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Son distintos y variados las motivos que llevan a los individuos a acudir a la terapia psicológica para resolver algún trastorno o superar el malestar que sienten. Muchos piensan que será sencillo y no tendrán que esforzarse durante el proceso, otros se resistirán al cambio, y otros puede que sean mal diagnosticados.

En algunos casos, incluso, acudir a terapia psicológica puede ser contraproducente (agravar los problemas que presenta la persona). Pese a que un porcentaje notable de pacientes mejoran, otros no consiguen alcanzar sus objetivos y abandonan la terapia.

La terapia psicológica poco efectiva

¿Qué motivos llevan a una persona a no cumplir con el tratamiento? ¿Qué causa que a veces los pacientes terminen la relación terapéutica con una sensación de no haber conseguido los objetivos? A continuación presentamos las principales razones por las que la terapia psicológica puede no funcionar:

1. Falta de recursos psicológicos del paciente

¿Es accesible para el paciente la intervención? En otras palabras, ¿se le están facilitando las herramientas necesarias para que pueda mejorar correctamente? ¿Puede usarlas? Por ejemplo, puede que a un paciente no le funcione un tipo de terapia psicológica que demande una gran implicación emocional ya que su grado de madurez emocional está por debajo de lo que la terapia requiere. 

Puede que ese paciente necesite un entrenamiento emocional previo ya que no tiene habilidades de Inteligencia Emocional desarrolladas. Por otro lado, puede que el paciente presente una baja capacidad cultural o intelectual que dificulta su tratamiento.

2. El paciente busca curarse sin esfuerzo ni implicación

La terapia psicológica implica cierto compromiso por parte del paciente para poder progresar. Los trastornos psicológicos no son iguales que un dolor de cabeza, es decir, requieren una implicación activa del paciente. Si éste no realiza las tareas ni aplica las estrategias que se trabajan en las sesiones, difícilmente mejorará.

3. El paciente no acepta la palabra del psicólogo

Puede que el paciente no acepte que el psicólogo le diga ciertas cosas. Es posible que tampoco acepte que ponga en duda sus creencias o principios. Si una persona está a la defensiva, difícilmente se pueda persuadir para que mejore.

4. Falta de motivación por parte del paciente

Este punto tiene que ver con la motivación, ya que si el paciente no está motivado es difícil que la terapia psicológica sea efectiva. Por otro lado, la motivación puede perderse si el tratamiento exige grandes cambios en el estilo de vida o cuando el tratamiento tiene un efecto demorado. El cambio psicológico no es inmediato. Requiere, la mayoría de veces, cambios en planteamientos o hábitos muy arraigados, y, eso, significa tiempo y esfuerzo.

5. El paciente necesita otro especialista

Puede que la terapia no sea la ideal para el paciente. Hay personas que funcionan mejor con la terapia cognitivo-conductual y otras, por ejemplo, con el Mindfulness. En otras palabras, no todas las terapias son iguales para todas las personas.

6. Resistencia al cambio

La resistencia al cambio tiene que ver con una resistencia más o menos consciente. Por ejemplo, el paciente no quiere perder el trato que recibe o la dependencia psicológica, anticipa consecuencias negativas tras el cambio, no quiere la pérdida de pagas o teme la incertidumbre.

7. El entorno favorece que el problema se mantenga

Determinados entornos o comportamientos perjudican la recuperación de paciente. Por ejemplo, una persona que quiere mejorar sus problemas con el alcohol y tiene amistades que le incitan a la bebida, es muy probable que tenga dificultades para sacarle todo el partido a la terapia psicológica.

8. Existen otros problemas que dificultan la recuperación

Puede ser que exista un mal diagnóstico por parte del terapeuta debido a que existen problemas más profundos a los que el paciente muestra. Además, podría haber una situación que afecta de manera indirecta a la terapia, como por ejemplo, una mala situación laboral o familiar.

9. Creencias erróneas del paciente sobre la psicoterapia

Existen muchas creencias erróneas que pueden entorpecer el proceso de la terapia psicológica. Por ejemplo, tener pocas expectativas de éxito o expectativas demasiado altas sobre la terapia, creer que los resultados se darán rápidamente, pensar que acudir a terapia afectará negativamente a la propia imagen, etcétera. Las personas, en ocasiones, tienen una visión equivocada de las posibilidades de actuación del psicólogo. El psicólogo no va a hacer a su paciente una persona feliz, el objetivo es que el paciente sea dueño su propia vida, y que tenga los conocimientos, medios y habilidades necesarias para mejorar su bienestar y resolver los problemas que le se le presentan.

De hecho, hay mitos y clichés sobre la profesión de psicólogo que resumimos en el artículo:

"Las frases que más odian escuchar los psicólogos"

10. Mala relación terapeuta-paciente

Es muy importante que haya una buena relación de comunicación y entendimiento entre el paciente y el terapeuta, que produzca una buena alianza terapéutica. Si existen problemas en la relación interpersonal, posiblemente no se producirán los beneficios esperados. La causa de esto puede ser la falta de entendimiento entre ambos, la actitud del terapeuta o del paciente o, simplemente, que no hay feeling entre ambos y no se produce una relación de confianza.