El bullying o acoso escolar es una realidad que, si bien no es nueva ni reciente, tradicionalmente ha recibido poca atención hasta hace relativamente pocos años. Se trata de un fenómeno que causa un gran sufrimiento y severas repercusiones a aquellos que lo sufren, tanto a corto como largo plazo.

Es por ello que se hace necesario elaborar y generar mecanismos que permitan prevenirlo, detectarlo y eliminarlo de nuestras aulas. En este artículo vamos a proponer doce soluciones o estrategias contra el bullying que podrían aplicarse en la escuela.

El bullying o acoso escolar

Se considera bullying o acoso escolar a todo aquel acto o situación en que uno o más sujetos llevan a cabo diferentes tipos de acciones con el propósito de dominar y provocar dolor o sufrimiento a otro u otros sujetos, estableciéndose una relación de dominancia o de superioridad entre agredido y agresor y realizándose dichos actos de forma voluntaria y persistente en el tiempo.

El tipo de actos que se llevan a cabo puede variar enormemente, pudiendo ser tanto directos como indirectos: agresiones físicas, insultos, vejaciones, humillaciones, robos, usurpación de identidad, grabación y publicación de algún elemento que suponga una vejación del afectado, creación de redes para ridiculizarle o incluso inducción a la delincuencia o al suicidio. En la actualidad todo este tipo de acciones está penado por ley, pudiendo hacer frente el agresor o los responsables legales de éste a diferentes tipos de castigo.

Las consecuencias para las víctimas de este acaso pueden ser como hemos dicho anteriormente devastadoras. Se presentan generalmente problemas adaptativos, aumento del nivel de ansiedad, percepción de ineficacia o indefensión, menor concentración, pérdida de interés, disminución de la autoestima y de la participación social. También inseguridad, fracaso escolar súbito (que es por si mismo un posible indicador), trastornos depresivos, menor percepción de apoyo social y dificultades para relacionarse y confiar en los demás.

En algunos casos pueden aparecer intentos de suicidio. También puede ocurrir que aprendan el comportamiento que han tenido con ellos y posteriormente lo repliquen con otras personas.

Es por ello que parar este tipo de fenómenos es esencial, ya que generan sufrimiento y coartan el desarrollo del niño o adolescente en cuestión.

13 estrategias para solucionar el bullying

Prevenir y solucionar situaciones de acoso escolar no es tarea sencilla: requiere de un estudio sistemática de los diferentes casos y los mecanismos a través de los cuales se produce para posteriormente elaborar estrategias que permitan que no aparezca el acoso o eliminarlo en los casos en que exista. Es necesario trabajar en profundidad y de forma constante diferentes aspectos

A continuación reflejamos trece soluciones y estrategias útiles para luchar contra la lacra del acoso escolar.

1. Sensibilizar, concienciar y dotar de herramientas a la institución escolar y al cuerpo docente

Es necesario sensibilizar a las propias instituciones educativas y a los docentes, que en muchos casos carecen de suficientes conocimientos sobre el acoso escolar para poder detectarlo. Además aunque afortunadamente cada vez ocurre menos, en algunos casos se ignoran activamente las situaciones de acoso permitiendo su ocurrencia sin que tenga repercusiones (con frase como “son cosas de niños”). 

Hacer reuniones formativas para los profesionales del centro, enseñarles a detectar casos e indicios de abuso y la importancia de actuar contra ello y elaborar o seguir protocolos al respecto es fundamental

2. Involucrar al grupo clase

El grupo clase es el contexto donde habitualmente ocurren los actos de agresión, existiendo gran número de testigos del acto que presencian o incluso participan en la agresión. De hecho, a menudo el agresor repite el acoso ya que ello le proporciona aceptación o atención por parte del resto de sus iguales. Es por ello que es extremadamente importante trabajar con el conjunto del grupo clase para prevenir el bullying, haciendo que la reacción hacia el acoso sea negativa y no prosperen actitudes violentas e intolerantes.

3. No hacer del bullying un tabú

Es frecuente que se tenga al acoso escolar como un fenómeno desagradable del que no se suele hablar abiertamente y que se tiende a ocultar, pudiendo esto hacer que los propios alumnos no sepan reconocerlo. Para combatir este silencio es necesario hablar abiertamente de lo que supone el bullying organizando clases donde se hable respecto a éste, sus consecuencias tanto a corto como largo plazo y se planteen posibles medidas para evitarlo.

4. Educación emocional y educación en valores

Una de las formas más directas de prevenir actos de acoso escolar es mediante la aplicación de planes de acción tutorial en que tengan cabida elementos centrados en la educación emocional y en valores de los alumnos. Trabajar valores como la tolerancia o el respeto es fundamental, así como enseñar a gestionar y expresar las propias emociones (cosa que a su vez facilita la adquisición de la empatía). Un ejemplo de actividad que puede favorecerlo es mediante la representación teatral de diferentes situaciones, la visualización de películas que traten el tema en toda su crudeza o la discusión en torno a momentos o temas importantes para cada menor.

5. Realización de actividades cooperativas

Para despertar la empatía del grupo y favorecer que no florezca el acoso es de gran utilidad llevar a cabo actividades grupales en las que el conjunto de la clase tenga que trabajar junto, estableciendo relaciones entre ellos para lograr un objetivo común. La realización de juegos grupales o de proyectos en que se tengan que coordinar todos los componentes del grupo es un buen ejemplo de ello.

6. Evitar hacer mediación entre acosado y acosador

La idea de la mediación es una práctica de gran utilidad y muy positiva para hacer frente a conflictos mantenidos entre dos partes consideradas iguales entre sí. Sin embargo está contraindicada en casos de acoso escolar, ya que en esta situación existe una relación desigual entre agredido y agresor que no permitirá un correcto funcionamiento de la práctica.

7. Trabajo con la parte agredida

El sujeto agredido debe ser atendido de tal forma que no se sienta abandonado sino apoyado y acompañado, haciéndole ver que se están haciendo cosas para solucionar su situación. Es imprescindible que exprese sus emociones, sentimientos, pensamientos y dudas sin ponerlos en tela de juicio, mediante métodos como por ejemplo la silla vacía o juegos de role-playing.

8. Las familias: comunicación y participación

Las familias de los alumnos tienen también un importante papel a la hora de contribuir a detectar y tratar casos de acoso. Es imprescindible la existencia de una comunicación fluida entre la institución comunicativa y familiar, de tal modo que ambos núcleos tengan información respecto a la situación del menor. Asimismo, asesorar a las familias y enseñarles diferentes pautas educativas que puedan permiten mejorar la situación del menor (sea del agredido o del agresor) es de gran importancia. También puede ser necesario recurrir a la vía penal para resolver el caso.

9. Tener en cuenta a la parte agresora

Uno de los errores más comunes que se llevan a cabo durante las intervenciones en caso de acoso escolar es el hecho de centrarse únicamente en la parte agredida. Si bien se trata del elemento que mayor atención ha de recibir una vez establecido el acoso, también es necesario el trabajo con el agresor si queremos solucionar el caso de bullying y que cesen las agresiones. Es necesario hacerle ver las posibles consecuencias de sus actos (por ejemplo, haciéndole entender cómo debe sentirse la víctima) e intentar despertar en él empatía y compromiso.

10. Creación de métodos de denuncia anónima

A menudo muchos menores no se atreven o no quieren denunciar casos que han visto o vivido por miedo a posibles represalias o porque no quieren que se sepa que han sido ellos quienes han informado. Es necesario dejar claro a los menores que aquellos que denuncian el acoso escolar no son chivatos, sino que están colaborando para que una o varias personas dejen de sufrir sus efectos. En cualquier caso, resulta de gran utilidad crear métodos de denuncia anónima de tal manera que cualquiera pueda informar de un caso sin que se le pueda identificar. Un ejemplo es un buzón virtual de denuncia anónima.

11. Fijar protocolos y procedimientos de evaluación e intervención e incluirlos en el plan docente

Si bien hoy en día la mayoría de centros ya lo hace, es imprescindible que se dispongan de protocolos claros y concisos que expliquen qué procedimientos hay que llevar cabo en casos de acoso. También se recomienda el uso de test y encuestas de valoración como el CESC (Conducta y Experiencias Sociales en Clase).

12. Terapia psicológica

El uso de la terapia psicológica puede resultar fundamental para superar las consecuencias del acoso escolar, especialmente en lo que se refiere al sujeto agredido. Por este medio se pueden realizar diversas técnicas que contribuirán a aumentar la autoestima del afectado, enseñarle habilidades sociales y mecanismos para hacer frente a conflictos, ayudarle a expresarse y contribuir a que desaparezcan o disminuyan la apatía, ansiedad, sensaciones de indefensión y desesperanza o posibles trastornos depresivos o de personalidad derivados del bullying.

13. Hacer seguimiento

Aún si un caso parece resuelto, es necesario realizar un seguimiento continuado a lo largo del tiempo con el fin de comprobar que el acoso ha cesado por completo y no vuelve a repetirse, así como posibles consecuencias del acoso a medio y largo plazo. Establecer reuniones periódicas con el agredido y el agresor (por separado) al menos durante los tres meses posteriores al cese del acoso y mantener la comunicación con las familias es esencial.

Referencias bibliográficas:

  • Castillero, O. (2017). Ciberbullying: Acoso en la red. Análisis y propuesta de intervención. Universidad de Barcelona.
  • Del Rey, R., Elipe, P. & Ortega-Ruiz, R. (2012). Bullying and Cyberbullying: Overlapping and Predictive Value of the Co-occurrence. Psicothema. 24, 608-613.