Las aportaciones de John Dewey fueron muy relevantes para distintos campos relacionados con las ciencias humanas. Aunque se formó como filósofo, Dewey fue influyente también en la psicología, la pedagogía, la lógica e incluso en la política estadounidense, puesto que defendió abiertamente posturas muy progresistas.

En este artículo repasaremos la vida y la obra de John Dewey. Haremos especial hincapié en sus contribuciones a la filosofía y a la psicología dentro de los marcos del pragmatismo y el funcionalismo, respectivamente.

Biografía de John Dewey

El estadounidense John Dewey nació en 1859 en Burlington, en el estado de Vermont. Allí acudió a la universidad para estudiar Filosofía. Las teorías evolucionistas influyeron de forma clave en el desarrollo de su pensamiento; durante toda su carrera se centraría en la interacción entre el ser humano y su entorno, inspirado por la idea de la selección natural de Darwin.

Después de graduarse en 1879 Dewey trabajó durante dos años como profesor de escuela primaria y secundaria, pero finalmente optó por dedicarse a la filosofía. Se doctoró en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore; los siguientes 10 años fue profesor de filosofía en la Universidad de Michigan y en 1894 se unió a la de Chicago, que acababa de ser fundada.

Para entonces Dewey ya había escrito sus dos primeros libros: Psychology (1887) y Leibniz's New Essays Concerning the Human Understanding (1888). En estas obras sintetizó el idealismo hegeliano y la ciencia experimental aplicadas al comportamiento y al pensamiento humanos.

Posterior evolución de su pensamiento

Posteriormente la filosofía de Dewey evolucionó hasta acercarse al pragmatismo norteamericano, que empezaba a desarrollarse en esa época. Aplicó sus tesis al contexto educativo mediante la publicación del libro Escuela y sociedad (1899) y la fundación de un laboratorio pedagógico, aunque acabó renunciando a su puesto de director.

Durante el resto de su vida Dewey trabajó como profesor de Filosofía en la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York. Allí entabló relación con muchos filósofos y su pensamiento se vio enriquecido gracias a aportaciones de perspectivas muy distintas.

Su foco de interés continuó siendo la pedagogía, siempre ligada a la filosofía, la lógica y la política; de hecho, fue un activista comprometido en causas como la defensa de los derechos de los inmigrantes, la sindicalización del profesorado, el sufragio femenino y la democracia participativa en general. John Dewey murió en 1952, a los 92 años.

Propuesta filosófica: el pragmatismo

El pragmatismo es una corriente filosófica que surgió en los Estados Unidos en la década de 1870. Esta tradición defiende que el pensamiento no tiene como función principal la representación de la realidad sino su predicción y la acción sobre ella.

Se considera que Charles Sanders Peirce fue el fundador del pragmatismo. Otros filósofos relevantes que lo siguieron fueron William James, Chauncey Wright, George Herbert Mead y el propio John Dewey. No obstante, este autor se describía a él mismo como instrumentalista y consecuencialista además de como pragmatista.

Dewey opinaba que los filósofos tomaban como verdaderos constructos que habían sido creados sólo con el objetivo de ayudar a conceptualizar la realidad, mientras que ignoraban las funciones mentales que constituyen el pensamiento en sí mismo. Para él, como para el resto de funcionalistas, éste debía ser el foco de atención de la filosofía.

Desde esta perspectiva el pensamiento es entendido como una construcción activa que tiene lugar a partir de la interacción humana con el entorno, por lo que se actualiza constantemente. Esto se opone a la visión clásica de las ideas como resultados pasivos de la observación del mundo.

Así, según el pragmatismo los conceptos humanos no constituyen un reflejo de la realidad ni existe una verdad absoluta, como afirmaban los filósofos racionalistas y formalistas. La utilidad práctica de una “verdad” o las consecuencias de un acto son lo que les otorga significado, y por tanto la filosofía debe centrarse en lo objetivo y no en los conceptos.

La psicología funcionalista

El funcionalismo es una orientación teórica de la psicología que analiza la conducta y la cognición desde el punto de vista de la adaptación activa al entorno. Lógicamente existe una fuerte relación entre la psicología funcionalista y el pragmatismo en filosofía. A nivel más general el funcionalismo fue una filosofía que influyó también en la sociología y en la antropología.

William James fundó el funcionalismo, aunque no se consideraba parte de esta corriente ni estaba de acuerdo con la división de los científicos en escuelas de pensamiento. Otros autores que realizaron aportaciones relevantes en este marco, además de Dewey, fueron George Herbert Mead, James McKeen Cattell y Edward Thorndike.

El funcionalismo surgió como reacción al estructuralismo de Edward Tichtener; James o Dewey rechazaban su metodología introspectiva, pero seguían poniendo énfasis en la experiencia consciente. Posteriormente el conductismo criticó las posturas funcionalistas porque no se basaban en experimentos controlados y por tanto no tenían capacidad predictiva.

La psicología funcionalista fue inspirada por las ideas evolucionistas de Darwin y sus seguidores. Hoy en día el funcionalismo sigue viviendo sobre todo en la psicología evolucionista, que analiza el desarrollo de la mente humana desde un punto de vista filogenético.