terapeuta psicoanalítico, terapeuta cognitivo-conductual, terapeuta sistémico… entonces se preguntan: “¿Qué es eso?”.

En el mundo de la terapia psicológica existen distintas perspectivas teóricas y prácticas que tratan los problemas de manera diferente. Para aquellos que les gustaría saber qué tipos de psicoterapia existen, en este artículo recogemos y explicamos los distintos enfoques psicoterapéuticos.

Los beneficios de acudir a terapia psicológica

Los pacientes acuden a terapia psicológica por distintos motivos. Pero no es fácil tomar la decisión de asistir a la consulta de un terapeuta. 

Por desgracia, todavía existen prejuicios respecto a esta práctica, sobre todo por las falsas creencias sobre qué es la psicoterapia y a quién va dirigida. Además, muchos individuos piensan que ir al psicólogo es sinónimo de ser una persona débil, aunque acudir a terapia psicológica ayuda a ser una persona más fuerte emocionalmente y aporta herramientas para una mejor adaptación a las situaciones complicadas que pueden aparecer en el día a día.

De manera resumida, la terapia psicológica aporta estos beneficios:

  • Mejora el bienestar y ayuda a sentirse mejor
  • Aporta herramientas para un mejor manejo de los conflictos
  • Ayuda a cambiar las creencias limitantes
  • Permite vivir en armonía
  • Las sesiones son confidenciales, por lo que se pueden contar los secretos
  • El psicólogo va a prestar apoyo y es una persona en la que se puede confiar
  • Asesora un profesional cualificado
  • Empodera frente a la vida
  • Ayuda a conocerse mejor

Si tienes curiosidad por saber más sobre los beneficios psicológicos que la psicoterapia aporta, puedes leer el siguiente artículo:

“Los 8 beneficios de acudir a terapia psicológica”

Las razones por las que acudir a terapia psicológica

La psicoterapia es efectiva para superar muchos problemas de carácter psicológico y para mejorar el bienestar. A pesar de los muchos estudios que avalan su eficacia, hay personas que, incluso necesitando ayuda, no son conscientes de que tienen el problema o evitan afrontar la realidad. 

La siguiente lista muestra algunas señales que pueden indicar que ya es hora de acudir al psicólogo:

  • Nada de lo que has hecho hasta el momento parece funcionar
  • Tus amigos o familiares ya están cansados de escuchar
  • Empiezas a abusar de sustancias para aliviar síntomas negativos
  • Tus conocidos están preocupados por ti
  • No dejas de pensar en lo negativo
  • Sientes una agresividad que no puedes controlar y piensas que todo el mundo está en contra
  • Te cuesta dormir
  • No disfrutas igual de las cosas y nada te motiva

Puedes continuar leyendo sobre los motivos por los que acudir a psicoterapia en este artículo:

"Las 8 razones por las que deberías acudir al psicólogo"

Tipos de terapia psicológica

Si nunca has acudido a terapia psicológica, la experiencia puede ser un poco misteriosa al principio e incluso intimidante. Ya que existen distintos tipos de psicoterapia con diferentes maneras de resolver los problemas, a continuación te explicamos los enfoques o modelos psicoterapéuticos que existen.

Terapia psicoanalítica y psicodinámica

La terapia psicoanalítica tiene su origen en el modelo teórico propuesto por Sigmund Freud, padre del psicoanálisis. Su teoría explica el comportamiento de los seres humanos y se basa en el análisis de los conflictos inconscientes que se originan en la niñez. Para entender los pensamientos disfuncionales, el psicoanálisis pone énfasis en los impulsos instintivos que son reprimidos por la conciencia y permanecen en el inconsciente afectando al sujeto.

El psicoanalista se encarga de hacer aflorar los conflictos inconscientes a través de la interpretación de los sueños, los actos fallidos y la asociación libre. La “asociación libre” tiene que ver con la catarsis emocional, y es técnica que pretende que el paciente se exprese, en las sesiones psicoterapéuticas, todas sus ideas, emociones, pensamientos e imágenes tal y como se le presentan, sin reprimirlas. Una vez el paciente se ha expresado, el psicoanalista debe determinar qué factores, dentro de esas manifestaciones, reflejan un conflicto inconsciente.

Este modelo de psicoterapia también se centra en los mecanismos de defensa, que son maneras incorrectas de resolver el conflicto psicológico y pueden dar lugar a trastornos en la mente y la conducta, y en los casos más extremos a la somatización del conflicto psicológico y las disfunciones físicas que lo expresan.

Si quieres saber más sobre el psicoanálisis, te recomendamos las siguientes lecturas:

Psicoterapia Psicodinámica

La terapia psicodinámica sigue la línea que recoge el pensamiento psicoanalítico de la posmodernidad. Por tanto, se deriva del psicoanálisis, aunque con una mayor brevedad, por medio de la focalización de la intervención en ciertos conflictos destacados en la condición actual del paciente.

Puesto que deja atrás la visión clásica, recoge aportaciones como el enfoque analítico del yo o el de las relaciones objetales de la corriente Kleiniana. Además de la contribución de Melanie Klein, otros psicólogos como Adler o Ackerman han participado en el desarrollo de la terapia psicodinámica.

Para la práctica de esta forma de terapia se han propuesto cambios en los modos de llevar la terapia, sin embargo, el objetivo sigue siendo el mismo: ayudar al cliente a obtener “insight” sobre sus motivos y conflictos ocultos. Actualmente aún coexisten las terapias psicodinámicas con las psicoanalíticas, esta últimas siguen centrándose en la visión de Freud y reciben el nombre de “psicoterapias de orientación psicoanalítica”.

Las diferencias más claras entre ambas orientaciones pueden ser:

  • En la terapia psicodinámica la frecuencia semanal típica de las sesiones es de 1 o 2, mientras que en la terapia psicoanalítica es de 3 o 4.
  • El terapeuta asume una posición activa y directa en la terapia psicodinámica. En la orientación psicoanalítica es un enfoque neutro y no intrusivo.
  • El terapeuta psicodinámico aconseja y refuerza aspectos no conflictivos del sujeto. El terapeuta psicoanalítico evita dar consejos y limita sus intervenciones a las interpretaciones.
  • En el enfoque psicodinámico se utiliza un amplio rango de intervenciones incluyendo técnicas interpretativas, educativas y de apoyo. El enfoque psicoanalista enfatiza la libre asociación, la interpretación y el análisis de los sueños.

Terapia cognitivo-conductual

Desde la perspectiva cognitivo-conductual se entiende que los pensamientos, creencias y actitudes afectan a los sentimientos y emociones y al comportamiento. Por tanto, esta forma de terapia combina distintos método derivados de la terapia cognitiva y de la terapia conductual. Es decir, la terapia cognitivo-conductual (TCC) consiste en una serie de técnicas que se centran en enseñar al paciente una serie de habilidades para afrontar mejor los distintos problemas.

La TCC se basa en la idea de que lo que pensamos sobre las diferentes situaciones afecta a nuestra manera de sentirnos y comportarnos. Por ejemplo, si interpretamos una situación de manera negativa experimentaremos emociones negativas como resultado, y eso nos provocará que nos comportemos de una manera poco adaptativa. Es el tratamiento por excelencia para los trastornos de ansiedad como las fobias, pues se entiende que. en este caso, una situación traumática provoca que las situaciones análogas se interpreten como amenazantes. Esto causa que el paciente evite exponerse a estas situaciones debido al miedo intenso e irracional que siente.

En la TCC el paciente trabaja con el terapeuta para identificar y cambiar los patrones de pensamiento disfuncionales. Para identificar el problema, el terapeuta realiza lo que se conoce como análisis funcional de la conducta. El análisis funcional de la conducta intenta averiguar los factores responsables de la producción o mantenimiento de los comportamientos calificados como desadaptativos y la relación de contingencias que se establece entre ellos.

Una vez detectado y analizado el problema, se utilizan distintas técnicas cognitivo-conductuales como el entrenamiento en habilidades sociales, técnicas expositivas, técnicas de resolución de problemas, reestructuración cognitiva, etc.

Terapia Humanista

La psicología humanista se considera la tercera ola de la psicología, contemplando las perspectivas cognitivo-conductual y psicoanalítica como las dos fuerzas predominantes anteriores a la humanista. Ésta surgió a mediados del siglo XX, a través de las propuestas y el trabajo de Abraham Maslow y Carl Rogers, principalmente.

Está fuertemente influenciada por la fenomenología y el existencialismo. Desde la primera se remarca el hecho de que nunca somos capaces de experimentar "la realidad en sí" de manera directa, mientras que ocurre lo contrario con aquellos aspectos subjetivos de los que somos conscientes. Las fuentes legítimas de conocimiento son la experiencia intelectual y emocional. Del existencialismo, esta forma de terapia recoge la reflexión sobre la propia existencia humana.

Por tanto, desde esta perspectiva humanista el individuo es un ser consciente, intencional, en constante desarrollo, cuyas representaciones mentales y estados subjetivos son una fuente válida de conocimiento sobre sí mismo. El paciente es visto como el principal actor principal en su búsqueda existencial. Esta búsqueda le obliga a pasar por una serie de etapas o estados subjetivos en los que se pregunta el “por qué” de lo que le ocurre, el significado de lo que está viviendo, y qué puede hacer para mejorar su situación.

El terapeuta humanista tiene un papel secundario como facilitador del proceso, permitiendo que el sujeto encuentre las respuestas que busca por sí solo. Uno de los conceptos clave de este tipo de terapia es la autorrealización del ser humano.

La Pirámide de Maslow y la autorrealización del ser humano

Maslow fue el autor de la Pirámide de Maslow, que es una teoría psicológica que explica la motivación humana. Según Abraham Maslow, nuestras acciones están motivadas para cubrir ciertas necesidades. Es decir, que existe una jerarquía de las necesidades humanas, y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. En la parte alta de la pirámide se encuentran las necesidades de autorrealización.

Para saber más sobre la teoría de Abraham Maslow, puedes leer este artículo: 

"Pirámide de Maslow: la jerarquía de las necesidades humanas"

Carl Rogers y la Terapia Centrada en la Persona

Otro famoso psicólogo humanista, Carl Rogers, desarrolló lo que se conoce como terapia centrada en la persona, cuyo objetivo es permitir que el paciente (al que Rogers prefiere llamar cliente) tenga el control de su propia terapia. 

La terapia centrada en la persona permite al cliente entrar en un proceso de toma de conciencia de la experiencia real y reestructuración de su yo, a través del establecimiento de una sólida alianza terapéutica con el terapeuta y de la escucha de los significados profundos de su propia experiencia.

Para lograr esto, el terapeuta es:

  • Auténtico/congruente. El terapeuta es honesto tanto consigo mismo como con el cliente.
  • Empático. El terapeuta se coloca al mismo nivel que el cliente, entendiéndolo no tanto como psicólogo sino como una persona en la que puede confiar. El terapeuta es capaz de ponerse en el lugar del otro, y a través de la escucha activa muestra que entiende al cliente.
  • Muestra consideración positiva incondicional. El terapeuta respeta al cliente como ser humano y no lo juzga.

Terapia Gestalt

La Terapia Gestalt fue desarrollada por Fritz Perls, Laura Perls y Paul Goodman en los años 40, y es un tipo de terapia humanista, pues concibe al ser humano, sus metas y su abanico de necesidades y potencialidades. Por tanto, desde esta postura se entiende que la mente es una unidad autorreguladora y holística, y se basa en el principio básico de la Psicología de la Gestalt de que "el todo es más que la suma de las partes".

Los terapeutas gestálticos utilizan técnicas experienciales y creativas para mejorar la autoconciencia, la libertad y la autodirección del paciente. Éste es un modelo terapéutico que no solamente tiene sus raíces en la Psicología Gestalt, sino que, además, está influenciado por el psicoanálisis, el análisis del carácter de Reich, la filosofía existencial, la religión oriental, la fenomenología y el psicodrama de Moreno.

Para muchos, la terapia Gestalt es más que un modelo terapéutico, es una auténtica filosofía de vida, que contribuye positivamente en la manera de percibir las relaciones con el mundo por parte del individuo. Tiene gran importancia el momento presente y la autoconciencia de la experiencia emocional y corporal, y el individuo es visto desde una perspectiva holística y unificadora, integrando a la vez, sus dimensiones sensoriales, afectivas, intelectuales, sociales y espirituales. Es decir, que entiende a éste en su experiencia global.

Las sesiones de terapia giran en torno al “insight” respecto a las experiencias del paciente, y alientan a éste a que explore de manera creativa la forma de encontrar su propia satisfacción en las distintas áreas de su vida, y de esta manera, el paciente puede vivir y experimentar las soluciones nuevas. Este es un enfoque más educacional que médico. El terapeuta no es directivo, es decir, no le dice al paciente lo que debe hacer, sino que utiliza la capacidad educativa del diálogo y está más preocupado por el vínculo de confianza con éste, con el objetivo de aumentar la autenticidad de la relación para permitir que el paciente explore la experiencia en su totalidad.

Terapia sistémica

La terapia sistémica tiene en cuenta la representación de la realidad vista desde una perspectiva holística e integradora, donde lo importante son las relaciones y los componentes que a partir de ellas surgen. En las sesiones terapéuticas, tiene mucha importancia relación y comunicación en cualquier grupo que interaccione y que afecte al paciente (o pacientes), entendido como un sistema.

Se aplica en el tratamiento de trastornos conceptualizados como la expresión de las alteraciones en las interacciones, estilos relacionales y patrones comunicacionales de un grupo, como pueden ser parejas o familias, aunque también a personas individuales, teniendo en cuenta los distintos sistemas que componen su contexto.

Tiene un enfoque en la solución de problemas más práctico que analítico. No es tan importante quién tiene el problema (por ejemplo, quien presenta agresividad), sino que se centra en identificar los patrones disfuncionales dentro del comportamiento del grupo de personas, para así redirigir esos patrones directamente. Es decir, se trata de que los sistemas encuentren el equilibrio.

Terapia breve (o terapia sistémica breve)

La terapia breve se desarrolla a partir de la terapia sistémica. ya que a principios de años 70 se planteó que el modelo sistémico podría aplicarse a un solo individuo aunque no asistiera toda la familia. Esto supuso el nacimiento de la terapia breve del MRI de Palo Alto, que es un conjunto de procedimientos y técnicas de intervención que pretenden ayudar a los individuos, parejas, familias o grupos a movilizar sus recursos para alcanzar sus objetivos en el menor tiempo posible.

La terapia breve ha generado un cambio radical en la psicoterapia, al desarrollar un modelo breve, simple, efectivo y eficaz para ayudar a la gente a producir un cambio.

Otros tipos de psicoterapia

Los modelos de psicoterapia propuestos hasta el momento son los más conocidos y aplicados para el tratamiento psicológico. Pero no son los únicos, pues existen otras formas de terapia psicológica que han surgido recientemente y otros que han ido evolucionando de los anteriores.

Por ejemplo, la terapia narrativa, la terapia de aceptación y compromiso, la terapia cognitivo-social, la terapia hipnótica, etc.

Bonus: Terapia Mindfulness

Un modelo de psicoterapia que está de rigurosa actualidad y ha generado un gran interés en los círculos científicos es la Terapia Mindfulness. Ésta recoge conceptos de la filosofía budista y de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y se ubica dentro de lo que se conoce como la tercera generación o la tercera ola de terapias psicológicas.

El objetivo del Mindfulness es que los participantes adquieran un estado de consciencia y calma que les ayude a autorregular su comportamiento y a conocerse mejor. Además de aceptarse uno mismo como es y estar en el presente. Pero más que un conjunto de técnicas para estar en el momento presente, es una actitud ante la vida. Se trata de un estilo de afrontamiento que impulsa las fortalezas personales.

El Mindfulness dota a los pacientes de un método para aprender a gestionar las emociones, reacciones, actitudes y pensamientos para que puedan afrontar las situaciones que se presentan en su vida, mediante la práctica y perfeccionamiento de la atención plena. Con el progreso a través de la práctica de la conciencia plena en el momento presente y con una actitud de compasión hacia uno mismo, se desarrollan ciertas actitudes positivas en relación con el estado mental y las emociones, llegando a controlarlos desde la libertad, el conocimiento en uno mismo y la aceptación.