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​6 cosas que hacemos cuando nadie nos ve

Gestos y acciones inexplicables que solo somos capaces de llevar a cabo cuando nadie nos mira.

​6 cosas que hacemos cuando nadie nos ve

Imagen: Pexels

Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

¿Cambia nuestra personalidad cuando estamos solos? Puede que el simple hecho de que nadie nos esté mirando no llegue a influirnos tanto como para convertirnos en otra persona, pero lo cierto es que la privacidad nos cambia.

No solo hace que adoptemos un tipo de hábitos muy diferentes a los que realizamos en compañía de alguien sino que incluso hace que reaccionemos de manera radicalmente diferente al exponernos a cierto tipo de situaciones.

¿Qué haces tú cuando nadie te ve?

Así que… ¿cuáles son estas acciones que definen nuestra manera de comportarnos cuando nadie nos mira? Estas son algunas de ellas.

1. Hacer click sobre publicaciones de mal gusto

Hace ya tiempo que circulan por Facebook vídeos y publicaciones sobre heridas supurantes, cadáveres o parásitos que habitan dentro de las cavidades del cuerpo humano. Se trata de contenido virilizado justamente porque hay una cantidad masiva de personas que clican sobre estos contenidos, eso sí, cuando nadie más está mirando. Y bueno, los programas informáticos maliciosos que se apoderan de cuentas de usuario también ayudan.

Pero... ¿qué es lo que hace que sintamos atracción por este tipo de contenidos a pesar de encontrarlos repulsivos? La respuesta podría estar en el modo en el que nos ponen en alerta y atentos a lo que pasa. Tal y como ocurre en las películas de miedo, la combinación entre sensación de control (se trata de imágenes y vídeos ante los que podemos desviar la mirada) y excitación nos hace querer experimentar la sensación intensa de estar viendo algo extraordinario. Es una pequeña dosis de emociones fuertes que podemos saborear desde el sofá de casa.

2. Fluir

Dentro de lo que se conoce como Psicología Positiva, uno de los investigadores más conocidos es Mihály Csíkszentmihályi, que desde hace años ha ido dando a conocer su perspectiva sobre un fenómeno llamado estado de flow. Este es un estado en el que la máxima concentración se combina con una experimentación de intenso bienestar y una involucración personal en aquello que estamos haciendo. El estado de flow puede ser descrito como un estado similar al estado de trance que se produce cuando la dificultad de aquello que estamos haciendo y lo satisfactorio de esta tarea se encuentran en un equilibrio casi perfecto.

En la mayoría de personas, el estado de flow no ocurre con mucha frecuencia, y sin embargo es más fácil que aparezca en soledad o cuando se siente que nadie está mirando, ya que eso nos permite dejar de preocuparnos por la imagen que damos y nuestra atención se puede focalizar totalmente en la tarea en cuestión.

3. Cantar (en la ducha)

Un clásico. ¿Quién no ha cantado alguna vez en la ducha? Y, sin embargo, no parece existir una lógica detrás de este comportamiento.

Bueno, en realidad sí la hay.

Normalmente, las duchas se producen en una habitación en la que estamos solos y podemos relajarnos sin pensar en lo que estamos haciendo. Además, la posibilidad de ajustar la temperatura del agua y de masajearse la piel hace que nos relajemos, lo cual a su vez nos lleva a producir más dopamina, una sustancia que en multitud de contextos nos pone de buen humor y nos lleva a "liberarnos" y ser más creativos. A partir de ahí, el resto es simplemente unir los puntos: estamos solos, con un sonido constante que enmascara nuestra voz y unas paredes tan aisladas que todos los sonidos rebotan en ellas; y, además, nuestras manos están ocupadas, pero nuestras boca no.

4. Sentirnos avergonzados

Aunque hace años desde la psicología social se consideraba que la vergüenza es un fenómeno que aparece cuando estamos acompañados, hoy se sabe que lo normal es que esta pueda aparecer con mucha intensidad incluso cuando nadie está mirando. El motivo de esto es que, al comparar nuestras acciones reales con nuestro modelo de "yo ideal", las incoherencias que percibimos no son experimentadas de manera fría y desapasionada, sino que automáticamente producen una huella emocional.

5. Ver vídeos para adultos

Actualmente, más o menos el 12% de las webs que existen en Internet están relacionadas con la pornografía. Son visitadas mensualmente por unos 72 millones de usuarios, en su mayoría hombres jóvenes, aunque un tercio de las visitas a estos sites lo realizan mujeres. No cabe duda de que con la generalización del uso de la red de redes este tipo de contenidos ha pasado a ser algo cotidiano para muchas personas.

6. No tomar las riendas de la situación

Hay situaciones en las que sentimos que nadie repara en nuestra presencia a pesar de estar acompañados. Por ejemplo, cuando a pocos metros de donde estamos hay alguien que necesita ayuda y hay multitud de personas que por su proximidad podrían ofrecer una ayuda.

Lo que ocurre entonces se conoce como efecto espectador: a medida que el número de personas cercanas aumenta, disminuyen las posibilidades de que alguien intervenga.

Etiquetas: Comunicación, Sociedad
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.