Psicología

Tener hijos: ¿sinónimo de felicidad?

Los estudios afirman que el nacimiento de un bebé afecta a la relación de pareja y al bienestar.

Tener hijos: ¿sinónimo de felicidad?
Daniel López Mongay Daniel López Mongay Psicólogo

Tener hijos puede ser una de las experiencias más felices en la vida de una persona, pero no necesariamente es así en el 100% de los casos. Aunque en la sociedad actual hay una presión constante para que la maternidad sea vista como una bendición, algo maravilloso, y siempre como algo positivo, lo cierto es que hay voces mediáticas que empiezan a hablar sobre los aspectos menos idílicos de la maternidad, y nos explican que no es oro todo lo que reluce.

Recientemente la periodista Samanta Villar ha levantado polémica debido a unas declaraciones para el diario ABC donde expresaba que tras su reciente maternidad no es más feliz que antes y que tener hijos “es perder calidad de vida”. Los ataques y críticas desde las redes sociales por estas declaraciones son un ejemplo claro de la idealización de la maternidad.

Pero ¿qué dice la ciencia sobre la relación entre bienestar psicológico y maternidad?

¿Cómo influyen los hijos en la relación de pareja?

Una de las áreas en la que más puede influir el nacimiento de un nuevo miembro de la familia es la satisfacción marital. La organización del sistema de la pareja debe ser revisado y ajustado, y puede ser incluso considerado como una crisis. Esto es debido a que ese bebé necesita toda la atención posible, y la relación de pareja pasa a un segundo plano.

Cuando es tiempo de retomar el protagonismo de la relación romántica, aparecen problemas como la pérdida de intimidad de la pareja, que puede afectar a la comunicación y a las relaciones sexuales.

En un meta-análisis conducido por Jean M. Twenge, W. Keith Campbell y Craig A. Foster y publicado en 2003 en la revista “Journal of Marriage and Family” se pone de manifiesto que la transición a la maternidad o la paternidad puede:

1. Aumentar el estrés

El incremento en el número de tareas que tiene que llevar a cabo la pareja después de que nazca el bebé aumenta su nivel de estrés y genera tensión en la relación de pareja. Esto último se debe a la menor disponibilidad de tiempo para la comunicación.

2. Interferir en la relación

La presencia del nuevo miembro de la familia puede afectar negativamente al compañerismo de la pareja y a sus relaciones sexuales.

3. Sobrecargar los roles

Al aumentar las tareas a realizar, los padres se ven obligados a ejecutar nuevos roles hasta el punto de verse desbordados por éstos.

4. Crear evaluaciones negativas sobre el matrimonio

Esto sucede especialmente en mujeres que tienen valores menos tradicionales.

¿Qué dicen los estudios?

Los autores argumentan que también hay casos en los que el nacimiento de un bebé puede producir efectos positivos en la satisfacción marital, por lo que indican que algunas variables pueden mediar en la relación.

El meta-análisis consistió en 97 artículos, los cuales corresponden a una muestra total de 47,692 participantes. Los resultados mostraron que:

1. Disminuye la satisfacción con la relación

Las personas con hijos tenían una menor satisfacción de pareja en 90 de los 97 artículos analizados. Un 55% de las personas sin hijos indican estar satisfechos con su relación de pareja, en comparación con un 45% de las personas con hijos.

2. Cuantos más hijos menos satisfacción

Las parejas con un mayor número de hijos reportan una peor satisfacción marital que las parejas con menos hijos.

3. Afecta más a la satisfacción de las mujeres

En las mujeres, con la maternidad disminuye en mayor grado la satisfacción en la pareja en comparación con los hombres que entran en la paternidad.

4. El efecto aumenta con el nivel socioeconómico

Las personas de nivel socioeconómico alto muestran una menor satisfacción de pareja que aquellas que se sitúan en niveles inferiores.

Consecuencias para la felicidad personal

Por lo que respecta a la felicidad de la persona cuando nace un bebé, un reciente artículo de los autores Jennifer Glass, Robin W. Simon, y Matthew A. Andersson publicado en la revista “American Journal of Sociology” donde se analizan 22 países europeos y los EEUU muestra que no todos los países reportan una menor felicidad cuando las personas son padres o madres.

EEUU e Irlanda son los países donde se encuentran los padres menos felices, mientras que en países como Finlandia, Noruega, Francia y España las personas que tienen hijos se muestran más felices que las personas sin hijos.

Los autores de este artículo argumentan que la falta de políticas en favor de los padres y las madres que ayudan a conciliar la vida familiar con la laboral crea mayor ansiedad y estrés a los padres, disminuyendo así su felicidad. Los resultados pueden parecer sorprendentes si comparamos la facilidad de conciliación entre los países nórdicos y España.

La maternidad está idealizada

Como hemos visto, tener hijos puede tener efectos negativos en la calidad de vida de las personas. La pérdida de satisfacción en la pareja, el efecto en la vida sexual de las personas, el estrés y la ansiedad son algunos de los efectos que la llegada de un nuevo miembro de la familia puede provocar en las personas.

Así pues la idealización de la maternidad, silenciando todos estos efectos negativos, hace un flaco favor a las personas que sufren un malestar emocional debido a esos importantes cambios que suceden con el nacimiento de un bebé. También puede provocar una falsa sensación de que los servicios y las ayudas a la conciliación familiar son suficientes y limitar así la revisión de las políticas gubernamentales al respecto.

Referencias bibliográficas:

  • Glass, J., Simon, R. W., & Andersson, M. A. (2016). Parenthood and Happiness: Effects of Work-Family Reconciliation Policies in 22 OECD Countries. American Journal of Sociology, 122(3), 886–929.
  • Twenge, J. M., Campbell, W. K. & Foster, C. A. (2003). Parenthood and Marital Satisfaction: A Meta-Analytic Review. Journal of Marriage and Family, 65: 574–583.
Daniel López Mongay Daniel López Mongay Psicólogo

Psicólogo por la SUNY Empire State College y la University Of New York in Prague. Postgrado en terapia sexual y de pareja por la Universitat de Barcelona, máster en Investigación en Psicología Aplicada a las Ciencias de la Salud por la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente cursando el Doctorado en psicología clínica por la misma universidad. Su principal interés es el estudio del abuso, en especial el abuso sexual infantil, y los trastornos del espectro de la esquizofrenia

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