Aunque antes se creía que el tempo cognitivo lento (TCL) era un subtipo del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) con predominio de los síntomas de inatención, actualmente se sabe que se trata de un síndrome diferenciado que se manifiesta también en otras alteraciones psicopatológicas.

En este artículo describiremos las características clínicas, las causas del tempo cognitivo lento y su relación con otros trastornos. La investigación en torno a este conjunto de síntomas se encuentra en el estadio inicial, pero está avanzando a una velocidad importante desde hace algunos años.

¿Qué es el Tempo Cognitivo Lento?

El concepto “tempo cognitivo lento” hace referencia a un estilo cognitivo-emocional que se caracteriza principalmente por la presencia continuada de un estado de confusión, mirada perdida, soñar despierto, falta de motivación y lentitud o pereza. Si estas manifestaciones son entendidas como síntomas, podemos conceptualizar el TCL como un síndrome.

Además de estos cinco signos cardinales, es habitual que se detecten también los siguientes en personas con tempo cognitivo lento:

  • Bajas precisión y velocidad en el procesamiento de información.
  • Aparición frecuente de sensaciones de fatiga, o cansancio crónico.
  • Niveles relativamente bajos de energía y de actividad.
  • Somnolencia durante el día.
  • Dificultades para mantener la alerta o la vigilia en situaciones poco estimulantes.
  • Retraimiento, menor interés y participación en actividades.
  • Dificultades para transformar los pensamientos en palabras.
  • Pérdida del hilo de pensamiento, bloqueos por olvido al hablar.

Inicialmente se creía que el tempo cognitivo lento era un subtipo del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad en el que predominaban los síntomas de inatención. El avance de las investigaciones científicas ha mostrado que constituye en realidad una categoría clínica independiente, si bien no hay acuerdo en torno a si se trata de un trastorno o no.

En este sentido, las características clínicas del tempo cognitivo lento aparecen en el contexto de diversos trastornos psicológicos y psiquiátricos, entre los que destacan la depresión mayor, la ansiedad generalizada, la diversidad funcional intelectual o distintos trastornos relacionados con el aprendizaje, además del TDAH.

Causas de este síndrome

Las causas del tempo cognitivo lento no se conocen en profundidad por el momento. Se cree, no obstante, que las redes nerviosas asociadas con la atención de la parte posterior del cerebro, en los lóbulos parietales, se asocian en mayor medida a este síndrome que los lóbulos frontales, como sucede en el caso del TDAH.

Por otra parte se ha descubierto que la exposición a cantidades elevadas de alcohol durante el desarrollo fetal favorece la aparición de estos signos neurocognitivos.

El tempo cognitivo lento parece tener una base biológica similar a la del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Sin embargo, la heredabilidad del TDAH es mayor en el subtipo en que predominan los síntomas de hiperactividad.

Por contra, los casos de TDAH que se relacionan con la presencia de tempo cognitivo lento son los que tienen un menor peso de la herencia genética. Se ha hipotetizado que este estilo de pensamiento y emoción surge como consecuencia de los cambios en las influencias ambientales provocados por la propia presencia de síntomas de inatención.

Relación con otros trastornos

En la actualidad existe un debate no resuelto en torno a la naturaleza clínica del tempo cognitivo lento. Su correlación con otros trastornos psicológicos puede arrojar algo de luz a este respecto.

1. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Las investigaciones señalan que entre el 30 y el 50% de los niños diagnosticados con TDAH muestran el síndrome característico del tempo cognitivo lento. Las similitudes clínicas entre este patrón y el TDAH con predominio de la inatención son significativas, pero ambos constructos difieren en algunas características tanto neurológicas como cognitivas.

Para muchos expertos el aumento en el interés por el tempo cognitivo lento supone una oportunidad para poner en cuestión el propio diagnóstico del TDAH, que engloba manifestaciones muy diversas y se volvió restrictivo en el área de la inatención en el paso del DSM-III al DSM-IV, pero gana capacidad explicativa si se incluye el TCL entre los criterios.

2. Depresión mayor

Se ha encontrado una asociación clara entre el tempo cognitivo lento y la presencia de síntomas de internalización, particularmente los que son propios de los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad.

Aunque esta relación tiene una intensidad modesta, es algo más potente en el caso de la depresión que en el de la ansiedad. Además algunos autores defienden que el tempo cognitivo lento se asocia en mayor medida a la internalización que al TDAH.

3. Trastornos de ansiedad

En cuanto a la categoría de los trastornos de ansiedad, se han hallado comorbilidades entre el tiempo cognitivo lento y alteraciones como la fobia social, los pensamientos obsesivos y especialmente el trastorno de ansiedad generalizada, que se encuentra estrechamente conectado con la depresión desde un punto de vista biológico.

Los signos de inatención median la relación entre los trastornos de ansiedad y el tempo cognitivo lento: las dificultades en la atención propias del TCL se ven incrementadas por los efectos de la ansiedad, que comporta en sí misma alteraciones en esta función psicológica.

4. Trastornos de conducta

Los niños y adolescentes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad presentan una mayor probabilidad de desarrollar problemas de conducta, como el trastorno disocial, el negativista-desafiante o el abuso de sustancias. Sin embargo, en los casos que cursan con tempo cognitivo lento esta relación se reduce; por tanto, el TCL actúa como factor de protección.

5. Dificultades de aprendizaje

El tempo cognitivo lento interfiere en el aprendizaje a través de la aparición de déficits en la autoorganización y en la resolución de problemas, así como en otras funciones ejecutivas. La gravedad de las dificultades asociadas depende de la intensidad de los síntomas en cada caso concreto.

Referencias bibliográficas:

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