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Las personas imaginativas son, según algunos pensadores, el motor del progreso

La capacidad para encontrar nuevas ideas y propuestas basadas en el pensamiento lateral es algo de lo que se puede beneficiar mucha gente. Quizás por eso, hoy en día, muchas de las profesiones que reciben más admiración y atención tienen que ver con la creatividad: el arte, el deporte, etc.

La creatividad es, por lo tanto, algo muy apreciado. Y, sin embargo, no siempre es fácil reconocer los indicios que indican que una persona tiene una especial facilidad para la conducta y el pensamiento creativos, especialmente si se trata de jóvenes, o bien personas en las que la presión social ha hecho mella hasta el punto de producirles miedo la posibilidad de ser originales en algo.

La personalidad imaginativa en 11 características

A continuación, propongo algunas características básicas que pueden servir para identificar a una persona imaginativa.

1. Tienen una visión pragmática sobre las normas

Al contrario de lo que podría pensarse, las personas creativas e imaginativas no tienen por qué despreciar las normas formales o informales, pero no las sobrevaloran. Es decir, que tienen claro que la razón de ser de estos códigos de conducta es su utilidad, de modo que no hay motivos para elevar a la categoría de tótem sagrado las reglas que regulan el comportamiento social.

2. Buena capacidad de pensamiento lateral

La creatividad se fundamenta, en parte, en el pensamiento lateral, es decir, las formas de pensar que están más allá de las convenciones y las expectativas. Por eso, no se conforman con facilidad con adaptarse a los roles e los que se supone que deben encajar. Y a veces sienten la necesidad de salirse de ese guión.

3. Facilidad para resultar sorprendentes

La sorpresa es una de las consecuencias de la originalidad, y el pensamiento imaginativo y creativo produce originalidad a raudales. Es por eso que las personas creativas pueden llegar a destacar con facilidad, para bien o para mal, y con independencia de si lo que hacen es visto por los demás con buenos o malos ojos. Además, no son inmunes al miedo a recibir críticas, por lo cual esta capacidad para crear sorpresa no siempre llega a expresarse.

4. Inquietudes culturales amplias

Las personas imaginativas tienden a disfrutar el hecho de estar siempre explorando nuevas ideas y estéticas originales, y es por eso que buscan inspiración en las ideas y obras de los demás. Eso no significa que se interesen por todas las formas de arte y cultura, sino que utilizan mucho tiempo en navegar entre ellas hasta descubrir lo que les gusta.

5. Ansias por crear cosas

Alguien creativo no lo es de manera pasiva, sino que busca constantemente maneras de ejercer su facilidad para crear, ya sea productos culturales nuevos o ideas propias.

6. Encuentran distracciones con facilidad

La creatividad no es solo una manera de imaginar cosas que pueden hacerse en el futuro, sino que es, también, la facilidad de interpretar el presente como una fuente de potencial creativo. Es por eso que las personas de este tipo son capaces de llegar automáticamente a ideas estimulantes y prometedoras simplemente echando una ojeada a su alrededor, y de ahí que siempre puedan tener en mente cosas que hacer.

7. La imitación no es un tabú

El desarrollo de las actividades basadas en la creatividad se asienta siempre en la inspiración y la influencia de otras personas. Es por eso que, aunque pueda parecer extraño y contraintuitivo, las personas creativas no temen imitar a otras si creen que pueden aportar un punto de novedad y visión propia a lo que hacen. A fin de cuentas, las ansias de crear son mayores que las de parecer novedoso y original ante los demás.

8. Tienden a querer tomar riesgos

La creatividad es una aventura en la que hay que tomar riesgos: por ejemplo, implicarse en un proyecto y que los resultados terminen siendo decepcionantes. Es por eso que las personas marcadamente creativas no solo tienen ideas originales, sino que además sea atreven a desarrollarlas, lo cual sirve para que estén practicando constantemente el pensamiento lateral en vez de quedarse en la primera fase del proceso creativo. La parálisis del análisis no es una opción válida.

9. Ofrecen más preguntas que respuestas

En temas en los que no exista un gran consenso social, las personas creativas muestran más facilidad para pensar desde puntos de vista que para mostrar conclusiones firmes y absolutas sobre un tema. De hecho, aferrarse a un único punto de vista puede ser visto como una limitación.

Esto no significa que no pueden tener opiniones muy firmes sobre cuestiones polémicas, sino que su discurso sobre estos temas suele no ser hermético o circular y se basa, en parte, en creencias y esperanzas que no pueden ser explicadas fácilmente con palabras.

10. Tendencia a la ambición

Las personas imaginativas son ambiciosas con mucha frecuencia, y que se muestran propensas a plantearse el futuro como algo diferente al presente y a pensar en su propia vida como algo sujeto a cambio. Es por eso que la idea de que pueden llegar a alcanzar sus objetivos (no necesariamente basados en el estatus económico o social) acostumbra a rondarles por la cabeza, algo que no ocurre en personas que perciban su vida como una serie de actividades monótonas.

11. La flexibilidad

La capacidad para pensar en términos muy variados puede ser aplicada a una gran variedad de situaciones. Es por eso que las personas imaginativas son, también, capaces de encontrar soluciones originales ante problemas de la vida diaria... y siempre que estos problemas no tengan que ver directamente con la gestión de sus propias emociones.