Es posible que alguna vez hayamos visto en alguna película, leído en un libro o incluso visto en la vida real a algunos pacientes psiquiátricos que permanecen en un estado de ausencia, rígidos e inmóviles, mudos y arreactivos, pudiendo ser colocados por terceras personas en cualquier postura imaginable y permaneciendo en dicha postura cual muñeco de cera.

Este estado es lo que se viene a denominar catatonia, un síndrome principalmente motor de causas diversas y que afecta a pacientes con diferentes tipos de trastorno tanto mental como médico.

La catatonia como síndrome: concepto y síntomas

La catatonia es un síndrome de tipo neuropsicológico en que se producen una serie de síntomas psicomotores, a menudo acompañados por alteraciones cognitivas, de conciencia y de la percepción.

Los síntomas más característicos de este síndrome son la presencia de catalepsia o imposibilidad de movimiento debido a un estado de rigidez muscular que impide la contracción muscular, la flexibilidad cérea (un estado de resistencia pasiva en el que el sujeto no flexiona las articulaciones por sí mismo, quedándose tal y como está si se le coloca de determinada manera con la misma postura y posición a menos que se le cambie y en el que los miembros del cuerpo permanecen en cualquier postura en que otra persona las deje), mutismo, negativismo ante el intento de hacer al sujeto realizar cualquier acción, ecosíntomas (o repetición/imitación automática de las acciones y palabras llevadas a cabo por su interlocutor), estereotipias, perseveración, agitación, ausencia de respuesta al entorno o estupor.

Su diagnóstico requiere al menos tres de los síntomas anteriormente citados, durante alrededor de al menos veinticuatro horas. Por norma general se presenta anosognosia respecto a la sintomatología motora.

Algunos síntomas psicológicos

Los sujetos con esta alteración presentan a menudo una emocionabilidad intensa, difícilmente controlable, tanto en lo positivo como en lo negativo. Si bien la inmovilidad motora es característica, en ocasiones los pacientes salen de ella en un estado emocional de gran intensidad y con elevado nivel de movimiento y agitación que les puede llevar a autolesionarse o a agredir a otros. A pesar de su anosognosia respecto a sus síntomas motores, son sin embargo conscientes de sus emociones y la intensidad con la que se presentan.

La catatonia puede presentarse en diferentes grados de mayor o menor gravedad, produciendo alteraciones en el funcionamiento vital del paciente que pueden hacer difícil su adecuación al medio. 

Si bien el pronóstico es bueno si empieza a tratarse pronto, en algunos casos puede ser crónico e incluso puede llegar a ser mortal en determinadas circunstancias.

Patrones de presentación

Pueden llegar a observarse dos patrones de presentación típicos, uno denominado catatonia estuporosa o lentificada y otro conocido como catatonia agitada o delirante.

La primera de ellas se caracteriza por un estado de estupor en la que hay ausencia de funciones de relación con el entorno; el individuo permanece paralizado y ausente respecto al entorno, siendo los síntomas comunes la catalepsia, flexibilidad cérea, mutismo y negativismo.

En lo que respecta a la catatonia agitada o delirante, se caracteriza por síntomas más vinculados a la activación tales como ecosíntomas, la realización de movimientos estereotipados y estados de agitación.

Posibles causas de la catatonia

Las causas de la catatonia pueden ser muy diversas. Al considerarse como síndrome neuropsicológico se ha de tener en cuenta la presencia de alteraciones en el sistema nervioso.

Las investigaciones reflejan que pacientes con catatonia poseen algún tipo de disfunción en parte de la corteza parietal posterior derecha, cosa que concuerda con el hecho de que las personas con catatonia sean capaces de iniciar correctamente movimientos (de manera que el área motora suplementaria suele permanecer preservada) y el hecho de que exista anosognosia respecto a los síntomas motores. El prefrontal inferior lateral de estos sujetos también suele presentar alteraciones, así como el orbitofrontal medial, cosa que explica asimismo la presencia de raptus ocasionales y alteraciones emocionales.

A nivel hormonal se explora el papel del GABA, que se ha revelado alterado en pacientes con catatonia al presentar un menor nivel de unión a las estructuras cerebrales. El glutamato, la serotonina y la dopamina también parecen desempeñar un papel relevante en este trastorno, pero es necesario un mayor nivel de investigación respecto a cómo influyen exactamente.

Causas orgánicas potenciales

Una de las primeras causas que deben explorarse en primer lugar es la de tipo orgánico, al ser la catatonia un síntoma presente en una gran cantidad de alteraciones neurológicas. En este sentido podemos encontrar que la epilepsia del lóbulo temporal, la encefalitis, los tumores cerebrales y los accidentes cerebrovasculares son posibles causas de este síndrome que deben tratarse de inmediato.

Además de ello infecciones como la septicemia o las producidas por la tuberculosis, la malaria, la sífilis o el VIH pueden causar también este estado. Fallos hepáticos y renales, hipotiroidismo, complicaciones severas de la diabetes como la cetoacitosis o incluso hipotermia severa son otras afecciones que se han visto vinculadas a la aparición de catatonia.

Otras causas biológicas pueden derivarse del consumo y/o abuso de sustancias psicoactivas, sean drogas o psicofármacos. Por ejemplo, es frecuente que aparezca catatonia en el síndrome neuroléptico maligno, grave y potencialmente mortal síndrome que en algunos casos aparece ante la administración de antipsicóticos.

Causas desde la psicodinámica

Además de las anteriores causas, algunos autores afines a la tradición freudiana han propuesto que en algunos casos la catatonia puede tener aspectos psicológicos de carácter simbólico como causa. 

Concretamente se ha propuesto que la catatonia puede aparecer como regresión a un estado primitivo como mecanismo de defensa ante estímulos traumáticos o aterradores. También se utiliza la explicación de que también puede darse como una respuesta de disociación (que de hecho se observa en algunos pacientes con trastorno por estrés postraumático).

Sin embargo, hay que tener presente que estas explicaciones parten de una epistemología alejada de lo científico, y por consiguiente ya no se consideran válidas.

Trastornos mentales en los que aparece

La catatonia ha sido durante mucho tiempo un síndrome que se ha identificado con un subtipo de esquizofrenia, la esquizofrenia catatónica. Sin embargo también se ha observado la presencia de este síndrome en numerosos trastornos, tanto mentales como de origen orgánico. 

Algunos de los diferentes trastornos a los que ha aparecido vinculada son los siguientes.

1. Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos

Se trata del tipo de afección a la que tradicionalmente se ha vinculado la catatonia, hasta el punto de haberse considerado la catatonia como un subtipo específico de la esquizofrenia. Al margen de la esquizofrenia puede aparecer en otros trastornos como en el trastorno psicótico breve.

2. Trastornos del estado del ánimo

A pesar de que se ha vinculado casi desde sus inicios con la esquizofrenia, los diferentes estudios realizados respecto a la catatonia parecen indicar que un elevado número de pacientes catatónicos presentan algún tipo de trastorno del estado del ánimo, especialmente en episodios maníacos o depresivos. Puede ser especificado tanto en trastorno depresivo como en el bipolar.

3. Trastorno por Estrés Postraumático

El Trastorno por Estrés Postraumático también se ha visto en ocasiones asociado a estados catatónicos.

4. Consumo, intoxicación o abstinencia de sustancias

La administración o el cese descontrolado de determinadas sustancias con efecto en el encéfalo puede generar catatonia.

5. Trastorno del espectro autista

Algunos niños con trastornos del desarrollo como el autismo pueden manifestar catatonia de manera comórbida.

Consideración a día de hoy

Hoy en día la última revisión de uno de los principales manuales diagnósticos de psicología, el DSM-5, ha eliminado esta etiqueta como subtipo de esquizofrenia para convertir la catatonia en un indicador o modificador del diagnóstico tanto de éste como de otros trastornos (como los del estado del ánimo). Asimismo se ha añadido la clasificación como síndrome neuropsicológico separadamente de otros trastornos.

Tratamiento a aplicar

Debido a que la etiología (causas) de la catatonia puede ser diversa, los tratamientos a aplicar dependerán en gran medida de lo que la produce. Debe analizarse su origen y actuar de manera diferenciada según cuál sea éste. Al margen de ello, los síntomas de la catatonia pueden tratarse de diferentes maneras.

A nivel farmacológico se ha comprobado la elevada utilidad de las benzodiacepinas, las cuales actúan como agonistas del GABA en casos agudos. Los efectos de este tratamiento pueden llegar a revertir los síntomas de la mayoría de pacientes. Uno de los que más efectividad ha demostrado es el lorazepam, que es de hecho el tratamiento de primera elección.

Si bien puede parecer debido a su vinculación con la esquizofrenia que la aplicación de antipsicóticos puede ser de utilidad, lo cierto es que puede llegar a ser perjudicial (recordemos que la catatonia puede aparecer en el síndrome neuroléptico maligno que precisamente es provocado por la administración de dichos fármacos).

Otra terapia empleada es la terapia electro-convulsiva, si bien suele aplicarse si el tratamiento con benzodiacepinas no provoca respuesta. También se plantea la posibildiad de emplear conjuntamente benzodiacepinas y terapia electro-convulsiva, al poder potenciarse los efectos.

A nivel psicológico puede realizarse terapia ocupacional para estimular al paciente, así como psicoeducación para el paciente y su entorno de cara a proporcionarles información y estrategias de actuación y prevención. El tratamiento de los síntomas afectivos resulta también de gran ayuda, especialmente en los casos derivados de trastornos psiquiátricos.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Arias, S. y Arias, M. (2008) Catatonia: Oscuridad, Dilema, Contradicción. Revista Española de trastornos del movimiento; 9: 18-23.
  • Crespo, M.L. & Pérez, V. (2005). Catatonia: un síndrome neuropsiquiátrico. Revista Colombiana de Psiquiatría. vol. XXXIV, 2. Bogotá.