Jerome Seymour Bruner (Estados Unidos, 1915 - 2016) es uno de los psicólogos que más han influido en el desarrollo de la psicología en el siglo XX, y lo es por un buen motivo. Después de doctorarse en la Universidad de Harvard en el año 1941, realizó una serie de trabajos e investigaciones sobre la percepción y el aprendizaje que lo llevaron a enfrentarse a los conductistas, como B. F. Skinner, que entendían este proceso como producto de la memorización de respuestas apropiadas (o "útiles") ante ciertos estímulos.

Cuando, durante los años 50, Bruner actuó como impulsor de la revolución cognitiva que terminaría en la creación del Center for Cognitive Studies de Harvard y la consolidación de la psicología cognitiva, la crisis del paradigma conductista se agravó y empezó a forjarse la corriente cognitivista, que hoy es la dominante en prácticamente todo el mundo.

Además de sus contribuciones a la psicología cognitiva, Jerome Bruner ha pasado varias décadas impartiendo clases tanto en Harvard como en Oxford, retirándose de la enseñanza habiendo cumplido los 90 años.

Los tres modelos de aprendizaje de Jerome Bruner

Al igual que muchos otros investigadores dedicados a la psicología cognitiva, Jerome Bruner dedicó mucho tiempo a estudiar el modo en el que aprendemos durante nuestros primeros años de vida. Esto le llevó a desarrollar una teoría sobre tres modos básicos para representar la realidad que, a la vez, son tres maneras de aprender en base a nuestras experiencias. Se trata del modelo enactivo, el modelo icónico y el modelo simbólico.

Según Bruner, estos modelos o modos de aprendizaje se van presentando de manera escalonada, uno detrás del otro siguiendo un orden que va desde el modo más físico y relacionado con lo inmediatamente accesible hasta lo simbólico y abstracto. Se trata de una teoría del aprendizaje muy inspirada por la obra de Jean Piaget y sus propuestas acerca de las etapas de desarrollo cognitivo.

Las similitudes entre las ideas de Jerome Bruner y las de Piaget no terminan ahí, ya que en ambas teorías se entiende el aprendizaje como un proceso en lo que la consolidación de ciertos aprendizajes permite que luego se puedan aprender cosas que antes no se podían comprender.

1. Modelo enactivo

El modelo enactivo que propuso Bruner es el modo de aprendizaje que aparece primero, ya que se basa en algo que realizamos desde los primeros días de vida: la acción física, en el significado más amplio del término. En este, la interacción con el entorno sirve como base para la representación actuante, es decir, el procesamiento de la información sobre aquello que tenemos cerca que nos llega a través de los sentidos.

Así, en el modelo enactivo de Jerome Bruner el aprendizaje se realiza a través de la imitación, la manipulación de objetos, el baile y la actuación, etc. Se trata de un modo de aprendizaje equiparable a la etapa sensoriomotriz de Piaget. Una vez consolidados ciertos aprendizajes a través de este modo, aparece el modelo icónico.

2. Modelo icónico

El modo icónico de aprendizaje se fundamenta en el uso de dibujos e imágenes en general que puedan servir para aportar información sobre algo más allá de ellas mismas. Ejemplos de aprendizajes basados en el modelo icónico son la memorización de países y capitales observando un mapa, la memorización de distintas especies animales viendo fotografías, o dibujos o películas, etc.

Para Jerome Bruner, el modo icónico de aprendizaje representa la transición de lo concreto a lo abstracto, y por tanto presenta características que pertenecen a estas dos dimensiones.

3. Modelo simbólico

El modelo simbólico se basa en el uso del lenguaje, ya sea hablado o escrito. Como el lenguaje es el sistema simbólico más complejo que existe, es a través de este modelo de aprendizaje como se accede a los contenidos y procesos relacionados con lo abstracto.

Aunque el modelo simbólico es el último en aparecer, Jerome Bruner recalca que los otros dos siguen produciéndose cuando se aprende de este modo, si bien han perdido buena parte de su protagonismo. Por ejemplo, para aprender los patrones de movimiento de una danza tendremos que recurrir al modo enactivo independientemente de nuestra edad, y lo mismo ocurrirá si queremos memorizar las partes del cerebro humano.

El aprendizaje según Jerome Bruner

Más allá de la existencia de estos modos de aprendizaje, Bruner también ha sostenido una visión particular sobre lo que es el aprendizaje en general. A diferencia de la concepción tradicional de lo que es el aprendizaje, que lo equipara a la memorización casi literal de contenidos que quedan "almacenados" en la mente de los estudiantes y aprendices, Jerome Bruner entiende el aprendizaje como un proceso en el que quien aprende tiene un papel activo.

Partiendo de un enfoque constructivista, Jerome Bruner entiende que la fuente del aprendizaje es la motivación intrínseca, la curiosidad y, en general, todo aquella que genera interés en el aprendiz.

Así, para Jerome Bruner el aprendizaje no et tanto el resultado de una serie de acciones como un proceso continuado que se basa en el modo en el modo que el individuo clasifica la nueva información que le va llegando para crear un todo con sentido. El éxito que se tenga a la hora de agrupar trozos de conocimiento y clasificarlos de manera eficaz determinará si el aprendizaje queda consolidado y sirve como trampolín a otros tipos de aprendizaje o no.

El rol de los maestros y tutores

Aunque Jerome Bruner señaló que el aprendiz tiene un papel activo en el aprendizaje, también puso mucho énfasis en el contexto social y, concretamente, en el papel de las que supervisan este aprendizaje. Bruner, al igual que hizo Vygotsky, sostiene que no se aprende de manera individual sino dentro de un contexto social, eso le lleva a la conclusión de que no hay aprendizaje sin la ayuda de otros, ya sean maestros, padres, amigos con más experiencia, etc.

El papel de estos facilitadores es el de actuar como garantes de que se realice un descubrimiento guiado cuyo motor es la curiosidad de los aprendices. Dicho de otro modo, deben poner en juego todos los medios para que el aprendiz pueda desarrollar sus intereses y obtener práctica y conocimientos a cambio. Esta es la idea básica del andamiaje.

Por eso no sorprende que, al igual que otros psicólogos de la educación como John Dewey, Bruner propuso que las escuelas han de ser lugares que den salida a la curiosidad natural de los estudiantes, ofreciéndoles maneras de aprender mediante la indagación y la posibilidad de desarrollar sus intereses gracias a la participación de terceros que guían y actúan como referentes.

El currículo espiral

Las investigaciones de Jerome Bruner le han llevado a proponer un currículo educativo en espiral, en el que los contenidos sean revisados de forma periódica para que cada vez se vayan reconsolidando los contenidos ya aprendidos a la luz de la nueva información de la que se dispone. 

El currículum en espiral de Bruner plasma de manera gráfica lo que él entiende por aprendizaje: la reformulación constante de lo que se ha interiorizado para hacerlo más rico y lleno de matices según se van viviendo varias experiencias.