El avance de las nuevas tecnologías afecta a todos los aspectos de nuestra vida; también a nuestras relaciones afectivas. Por ejemplo, el síndrome FOMO puede llegar a entrometerse en las reuniones familiares o de amigos cuando se está consultando el smartphone constantemente, y lo mismo ocurre con el aislamiento social que algunas personas experimentan por interactuar con los demás solo a través del ordenador.

Sin embargo, a veces también ocurre el efecto contrario: la tecnología permite que las personas están más cerca a pesar de estar físicamente alejadas. De hecho, en poco tiempo es posible que besar a alguien a quien no tenemos delante sea habitual... aunque esta idea pueda traer polémica. Ya hay ciertos dispositivos que se acoplan a aparatos electrónicos conectados a internet para poder experimentar algo parecido a un beso.

La falta de contacto en las relaciones a distancia

El amor y el afecto son fenómenos que existen en el cara a cara, en el contacto con las personas y, fundamentalmente, a través del tacto. El simple hecho de no poder besarse hace que muchas relaciones a distancia resulten insatisfactorias y que no se sea capaz de encontrar un aliciente en ellas que compense ese sentimiento de frustración.

Así pues, la imposibilidad de besarse puede llegar a ser un problema que desgaste las relaciones de pareja. Pero... ¿es posible que el desarrollo de nuevas tecnologías permita dar una respuesta a este problema? Hoy, por lo menos, hay algunos equipos que ya están desarrollando ideas para hacer posibles los besos a distancia mediante aparatos conectados entre sí de manera inalámbrica. Veamos cuáles son sus características y hasta qué punto tienen potencial.

El Kiss Transmission Device

La Universidad de Electtro-Comunicaciones de Japón ha desarrollado una máquina que transmite movimientos de lengua a otra igual, por alejada que esté.

Se utiliza colocándose dentro de la boca una de sus partes adaptadas, la cual registrará los movimientos que se vayan realizando y los transmitirá a otra, que se moverá de manera sincronizada.

Funda Kissenger

Además de haber creado un gadget cuyo nombre es en sí mismo una broma (viene de la unión de las palabras "kiss" y "messenger", pero su parecido al apellido del político alemán Henry Kissinger no puede ser casual), La City University of London se las ha ingeniado para crear una funda de plástico flexible que se acopla a la parte delantera del smartphone, sin tapar toda la pantalla. La idea es utilizarla durante sesiones de videollamada para añadirle el tacto al intercambio de comunicación basado en imagen y sonido.

Este artilugio es capaz de reconocer diferencias de presión y patrones de movimiento simples, y además permite amplificar los sonidos del beso.

Máquina Kissinger

De un modo similar al de la funda, esta máquina con forma de cerdito tiene incorporados unos labios de plástico que se mueven de manera sincronizada tal y como lo hace su pareja gemela, que puede estar situada muy lejos.

¿Es buena la idea de besarse digitalmente?

Estas máquinas no dejan de ser curiosidades desarrolladas por universidades y que demuestran el grado de avances técnicos que se están desarrollando en los últimos años, pero no es seguro que puedan ser superventas.

A fin de cuentas, uno de los aspectos fundamentales de los besos son su dimensión psicológica, y besar una superficie de plástico puede resultar una acción demasiado extraña como para que sea percibida como algo relacionado con el amor y el afecto.

Además, el simple hecho de tener que ir a buscar un aparato le resta espontaneidad a los besos, haciendo que resulten algo más anodino. Puede que los besos sean una necesidad, pero no e menos cierto que no pueden ser administrados como un fármaco; necesitan de cierta espontaneidad y de un grado de intimidad que es muy complicado lograr mediante estas máquinas.

En todo caso, solo el tiempo dirá si estas máquinas para dar besos a distancia son un avance útil o no. Mientras tanto, las videollamadas y los vuelos baratos siguen siendo los grandes salvavidas de las relaciones a distancia.