Si hablamos de alguien que piensa que le están intentando matar, que la policía le tiene pinchado el teléfono o que conoce una verdad que otras personas quieren silenciar, es fácil que pensemos que se trata de alguien con algún tipo de trastorno delirante

Pero a veces algunas de estas personas están contando algo real que termina por ser considerado de manera errónea producto de la mente y la imaginación. Estamos hablando de casos en los que se ha dado el efecto Martha Mitchell, cuyo nombre se basa en una historia real.

El delirio en la psicopatología

Para entender bien el efecto Martha Mitchell, es necesario en primer lugar reflexionar sobre qué es un delirio.

El delirio es uno de los síntomas más estudiados en lo que se refiere a la parte de la psicopatología del contenido del pensamiento. Se entiende como tal aquella o aquellas ideas o creencias falsas y poco probables que el sujeto sostiene con total convicción a pesar de que las evidencias puedan estar en contra de ellas.

Son ideas y creencias extravagantes, sostenidas por el sujeto con gran vehemencia, vividas como verdaderas e inmodificables que provocan en el individuo un gran malestar y angustia.

Los contenidos del delirio son importantes, ya que se encuentran muy vinculados a nivel simbólico con los temores del paciente y sus experiencias vitales, así como a aspectos culturales que le han influido para tener una mentalidad determinada. Algunos ejemplos incluyen la idea de estar siendo perseguido o controlado, que los fenómenos que ocurren están dirigidos hacia el sujeto, que nuestra pareja nos es infiel, que alguien está totalmente enamorado de nosotros, que tenemos deformidades o que estamos muertos y en descomposición o que quienes nos rodean son impostores que se hacen pasar por a nuestros semejantes.

¿Cómo se origina el delirio?

Por qué surgen los delirios es algo que aún no tiene una respuesta clara. Sin embargo, algunas de las principales hipótesis establecen que se trata de una elaboración cognitiva y más o menos estructurada que pretende dar respuesta a una percepción anómala. El proceso cognitivo que llevan a cabo quienes los padecen puede estar sesgado, pero también puede ser normal.

Eso hace que en algunos casos establecer un límite entre lo real y lo delirante pueda ser más complejo de lo que aparenta. Y es que a pesar de que sus características resultan generalmente visibles y resultan extraños desde el exterior, lo cierto es que si se observan los hechos a partir de la percepción del sujeto pueden tener coherencia y lógica (al fin y al cabo no es imposible que alguien nos vigile para robarnos o que nos sean infieles, por ejemplo). Es por ello que en alguna ocasión es posible identificar como delirio un hecho real. Es lo que ocurre en el conocido como efecto de Martha Mitchell.

El efecto Martha Mitchell

Se entiende por efecto Martha Mitchell aquella situación en que los profesionales de la psicología y/o la psiquiatría llegan a la conclusión de que un suceso concreto relatado por el o la paciente es producto de un delirio o un estado alterado de conciencia, siendo dicho suceso verdadero.

Los sucesos en cuestión suelen referirse a eventos con baja probabilidad de ocurrencia, implausibles y con elevado nivel de inverosimilitud, poco compartidos por el entorno social y con énfasis en la percepción del fenómeno como algo autorreferencial y dirigido hacia la propia persona. Ejemplos claros de ello son las ideas de ser perseguidos por bandas criminales, ser vigilados por el gobierno o poseer información de gran importancia que alguien quiere silenciar.

Martha Mitchell y el caso Watergate

El nombre de este efecto se basa en un caso real. Martha Mitchell era la esposa del fiscal general del estado John Mitchell, en la época de Richard Nixon. Además era asistente de campaña. Esta mujer era muy conocida en su época por su personalidad inestable, frecuentes salidas de tono y por un presumible problema con la bebida.

Martha Mitchell también denunció en numerosas ocasiones diferentes irregularidades producidas por parte de la administración, incluyendo corrupción y supuestos como el espionaje. Sin embargo, sus alegatos fueron ignorados al ser tenidos por delirios u otros problemas producto de una enfermedad mental.

Tiempo después, saldría a la luz el escándalo del caso Watergate. Todas las personas que habían humillado a Martha intentando estigmatizarla con el peso de la enfermedad mental habían cometido un claro error. Si bien algunas de las irregularidades que mencionó no fueron probadas, muchas de las corruptelas que habían sido tomados por delirios o incluso por intentos de llamar la atención resultaron tener una base real.

¿Por qué se produce?

Los motivos por los cuales se produce el efecto Martha Mitchell son principalmente su semejanza con los delirios: los hechos relatados son poco plausibles y suelen referirse referirse a aspectos difíciles de evaluar objetivamente.

Además, resulta más probable que se llegue a este error de diagnóstico si la persona en cuestión presenta características determinadas que hagan más probable que se trate de una percepción o interpretación delirante de la realidad.

Por ejemplo, una persona con un trastorno psicótico ya diagnosticado, un individuo que ha padecido delirios previamente, un sujeto con personalidad histriónica o alguien que sea adicto a sustancias con efectos alucinógenos. Se trata de aspectos que favorecen que hechos en principio inocuas puedan procesarse de manera distorsionada.