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En determinadas ocasiones, algunas parejas que inicialmente parecían compenetrarse y entenderse en la mayor parte de las situaciones, pueden llegar con el paso del tiempo a constituir un núcleo lleno de conflictos y discusiones constantes

En algunos casos, estas diferencias expresadas son insalvables, pero en un porcentaje considerable el origen de la cuestión puede ser derivado de una carencia de habilidades interpersonales o sociales. 

Uno de los componentes que conforman las intervenciones psicológicas basadas en el Entrenamiento en Habilidades Sociales y uno de los más empleados a las Terapias Maritales de corriente cognitivo-conductual es el Aprendizaje de la Conducta Asertiva.

El papel de la asertividad

Dentro del ámbito de la intervención psicológica, los términos conducta asertiva y comportamiento basado en habilidades sociales pueden entenderse como análogos. 

Así, el comportamiento asertivo se define como aquella habilidad que permite a la persona manifestarse y comunicarse libremente, tener una orientación y actitud activa en la vida y actuar valorando las acciones de forma respetable (Fensterheim y Baer, 2008). Méndez, Olivares y Ros (2008), proponen la siguiente clasificación de las habilidades sociales a partir del listados de conductas anteriores: opiniones, sentimientos, peticiones, conversas y derechos. También es importante el entrenamiento en aspectos no verbales como son la adecuación en el tono de voz, el contacto visual, la expresión corporal y facial.

Asertividad y autoestima

La asertividad mantiene una relación estrecha con el concepto de autoestima, puesto que todo aquello que un individuo hace, tiene su reflejo en la idea que este desarrolla sobre sí mismo (autoconcepto).

Por lo tanto, puede establecerse una correlación positiva entre estos dos fenómenos: a medida que aumenta la expresión de asertividad aumenta también el nivel de autoestima, y viceversa. Son numerosas las investigaciones que afirman que un adecuado nivel de estima hacia uno mismo resulta fundamental para favorecer el establecimiento de relaciones interpersonales satisfactorias.

Conductas asertivas, no asertivas y agresivas

Un aspecto relevante que previamente debe abordarse sobre el concepto de asertividad es determinar la diferencia entre conductas asertivas, no asertivas y conductas agresivas. A diferencia de las primeras:

  • Una conducta no asertiva se define como un comportamiento inseguro donde la persona no defiende con firmeza las ideas propias, lo cual le suele provocar malestar emocional y una autoapreciación negativa a la hora de afrontar determinadas situaciones.
  • Una conducta agresiva se refiere a la expresión de hostilidad y excesiva dureza general como forma de organización psicológica del individuo de tal forma que se provoca dolor intencionadamente a los otros con el fin de conseguir los propios objetivos.

¿Qué componentes incluyen las intervenciones en problemas conyugales con mayor apoyo empírico?

A nivel de intervención psicológica conyugale, entre las técnicas que más han demostrado su eficacia (a partir de estudios realizados con muestras de población con déficits en relaciones interpersonales) son la Terapia Cognitiva (TC) y el Entrenamiento en Habilidades Sociales, cuyo elemento central recae en el Entrenamiento en Asertividad (Holpe, Hoyt y Heimberg, 1995). De hecho, los estudios de Chambless de 1998 muestran cómo la intervención cognitivo-conductual es uno de los tratamiento empíricamente validados para la terapia de pareja.

Por su parte, la Terapia Cognitiva intenta modifica los esquemas cognitivos negativos en que basa el sujeto el concepto que tiene de sí mismo. Debido a que este fenómeno guarda una correlación positiva y bidireccional con la negatividad expresada, cuando más se incrementa una, más lo hace la otra. Así, el objetivo final de la TC será la modificación de estas creencias pesimistas que guían la dinámica cognitivo-conductual que condiciona el funcionamiento habitual de la persona.

En referencia a la Terapia Conductual, la intervención más eficaz y más extendida dentro del contexto clínico es el Entrenamiento en Habilidades Sociales, donde el sujeto aprende a partir de la imitación de modelos conductas adecuadas y socialmente más adaptativas.

Elementos de este tipo de terapia

Fensterheim y Baer (2008) manifiestan que un programa de Entrenamiento en Asertividad tiene que incluir los siguientes elementos:

1. Plan de establecimiento de objetivos y metas a alcanzar.

2. Entrenamiento en comunicación emocional.

3. Ensayo de conducta asertiva en contexto seguro.

4. Ejercicios conductuales de práctica asertiva en el contexto real.

Una vez realizado el análisis inicial sobre la dinámica de relación concreta, las conductas problemáticas y los antecedentes y consecuentes de dichos comportamientos, el primer punto que debe trabajarse es el establecimiento de objetivos y metas a alcanzar en la intervención. A partir de ese momento, comienza propiamente la parte más relacionada con el aprendizaje del comportamiento asertivo (elementos 2, 3 y 4 anteriormente expuestos).

Intervenciones conyugales: ¿en qué consisten?

Un número considerable de problemas en las relaciones de parejas están originadas por déficits de aprendizaje en el desarrollo individual a lo largo de la vida del sujeto. La carencia de la adquisición de Habilidades Sociales durante el desarrollo personal hace que estos individuos no puedan expresar en la vida adulta aquello que no han integrado en los primeros años de vida. El enfoque de la Terapia Conductual defiende la idea de que las personas consiguen la intimidad porque han aprendido a conseguirla.

La consecución de la intimidad resulta uno de los objetivos finales en el tratamiento de los problemas maritales, donde el Aprendizaje Asertivo juega uno de los papeles principales como estratégica terapéutica eficaz, tal y como señalan Fensterheim y Baer (2008).

1. Potenciar la intimidad

Para la consecución de la intimidad entre los miembros de la pareja, las indicaciones terapéuticas e hitos básicos principales se orientan a:

1. Ayudar a cada cónyuge a identificar las conductas específicas necesarias para mejorar la relación de matrimonio en general.

2. Ayudar a modificar estas conductas sustituyéndolas por unas más adaptativas.

3. Demostrar a cada miembro que el cambio en cada uno de ellos es condición necesaria para generar el cambio en el otro miembro.

4. Ayudar en el desarrollo de la comunicación verbal y no verbal entre los miembros de la pareja.

5. Ayudar en el proceso de establecimiento de objetivos factibles a corto plazo en el ámbito de la comunicación emocional.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta las siguientes observaciones:

  • No se debe culpabilitzar al cónyuge de todos los problemas, sino que el fracaso en las relaciones de pareja son responsabilidad compartida.
  • Se recomienda no abandonar la propia identidad. A pesar de que ambos miembros formen un núcleo matrimonial hay parcelas individuales que no se comparten totalmente
  • Relacionado con el anterior punto, es importante no invadir el espacio del otro y respetar su intimidad en ciertos aspectos.
  • Un exceso de independencia puede derivar en un distanciamiento entre ambos miembros de la pareja. La relación marital es por naturaleza recíproca y de mutua interdependencia, por lo tanto, la conducta de uno de los cónyuges afecta irremediablemente en el otro y también a la propia relación.

2. El Entrenamiento en Asertividad

De forma más concreta y según Fensterheim y Baer (2008), los componentes más usualmente abordados en el Entrenamiento en Asertividad dentro de las relaciones de pareja, se corresponden a los siguientes:

  • Plan general de modificación de conductas problemáticas: cuya finalidad es la identificación de las conductas generadoras de conflictos entre los cónyuges. Resulta fundamental conocer cuáles son los comportamientos que desagradan a cada uno de los miembros de la pareja para poder modificarlos y sustituirlos por otros más adaptativos.
  • Contrato matrimonial: acuerdo basado en un documento a partir del cual ambos cónyuges se comprometen a su cumplimiento y a ejercer las consecuencias que se puedan derivar.
  • La comunicación emocional asertiva: adoptar una nueva forma de comunicación abierta y sincera donde se expresen y se compartan tanto sentimientos como pensamientos propios. Este punto es fundamental para prevenir el surgimiento de malentendidos e interpretaciones subjetivas erróneas sobre situaciones que acaban convirtiéndose en conflictivas. Así mismo, también se trabajan algunas indicaciones para aprender una forma más adecuada de mantener una discusión con el otro, en la cual se puedan acercar puntos de vista y llegar a solucionar el conflicto en vez de agravarlo aún más.
  • La toma de decisiones asertiva: este componente pretende incidir en la percepción de uno de los miembros de la pareja sobre la creencia que es el otro cónyuge quien toma la mayoría de las decisiones, por lo que aquel puede sentirse excluido y despreciado. Con estas indicaciones se pretende re-negociar y distribuir de forma más equitativa y satisfactoria el porcentaje de decisiones que involucran al núcleo marital.

3. La Técnica del Ensayo de Conducta

Esta es la técnica central del Entrenamiento en Asertividad, y su finalidad recae en que la persona aprenda nuevas habilidades conductuales, siendo muy útil en la práctica de situaciones sociales. En concreto, consiste a reproducir un ambiente seguro, como puede ser la consulta del terapeuta (donde es posible manipular estas escenas), en el que se trabaja sobre situaciones naturales cotidianas de la persona con el fin de que esta pueda evaluar sus comportamientos problemáticos sin sufrir las consecuencias negativas que podrían darse en su contexto real.

Además, se consigue que la persona disminuya el nivel de ansiedad a la hora de efectuar una determinada conducta. En un primer momento las representaciones que se proponen están muy pautadas, posteriormente son semi-dirigidas y, finalmente, son totalmente espontáneas e improvisadas.

4. La Modificación de Conducta

Las técnicas basadas en el condicionamiento operante fueron las primeras utilizadas al ámbito de la Modificación de Conducta. Se denomina aprendizaje operante o instrumental porque la conducta se usa como un medio para obtener una consecuencia deseada. La premisa fundamental es la llamada Ley del Efecto propuesta por Thorndike (uno de los más importantes teóricos sobre aprendizaje), que defiende que si una conducta es seguida por un efecto positivo, la probabilidad de realizar la conducta en el futuro se verá incrementada.

Uno de los principales focos de actuación del Entrenamiento en Comportamiento Asertivo dentro de la pareja consiste en la habilidad para pedir un cambio de conducta en el otro miembro de la pareja. Así, es fundamental parar atención a las conductas que queremos fortalecer/debilitar en el otro. Para esta finalidad es sumamente relevante entender y tener en cuenta los procedimientos del Condicionamiento Instrumental.

De forma más concreta, en la intervención en parejas, se establecerá una nueva dinámica en la que se premiarán consistentemente mediante consecuencias agradables aquellos comportamientos deseados y adaptativos con la finalidad de que tiendan a repetirse en el futuro, mientras que se penalizarán aquellos considerados desagradables para conseguir su eliminación paulatina.

A modo de conclusión

En el texto ha podido observarse que las intervenciones propuestas en el tratamiento de los problemas de pareja incluyen tanto componentes cognitivos como conductuales. Así, la modificación de creencias subyacentes motivadoras de las conductas problema exteriormente observables es un requisito previo necesario a abordar por ambas partes. 

En la parte más comportamental, las Teorías del Aprendizaje Instrumental y el Ensayo de Conducta permiten adquirir y afianzar aquellas conductas adaptativas más beneficiosas para la interrelación entre ambos miembros de la pareja.

Referencias bibliográficas:

  • Baron, R. A. i Byrne, D. (2004) Psicología Social. Pearson: Madrid.
  • Fertensheim, H. I Baer, J. (2008) No diga sí cuando quiera decir no. Debolsillo: Barcelona.
  • Labrador, F. J. (2008). Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Pirámide.
  • Olivares, J. Y Méndez, F. X. (2008). Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Biblioteca nueva.