La psicopatía infantil es uno de los fenómenos que más interés genera del mundo de la psicología. La presencia de niños y niñas que no empatizan con los demás y que pueden realizar actos crueles o de manipulación sin experimentar ningún remordimiento hace que salten las alarmas de padres, madres y educadores.

En este artículo veremos qué se sabe acerca de la psicopatía infantil y el modo en el que esta condición se expresa mediante las acciones de estos pequeños.

Psicopatía infantil: definición

Si bien no existe una definición totalmente consensuada, se considera que la psicopatía es un tipo de trastorno caracterizado por la falta de empatía y de sentimiento de culpa, así como por la tendencia hacia la desinhibición.

En el ámbito clínico se denomina trastorno antisocial de la personalidad, nombre que ya indica el tipo de problemas que produce esta condición: conflictos en las relaciones personales o ataques contra los demás, ya sean mediante violencia física o no.

La psicopatía infantil, en concreto, se trata de la condición asociada a rasgos psicopáticos que se da durante la etapa de la niñez. Es decir, no se trata de un trastorno mental diferenciado, si bien como es natural esta condición se expresa de un modo diferente en niños y en adultos.

Además, se ha observado que es frecuente que la psicopatía aparezca ya durante los primeros años de vida, y que su presencia en esta etapa de la vida sirve para predecir las posibilidades de que esa persona exhiba rasgos antisociales al llegar a la edad adulta.

Síntomas de la psicopatía infantil

En primer lugar es necesario tener en cuenta que no existe un instrumento de medición y diagnóstico de la psicopatía que permita saber con certeza lo que pasa en la mente de un niño o niña y si expresa ese trastorno o no.

En todo caso, lo que se hace es realizar entrevistas a padres, madres o tutores, así como a los pequeños, y a partir del cruce de una serie de datos se llega a una conclusión. Además, esto siempre tiene que ser realizado por psiquiatras o psicólogos clínicos, dependiendo de la legislación de cada país.

En todo caso, a modo orientativo, podemos reconocer varios síntomas típicos de la psicopatía infantil y que, si se dan de un modo claro y sostenido en el tiempo, pueden revelar información sobre las probabilidades de que un niño o niña presente este trastorno.

1. Desafío constante de las normas

No estamos hablando de romper normas asociadas a la buena educación, sino a aquellas que tienen que ver con las formas más básicas de convivencia. Por ejemplo, tirar la comida al suelo de manera sistemática, agredir a otros niños y niñas o incluso a adultos, etc.

2. Explosiones de violencia

En general, la etapa infantil se caracteriza por la desinhibición. Sin embargo, esta es absoluta en los pequeños con rasgos psicópatas. Por ello es posible que a veces se ensañen violentamente con personas u animales, lo cual nos lleva al siguiente punto.

3. Maltrato de animales

Muchos de estos pequeños aprovechan momentos en los que no hay adultos cerca para herir o incluso matar animales, por el simple placer de "jugar" con ellos, como si fuesen juguetes desmontables. Sin embargo, también es posible que lo hagan simplemente por el placer de hacer sufrir.

4. Ausencia de remordimientos

En la psicopatía infantil los castigos y la regañinas causan poco efecto, ya que aunque se entienda que los demás reconozcan ciertas actividades como malas e indeseables, eso no importa. En todo caso, lo relevante es crear estrategias para evitar esa clase de situaciones en adelante.

Causas

La causa exacta de la psicopatía es desconocida, si bien se cree que hay un importante componente genético. Sin embargo, lo más probable es que en la mayoría de casos el trastorno tenga más de una causa, y que el genotipo sea tan solo algo que predispone. Por ejemplo, se ha visto que ciertas lesiones en el lóbulo frontal del cerebro pueden generar estos síntomas, y algo parecido ocurre con la vivencia continuada de experiencias muy estresantes o traumáticas.

Consejos para padres y madres

Hay que tener claro que en cualquier caso la psicopatía, ya sea en niños, adolescentes o adultos, no es una categoría diagnóstica con los límites bien definidos, sino que en ella existen diferentes grados. Es por eso que muchos psicólogos prefieren hablar de rasgos de psicopatía, y no de "personas psicópatas".

Es por eso que, incluso si un equipo de salud mental señala que un menor presenta rasgos psicopáticos significativos, eso no significa que vaya a ser como un psicópata de las películas, o un asesino. Por estadística, incluso las personas que entran dentro de esta difusa clasificación tienden más hacia la normalidad que hacia las características más extremas.

Además, como se sabe poco acerca de la psicopatía es posible que se trate de un falso positivo y que la conducta del menor vaya evolucionando hacia la normalidad de forma natural, sin intervenciones. A fin de cuentas algunos menores pueden expresar su malestar y sus problemas emocionales comportándose de un modo muy similar a los psicópatas, por un tiempo.

Dicho esto, también debemos saber que lamentablemente a día de hoy no existe un tratamiento que ofrezca garantías de su eficacia en la intervención sobre la psicopatía infantil, lo cual no quiere decir que nunca lo vaya a haber. Eso significa que debemos desconfiar de quienes ofrezcan "curaciones" y demás terapias milagrosas; si bien no es imposible que mediante la psicoterapia se mejore, es poco probable que vaya a ocurrir, o que ocurra a causa de esta.