La curiosidad puede ser vista como un crimen. Unsplash

Aunque vivamos inmersos en sociedades llenas de arte, formas de expresión interesantes y piezas de valioso conocimiento, no todo el mundo siente interés por aprender acerca de cómo es el mundo. Las personas incultas son justamente aquellas que no por falta de medios, sino por falta de voluntad, deciden dejar de aprender acerca de la complejidad de la realidad social y natural.

Ahora bien, no siempre es fácil reconocer la incultura allí donde se da, ya que, en parte, el hecho de que la ignorancia sea vista como algo positivo en medios de comunicación y en ciertos círculos sociales camufla esta característica personal. La convierte en algo bueno, es decir, en algo que no se llama incultura sino "rebeldía", "jovialidad" o "tener los pies en la tierra".

Las características de las personas incultas

A continuación puedes encontrar un listado con las características y cosas típicas que hacen las personas incultas.

1. Desconocen cosas muy básicas

La personas incultas aprenden lo justo y necesario para poder seguir viviendo del modo en el que se han acostumbrado a hacerlo. Eso significa que es común que su nivel cultural se diferencie poco del de un niño que acaba de terminar la enseñanza obligatoria. Sin embargo, esto es relativo. También hay personas que necesitan conocer al detalle cosas sobre un área de trabajo muy concreta como por ejemplo las finanzas, pero que se mantienen totalmente incultas en lo que respecta a cualquier otro tipo de conocimiento. Esto nos lleva a la siguiente característica.

2. Tienen una concepción mercantilista del conocimiento

Otra de las características de las personas incultas es que para ellas el conocimiento solo tiene valor si trae consigo algún tipo de capital, ya sea directamente económico o social. Por ejemplo, tener ciertos conocimientos de programación puede abrirnos las puertas a puestos de trabajo muy bien remunerados, y saber sobre música de moda puede darnos más facilidades para hacer amigos.

Como consecuencia, cualquier cosa que no se traduzca en una probable ganancia de poder o en una mejora de las condiciones de vida, es desechada por considerarse inútil, una pérdida de tiempo.

3. Las burlas hacia la curiosidad

Las personas incultas se distinguen no solo por la cantidad de cosas que saben, sino también por sus actitudes hacia aquellos que quieren saber más. Esto se nota, por ejemplo, por la incomprensión hacia quienes se interesan por ciertos temas poco tratados o algo especializados. Se trata de una actitud que puede llegar incluso a convertirse en burlas, como si hacerse ciertas preguntas fuese motivo de risa por su excentricidad.

4. No muestran iniciativas para formarse de forma didáctica

Quienes solo pretenden aprender lo justo y necesario normalmente se dejan en manos de centros de formación dirigida. Por el contrario, las personas cultas, con frecuencia, caen en la cuenta de que aquello sobre lo que quieren aprender no dispone de escuelas que lo impartan, así que se forman en ello por su cuenta. Esta es una diferencia en la que se expresa las diferentes filosofías desde las que cada uno concibe lo que es la cultura.

5. Se frustran o se enfadan si son corregidas

Paradójicamente, a pesar de que las personas incultas no valoran la cultura, interpretan como ataques las correcciones de los demás. ¿El motivo? El hecho de que estas correcciones sean pertinentes revela públicamente que esas piezas de conocimiento son en realidad algo valioso, algo que permite tener una comprensión más profunda de las cosas y que en muchos casos nos haría cambiar de opinión acerca de muchos temas que creemos conocer bien.

Es decir, lo que se produce en estos casos es algo llamado disonancia cognitiva: dos ideas chocan entre sí, y una de ellas es muy importante para nosotros. En este caso, la idea de que nuestra ignorancia ha sido reconocida por otro choca con la idea de que no merece la pena conocer en profundidad aquello de lo que se habla, algo que para las personas incultas puede llegar a ser toda una filosofía de vida.

6. Muestran una relación polarizada con la ignorancia

Otra de las características típicas de las personas incultas es que no pueden asumir su ignorancia con naturalidad: o la ensalzan como algo positivo, o la ocultan desesperadamente allí donde notan que podría ser expuesta. Por el contrario, quienes son sabios admiten su ignorancia con sencillez, dado que consideran que es normal desconocer cosas.

7. Huyen de los libros

En caso de leer, solo lo hacen con novelas ligeras o documentos necesarios para el trabajo; nunca se sumergen en libros de taméticas medianamente densas, o lo hacen porque las circunstanias les obligan a ello.