Psicología educativa y del desarrollo

Cómo prevenir el abuso sexual infantil

La comunicación entre los pequeños y los padres y madres es esencial para proteger eficazmente.

Cómo prevenir el abuso sexual infantil
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Según Save the Children, el 23% de las niñas y el 15% de los niños residentes en España sufren abuso sexual al menos una vez antes de llegar a los 17 años. Los porcentajes resultan especialmente graves teniendo en cuenta que una gran parte de estos episodios son ocultados, ya que frecuentemente se producen dentro del ámbito familiar, y por consiguiente no quedan plasmados en las estadísticas.

Estas preocupantes cifras, sumadas a lo dañino que acostumbran a ser esta clase de experiencias, han servido para que una gran cantidad de padres, madres y cuidadores infantiles en general hayan pasado a estar muy sensibilizados contra este problema.

Ahora bien, saber que los casos de abusos sexuales existen y que deben ser evitados no es suficiente si se quiere hacer todo lo posible por evitarlos. Este es el tema que abordaremos en este artículo.

Claves para prevenir el abuso sexual en niños y niñas

Lo primero que debemos entender a la hora de desarrollar una estrategia para evitar el abuso sexual infantil es que, aunque los más pequeños aún no puedan entender muchas cosas acerca de la vida, desde sus primeros años ya están capacitados para aprender muchas más ideas abstractas de las que pensamos. Simplemente hay que entender el tipo de lógica por la que se rigen.

Así pues, el trabajo de los padres y madres no debe consistir tanto en restringir los movimientos de sus hijos e hijas, sino educarlos para que comprendan ciertos conceptos que les permitirán asimilar la idea de que ellos mandan sobre su cuerpo y que quien quiera tocarlo o verlo de ciertas formas va a necesitar una buena excusa y actuar en un contexto muy concreto.

Veamos cuáles son estos aprendizajes adaptados para la población infantil.

1. Advertir sobre los desconocidos no es suficiente

Como una gran cantidad de los casos de abuso sexual ocurre dentro del ámbito doméstico y familiar, advertir acerca de los peligros de relacionarse con completos desconocidos adultos y sin la supervisión de los padres o de los maestros es necesario, pero no suficiente. Tener esto claro nos permite tener una visión más completa acerca de los posibles flancos desde los que puede ocurrir esta clase de vulneraciones.

Justamente por eso tiene sentido el siguiente punto.

2. Hablar sobre sexualidad desde edades tempranas

El sexo siempre ha sido un tema tabú, pero si lo que se quiere es que los pequeños estén preparados para identificar el abuso sexual como tal, es necesario que aprendan algunas nociones básicas acerca de esta faceta de la vida. Educar a niños y niñas en este tema no es perjudicial para ellos a ninguna edad, al contrario.

Es por eso que se debe hablar sobre este tema de forma didáctica y clara, evitando fórmulas para desplazar la atención hacia otro tema que no tenga que ver con la sexualidad, y utilizando conceptos sencillos y que no enmascaren, como "pene" y "vagina". Esto servirá para evitar que se les pueda manipular desde el pensamiento mágico, por ejemplo, haciéndoles creer que los genitales son como un botón que activa objetos.

Del mismo modo, es apropiado hablarles acerca de lo que es el abuso y de la existencia de personas que aprovechan su posición de poder para engañar a los más pequeños con argumentaciones extrañas para ver o tocar partes de su cuerpo.

En cuanto a qué momento es el indicado para empezar a prevenir a los pequeños contra el abuso sexual, la respuesta es simple: cuanto antes, y en la medida en la que entiendan el mensaje. Evidentemente, los niños y niñas de menos edad no serán capaces de captar todos los matices de este fenómeno, pero eso no significa que no puedan llegar a asimilar nada de lo que se les dice. Es importante hacerse entender de forma clara y sin rodeos, adaptando la explicación con la mirada puesta en su grado de comprensión y no en otra cosa.

3. Ayudarles a entender la idea de "partes privadas"

Saber discriminar los momentos en los que es apropiado que los toquen y los que no depende mucho de si conocen el concepto de "partes privadas" del cuerpo, las que cubren la ropa interior.

Algo tan simple como enseñar este concepto ayuda a que se tenga un criterio bastante claro acerca de situaciones que pueden ser el inicio del abuso sexual. Sin embargo, también es necesario educar a niños y niñas en el sentido común, y nombrar los casos excepcionales en los que un adulto puede tocar esas zonas: en los casos en los que la higiene así lo exige, y cuando toque pasar un reconocimiento médico por parte de un profesional especializado en la salud. Ningún adulto debe jugar con ellas.

4. Educando de forma justa

Prevenir el abuso sexual infantil significa también educar niños y niñas que no se acostumbren a no tener poder de decisión. La actitud de evitación de problemas que muchas veces es producida por estilos de educación muy estrictos y llenos de normas y castigos es algo que facilita la aparición del miedo a decir "no".

Es por eso que resulta positivo explicar siempre por qué ciertas acciones no están permitidas, en vez de responder con castigos que no permiten entender lo que está ocurriendo. Una vez que los pequeños han empezado a tener claras las conductas que pueden hacer y las que no, es mucho más difícil que se dejen manipular por el miedo a las represalias en caso de desobedecer. La sumisión es mala para todas las partes implicadas.

5. No obligar a besar y abrazar

En reuniones familiares y encuentros con amigos, es muy frecuente que los padres y madres ordenen a sus hijos más pequeños saludar con muestras de cariño a personas que, de hecho, les pueden producir desconfianza por ser desconocidas.

Esta clase de acciones choca frontalmente con la idea de soberanía sobre el propio cuerpo que se les intenta transmitir para prevenir el abuso sexual infantil, y por eso es mejor evitarlas.

Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.