Un estado de catatonia o coma que afecta a algunos hijos de refugiados. Magnus Wennman.

En el mundo ocurren contínuamente diferentes fenómenos, eventos y catástrofes que pueden afectar en gran medida nuestra vida. Desde fenómenos naturales como terremotos, inundaciones o huracanes hasta acontecimientos provocados por el ser humano como la guerra y el sufrimiento y desamparo que genera en quienes tienen que vivir con ella o huir de sus hogares, ello puede generar profundas repercusiones tanto a nivel físico como psíquico a quienes padecen sus efectos.

En este sentido existen en el mundo una gran cantidad de síndromes, enfermedades y trastornos que se encuentran relacionados de alguna forma con alteran la vida de una gran cantidad de personas. Uno de ellos es el Síndrome de Resignación, un extraño fenómeno que sólo se ha detectado en Suecia y del que vamos a hablar a lo largo de este artículo.

¿Qué es el Síndrome de Resignación?

Se denomina Síndrome de Resignación a una extraña alteración que lleva produciéndose en Suecia desde hace unos años en parte de la población refugiada. Concretamente estamos ante una afección que sólo se ha observado en niños y adolescentes de alrededor de entre siete y diecinueve años de edad.

Este síndrome se caracteriza por la aparición relativamente rápida de un nivel extremo de apatía, inmovilidad y mutismo sin una razón biológica aparente. Primero se observa una disminución de las pautas de comportamiento habituales y un reducción de la actividad y la motivación, que puede llegar a empeorar en gran medida. Muchos de estos niños permanece en un estado catatónico, e incluso a veces llegan a estar en un estado semejante al coma durante meses o años, no pudiendo levantarse o nutrirse por sí mismos.

En algunos casos llegan a requerir del uso de sondas por tal de mantenerse nutridos. A nivel biológico el organismo de estos menores funciona correctamente, pero pese a ello permanecen completamente inmóviles e inertes. De hecho se ha especulado con que estemos ante un caso de catatonia, siendo la falta de movilidad y de respuesta a la estimulación algo compartido entre ambas condiciones. También se ha asociado a los trastornos disociativos.

Niños refugiados en un estado ausente o comatoso

A estos menores se les llama comúnmente “niños apáticos”, y tienen en común el hecho de ser hijos de refugiados de diferentes países, generalmente provenientes de los Balcanes o de los territorios que formaron parte de la antigua Unión Soviética, Yugoslavia o Siria los cuales han vivido grandes traumas y situaciones complejas en sus países de origen y/o en su trayecto hasta el país sueco y que se enfrentan a la posibilidad de no obtener un permiso de residencia.

Si bien este síndrome se ha dado únicamente en Suecia (algo para lo que no hay explicación), lo cierto es que presenta semejanzas con alteraciones halladas en prisioneros de campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial. Se observa que pierden la capacidad de luchar, de afrontar la propia defensa y búsqueda de seguridad o incluso de dar respuesta a la estimulación externa. Es prácticamente como si la conciencia se desconectara y el cuerpo funcionara de manera automática.

Hipótesis sobre sus causas

A día de hoy el Síndrome de Resignación es una alteración poco conocida y respecto a la cual aún no se conocen las causas. Se ha observado que está íntimamente relacionado con la incertidumbre con respecto a la posibilidad o la notificación de tener que abandonar el país (de hecho, famílias que sí han podido quedarse han visto como el menor ha ido presentando mejoría con el tiempo), mas ello no explica por qué ello se produce únicamente es Suecia o porqué no ocurre en más ocasiones, ni tampoco la extrema gravedad que puede llegar a tener el síndrome.

También se llegó a especular con la posibilidad de estar ante un padecimiento fingido o bien provocado por la familia como intento de permanecer en el país ante la enfermedad de un niño (algo similar al Munchausen por poderes), pero a pesar de que sí que han observado algunos intentos de fraude en su mayoría la sintomatología no parece vinculada a estos factores (sus organismos funcionan correctamente y la sintomatología no es fingida).

Una de las principales hipótesis indica que las causas de este síndrome son predominantemente psicológicas, siendo semejante a otros trastornos disociativos generados por la vivencia de sucesos traumáticos, y que puede existir una vinculación con el fenómeno conocido como indefensión aprendida. El menor ha observado que sus actos y los actos de sus progenitores no han podido protegerlos y no han tenido un efecto real (por ejemplo, pese a la huida de sus países de origen no consiguen ser aceptados en el país que les estaba acogiendo).

En base ello se observa, en términos psicodinámicos, una escisión de la conciencia como mecanismo de protección ante la realidad. En realidad el problema de base parecen ser las vivencias traumáticas que han vivido anteriormente y el miedo y la indefensión ante la posibilidad de volver a vivir las mismas condiciones.

Vinculado a lo anterior, se considera que elementos culturales como la represión de emociones negativas típica de algunas culturas puede facilitar este el Síndrome de Resignación al no poder volcar o expresar su sufrimiento externamente. También la ausencia de contacto o el hecho de estar constantemente pendientes de su situación legal son elementos de riesgo.

El porqué este problema sólo se ha detectado en territorio sueco, qué es lo que hace que algunos menores desencadenen este síndrome y otros no y por qué solo ocurre en edades comprendidas entre los siete y diecinueve y no más mayores siguen siendo a día de hoy una incógnita que precisa de una mayor investigación.

Tratamiento

Encontrar un tratamiento efectivo para el síndrome de resignación no es sencillo, pero la mayoría de expertos consideran que la recuperación pasa por un aumento de la sensación de seguridad y una disminución de la percepción de desamparo y rechazo. Ello podría pasar por la obtención de un permiso de residencia, pero se ha observado que el caso de familias que no lo consiguen se ha podido provocar una mejora significativa y una recuperación progresiva.

En estos casos se opta en primer lugar por separar al menor de su entorno familiar hasta lograr su recuperación. Hecho esto se procede a someter al menor a un programa de estimulación cognitiva en el que se va reavivando poco a poco al niño a través de la exposición a situaciones y estímulos: juegos, olores, ejercicio físico (aunque no sean capaces de caminar o moverse se les guía mediante guía física), música o expresión a través del dibujo. Es importante durante este proceso el hecho de que no puede hablarse sobre el proceso migratorio o la expulsión del país, ya que ello podría reinducir la inseguridad y provocar una recaída.

Este último aspecto es algo a tener en cuenta, ya que la recuperación no garantiza que no pueda darse una posible recaída. Si bien el tratamiento se centra en el menor, lo cierto es que también podría trabajarse con la familia en aspectos como psicoeducación y asesoramiento psicológico.

Referencias bibliográficas:

  • Sallin, K.; Lagercrantz, H.; Evers, K.; Engström, I.; Hjern, A. & Petrovic, P. (2016). Resignation Syndrome: Catatonia? Culture-Bound?. Front. Behav. Neurosci., 10 (7).
  • Söndergaard, H. P., Kushnir, M. M., Aronsson, B., Sandstedt, P., and Bergquist, J. (2012). Patterns of endogenous steroids in apathetic refugee children are compatible with long-term stress. BMC Res. Notes 5:186. doi: 10.1186/1756-0500-5-186