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Mucho se habla en nuestros días de conceptos como bienestar psicológico o felicidad, y parece ser que, a pesar de ser un deseo común para muchos individuos, no todo el mundo consigue vivir en ese estado. 

El bienestar psicológico es un concepto complejo, pero que tiene que ver con sentirse bien en un sentido general. Es decir, estar bien con uno mismo, estar alineado con las motivaciones y objetivos que estructuran el propio estilo de vida, gozar del equilibrio emocional necesario para afrontar el dia a dia e, incluso, disponer de una buena salud física. El problema de este tipo de definiciones, sin embargo, es que en realidad el bienestar psicológico es un concepto abstracto y, por supuesto, subjetivo.

¿Qué es el bienestar psicológico?

Esta abstracción tiene que ver con las creencias y con las expectativas, con el empoderamiento de la persona y con estar rodeado de un contexto de tranquilidad y esperanza.

Hoy en día se habla mucho de la sociedad del bienestar pero, ¿quién podría tener bienestar psicológico en tiempo de guerra? Evidentemente el camino hacia el bienestar depende de uno mismo, sin embargo, las condiciones ambientales influyen. Asimismo, tampoco hay que olvidar que definición de bienestar psicológico puede variar de una cultura a otra.

Para la psicóloga Carol Ryff, profesora en la Pennsylvania State University (Estados Unidos), el bienestar psicológico se compone de seis dimensiones. Son las siguientes:

  • Autoaceptación
  • Relaciones positivas con los demás
  • Tener un propósito en la vida
  • Crecimiento personal
  • Autonomía
  • Dominio del entorno

Todas ellas darían forma al bienestar psicológico de manera integral, retroalimentándose entre sí.

Hábitos para mejorar el bienestar psicológico

Teniendo en cuenta los puntos anteriores, a continuación hemos elaborado una lista con 15 hábitos que te ayudarán a tener un mayor bienestar mental.

1. Acepta lo que no puedes cambiar y quiérete a ti mismo

Como dice Carol Ryff, la autoaceptación es clave para llegar al bienestar. Si queremos que el bienestar psicológico sea más bien un rasgo duradero y no un momento fugaz, debemos aprender a querernos a nosotros mismos y aceptarnos tal y como somos. Debemos aceptar las cosas que nos ocurren, cuando estas sean inevitables, y pasar página cuando no las podemos controlar. En definitiva, si no lo puedes cambiar, acéptalo.

2. Haz lo que te gusta

Lógicamente, si no haces lo que te gusta, dificilmente vas a lograr el bienestar psicológico ni la felicidad. Esto hace referencia tanto a tu trabajo como a tus hobbys. Con respecto a estos últimos, cuantos más momentos buenos tengas haciendo lo que te gusta, mejor te sentirás.

En cuanto al empleo, si no disfrutas con lo que haces y no te sientes desarrollado, tu bienestar psicológico se verá afectado. Las personas pasamos muchas horas en el trabajo, y si nos amargamos cada vez que pisamos el lugar en el que ofrezcamos nuestros servicios o productos, esto nos afectará en nuestro día a día y nuestro equilibrio emocional.

3. Duerme bien

Las horas de sueño son importantes. Cuando no conseguimos tener un sueño reparador o sufrimos insomnio, nuestra calidad de vida, nuestro equilibrio emocional y nuestro bienestar psicológico se ven seriamente afectados.

Por eso, tener una buena higiene del sueño es indispensable para disponer de una buena salud psicológica. La higiene de sueño es una serie de prácticas que nos ayudarán a dormir mejor. 

4. Perdona

El perdón está íntimamente relacionado con nuestra salud mental. Esto no solo incluye perdonar a los demás, sino que perdonarnos a nosotros mismos, algo que es de vital importancia si queremos restablecer el equilibrio emocional en nuestra vida y, por ende, nuestro bienestar psicológico. En otras palabras, si el rencor se apodera de nosotros, nuestra felicidad es secuestrada.

5. Ten objetivos realistas

Los expertos en bienestar prestan mucha atención a la importancia de los propósitos que tenemos en nuestra vida y los objetivos que nos marcamos. Esto ocurre principalmente por varios motivos, pero principalmente, porque las metas que nos proponemos son nuestra motivación vital y están relacionados con nuestra felicidad. Sin embargo, estos objetivos, si no son realistas, nos causan frustración, y a la larga sufriremos las consecuencias negativas de tener expectativas irracionales. Los objetivos deben ser alcanzables.

6. Rodéate de amigos

Ya lo dice Carol Ryff, las relaciones positivas son necesarias para nuestro bienestar psicológico. De hecho, son muchas investigaciones las que afirman que tener amistades y una vida social activa repercute positivamente en nuestra felicidad y nuestra salud mental

7. Sé proactivo

Las personas que gozan de un mayor bienestar psicológico son aquellas que están siempre en movimiento, que son proactivas. Esto quiere decir que se sienten empoderadas y asumen ciertos riesgos. Esto es a lo que Ryff se refiere cuando quiere decir autonomía.

8. Nútrete de forma sana

La nutrición está también relacionada con nuestra salud mental y emocional. Tal y como afirma el psicólogo Jonathan García-Allen: “Existe una relación recíproca entre la alimentación y nuestras emociones. Lo que ingerimos no solo afecta a cómo nos sentimos, sino que cómo nos sentimos también afecta a nuestra manera de alimentarnos”. Esto explica por qué cuando estamos estresados nuestros hábitos alimenticios cambian, o que alimentarse bien también va a afectar a cómo nos sentimos a lo largo del día.

9. Haz deporte

Otro hábito saludable es practicar deporte. Aunque muchas veces asociamos el ejercicio con el bienestar físico, esta práctica también tiene un efecto en nosotros a nivel psicológico. La práctica deportiva hace que liberemos sustancias químicas en el cerebro, como las endorfinas o la serotonina. Éstas nos hacen sentir mejor y cambian nuestra percepción de la vida para mejor.

10. Reflexiona y conecta contigo mismo

Es complicado pararse un instante y reflexionar sobre quiénes somos o sobre cuál es nuestro estado emocional hoy en día. El ritmo acelerado de la sociedad en la que vivimos dificulta que miremos hacia nuestro interior. Siempre estamos pendientes de lo de fuera.

Pararse un segundo y reflexionar es una de las mejores alternativas para lograr nuestro bienestar. Para hacerlo, simplemente tienes que dedicarte 15 o 20 minutos al día a ti mismo. Por ejemplo, rellenando un diario de emociones antes de acostarte.

11. Medita

Otra manera de conectar contigo mismo y con tus emociones es a través de la meditación. La meditación te proporciona un momento de paz interior y te ayuda a conectar contigo mismo y con tu cuerpo. Los estudios científicos muestran que las personas que realizan esta práctica tienen un mayor bienestar psicológico, así que el hecho de aprender a meditar tiene un impacto muy positivo sobre nuestro bienestar.

12. Practica la gratitud y la compasión

Hoy en día, los psicólogos emplean el Mindfulness como herramienta terapéutica, conscientes de los beneficios que proporciona para el bienestar de las personas. El Mindfulness es una filosofía que emplea la meditación para estar en el aquí y el ahora, pero que, además, sigue una serie de principios o valores. Éstos son: tomar consciencia, la autoaceptación, la mentalidad no enjuiciadora, la compasión y la gratitud hacia nosotros mismos y los demás.

13. Vive el presente

Además, el Mindfulness también es una manera de estar en el presente, de dejar de lado las expectativas irracionales. Te ayuda a tomar conciencia de tus propias emociones de conocerte. De estar presente. Porque si no sabes donde estás ahora mismo, difícilmente podrás ir a ningún lado.

14. Sal de la zona de confort

Si antes se mencionaba que las personas debían ser proactivas para gozar de un mayor bienestar porque era un síntoma de empoderamiento, otro de los motivos ser proactivo es salir de la zona de confort. La zona de confort es una zona de no-aprendizaje, de no-crecimiento y te limita a la hora de crecer y desarrollarte. No desarrollarte es no tener bienestar psicológico. Así que permanecer en la zona de confort no es bueno para ti.

15. Practica la Inteligencia Emocional

Las emociones juegan un papel importantísimo en nuestro bienestar. Las investigaciones demuestran que las personas emocionalmente inteligentes gozan de una mayor satisfacción vital y son más felices. Conocer las propias emociones y las de los demás, y regularlas si es necesario, nos evita muchos conflictos y, en definitiva, nos proporciona un mayor bienestar.