Michael Le Roi

Las sustancias psicodélicas como el LSD siempre han estado envueltas en la polémica acerca de su uso, pero de lo que no cabe duda es que su efecto sobre el organismo revela aspectos interesantes acerca del cerebro humano.

Muchas personas que utilizan habitualmente estas drogas, de hecho, aseguran que bajo su influencia notan que acceden a otros planos de realidad. No es simplemente que vean cosas extrañas, cosas imposibles; es que realmente creen que, a su manera, el mundo que pueden ver, tocar y oír existe, y permanece oculto cuando no usan estas sustancias.

Este fenómeno se parece mucho a lo que ocurre cuando soñamos. A fin de cuentas, los eventos oníricos, por muy surrealistas que puedan parecer objetivamente, en su momento nos parecen válidos, y pocas veces los cuestionamos justo cuando los percibimos. Pero una reciente investigación ha revelado que la semejanza entre el efecto del LSD y los sueños va más allá de este parecido.

Los efectos de las sustancias psicodélicas

El uso de la droga psicodélica LSD, muy conocida por su utilización recreativa en ámbitos como conciertos o clubs de música, hace que el mundo de quien la consume cambie por completo durante varias horas seguidas. Cambia todo lo que se ve alrededor, pero cambian también las creencias y las ideas que se tienen sobre uno mismo (es decir, el autoconcepto).

Este potente efecto en la mente de las personas es, en parte, un misterio por desvelar. La interacción entre las drogas y el cerebro humano es un proceso muy complejo, y resulta muy difícil distinguir qué es exactamente lo que está pasando en nuestro cerebro cuando se usa LSD.

Afortunadamente, un estudio llevado a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Zurich ha dado con las causas que hay detrás de los estados de consciencia similares a los sueños que aparecen tras el consumo del LSD.

Este grupo de investigadores ha estado trabajando para conocer el potencial terapéutico de las sustancias psicodélicas conocidas por generar alucinaciones, es decir, que causan estados alterados de consciencia. En concreto, se centraron en los efectos del LSD, que duran entre 12 y 17 horas, y los de la psilocibina, otra sustancia similar cuyos efectos se hacen notar durante unas 4, 5 o 6 horas.

Y es que aunque utilicemos el término “drogas” para referirnos a varias sustancias, sus mecanismos de acción suelen ser muy diferentes, y los de las sustancias psicodélicas, en concreto, son fácilmente distinguibles de las de consumibles como el cannabis o el alcohol. Ahora bien… ¿qué es exactamente lo que hace que tras tomar LSD aparezcan sueños en estado de vigilia?

El potencial terapéutico del LSD

El estudio conducido por estos investigadores suizos se realizó con la participación de 25 voluntarios, algunos de los cuales recibieron tan solo un placebo. Generando el fenómeno a estudiar en condiciones de laboratorio (el efecto del LSD en el sistema nervioso, estos científicos analizaron los datos obtenidos y publicaron sus conclusiones en la revista científica Psychopharmacology.

Rainer Kraehenmann, miembro del equipo de investigadores que realizó el estudio, señala que la medición de los estados alterados de consciencia, comparables a los episodios oníricos que experimentamos al soñar, se midieron a partir del marcador llamado surrealismo cognitivo a partir de descripciones en tiempo real acerca de lo que se experimenta.

Pero lo que viven las personas que han tomado LSD no consiste simplemente en eventos extraños. Estas experiencias son mucho más vívidas que lo que un adulto sin trastornos mentales diagnosticados vive sin los efectos de una droga, y también aparece un claro patrón de pensamiento menos relacional, en cierto modo creativo y menos ceñido a esquemas rígidos.

Justamente estas últimas propiedades son las que hacen del LSD una herramienta potencialmente útil en algunas terapias, en especial con aquellas en las que se combate un patrón de pensamiento en el que los límites percibidos generan ansiedad.

¿Cómo aparecen los estados oníricos con LSD?

Hace años que se sabe que el LSD actúa potenciando el efecto en el cerebro de un neurotransmisor llamado serotonina. Los neurotransmisores son elementos microscópicos que las neuronas utilizan para comunicarse entre ellas, y el LSD hace que los receptores de estas células nerviosas capten una mayor cantidad de estas pequeñísimas partículas.

Kraehenmann y sus colegas han hecho que esta hipótesis sobre el funcionamiento del LSD en las neuronas quede más detallado, al observar que una droga llamada ketanserina bloquea el potencial onírico del LSD. La ketanserina anula la capacidad de trabajo de los receptores de serotonina 2A, de modo que previene la posibilidad de que sustancias externas magnifiquen los efectos del neurotransmisor.