Psicología clínica

​Los 12 tipos de delirios más curiosos e impactantes

Alteraciones disfuncionales al interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor.

​Los 12 tipos de delirios más curiosos e impactantes

Imagen: Flickr

Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Los delirios son un fenómeno que durante décadas ha despertado el interés de psiquiatras y psicólogos. A fin de cuentas, durante mucho tiempo hemos creído que tendemos a analizar la información que nos llega a través de nuestros sentidos de manera racional, y que si caemos en engaño, será porque nuestros ojos u oídos nos han traicionado. Sin embargo, la existencia de los delirios demuestra que podemos interpretar las cosas de un modo profundamente erróneo incluso cuando nuestros sentidos nos aportan información perfectamente confiable.

A diferencia de lo que ocurre en las alucinaciones, en las que se perciben alteraciones en la información que perciben los diferentes sentidos del cuerpo, en los delirios lo que resulta extraño y poco creíble es el modo en el que se organizan las ideas, es decir, la manera en la que se interpreta la realidad.

Para entender esta idea, nada mejor que ver algunos ejemplos de los delirios más curiosos y extremos de los que se tiene constancia en casos patológicos.

Delirios extraños: alteraciones al interpretar la realidad

Una manera de clasificar los delirios consiste en utilizar las categorías de delirios no patológicos y delirios extraños. A continuación mostraremos algunos ejemplos pertenecientes a la segunda categoría: los delirios que resultan tan extraños que van en contra de lo que sabemos acerca de cómo es la realidad y que resultan extremadamente poco creíbles incluso antes de que su veracidad haya sido puesta a prueba.

1. Síndrome de Cotard

Las personas con Síndrome de Cotard presentan uno de los delirios más extraños que se conocen: creen que están muertas, física o espiritualmente. Este delirio puede adoptar muchas formas: algunas personas creen que se están pudriendo por dentro de forma literal, mientras que otras creen simplemente que el plano de realidad en el que viven es el de los muertos.

Por lo general, este tipo de delirio va acompañado por la abulia, es decir, la ausencia patológica de motivación o iniciativa. A fin de cuentas, pocas cosas hay que puedan resultar significativas para alguien que se cree muerto y que, de algún modo, siente que no pertenece "a este mundo".

  • Si te interesa saber más sobre este síndrome, puedes leer más acerca de él en este artículo.

2. Complejo del Enemigo

Las personas que manifiestan Complejo del Enemigo sostienen la idea delirante de que están rodeadas de enemigos que buscan una oportunidad para herirles física, psicológica o simbólicamente. De este modo, una buena parte de las acciones de los demás serán interpretadas como actos dirigidos a uno mismo; rascarse la nariz puede ser una señal para que otro enemigo se prepare para atacarnos, mirar en nuestra dirección puede formar parte de una estrategia de espionaje, etc. Se trata de una creencia relacionada con la manía persecutoria.

3. Difusión de pensamiento

Las personas que sostienen esta forma de delirio creen que sus pensamientos resultan audibles para los demás, es decir, que producen ondas sonoras que pueden ser registradas por oídos y por aparatos electrónicos tal y como ocurriría con cualquier ruido. Por supuesto, esta idea delirante produce una gran frustración y ansiedad, ya que lleva a ajercer de "policía mental" y a la autocensura a pesar de que uno mismo no tiene un control total sobre lo que cruza por su mente.

4. Lectura de pensamiento

En este tipo de delirio extraño la persona cree que los demás (o una parte de las personas, independientemente de si están cerca o lejos) pueden leer sus pensamientos a través de una especie de contacto telepático. Esta creencia muchas veces se traduce en la aparición de rituales creados para evitar esa supuesta lectura de pensamiento: repetir una y otra vez "palabras protectoras", envolverse la cabeza en algo, etc.

5. Robo del pensamiento

Las personas que expresan este delirio creen que alguien les está robando algunas ideas justo después de que estas sean creadas. Es una sensación parecida al fenómeno de "tener algo en la punta de la lengua", aunque en este caso se percibe esto como un proceso por etapas: primero se crea ese pensamiento y justo después desaparece para ir a parar a otro lugar que se desconoce.

6. Inserción del pensamiento

En este delirio se sostiene la creencia de que parte de los pensamientos que a uno le circulan por la cabeza han sido introducidos en la propia mente por una entidad ajena, de un modo parecido a lo que se plantea en la película Inception (en español, "Origen").

7. Síndrome de Capgras

Uno de los síntomas de este raro síndrome es la creencia de alguien importante en nuestras vidas ha sido sustituido por otra persona prácticamente idéntica a la anterior. Los pacientes con este delirio extraño creen que solo ellos se dan cuenta del engaño y que el impostor o impostora ha conseguido hacer que todos los demàás no se hayan dado cuenta de la sustitución.

De este modo, aunque la persona reconoce en las facciones del otro los rasgos objetivos que sirven para identificar la cara de alguien, esta información no produce la reacción emocional normal.

  • Si quieres saber más acerca del Síndrome de Capgras, puedes leer este artículo.

8. Síndrome de Fregoli

Este síndrome está asociado a un tipo de delirio similar al anterior. Como ocurre en los casos de Capgras, aquí también se da una forma de falsa identificación delirante: en el Síndrome de Fregoli la persona cree que todos los demás, o buena parte de las personas que la rodean, son en realidad un único personaje que va cambiando de apariencia constantemente. Esta creencia conduce fácilmente a otras ideas delirantes basadas en la idea de que alguien nos está persiguiendo.

9. Delirio de grandeza

Las personas con delirios de grandeza creen sinceramente que tienen cualidades que están muy por encima de lo que sería esperable de un ser humano: la capacidad de hacer feliz a todo el mundo, de ofrecer siempre las mejores conversaciones de la historia, etc. Cualquier acción que realicen, por anecdótica o rutinaria que sea, será visto por ellos como una gran aportación a la comunidad.

Es importante recalcar el hecho de que las personas con este tipo de delirio creen realmente en sus capacidades superiores, y que no se trata de una cuestión de dar la mejor imagen de uno mismo a los demás exagerando deliberadamente sus rasgos positivos.

10. Paramnesia reduplicativa

Las personas con esta clase de paramnesia creen que un lugar o paisaje ha sido sustituido por otro, o bien que un mismo lugar está en dos lugares a la vez. Por ejemplo, alguien que esté visitando un edificio nuevo en Madrid puede creer que ese lugar es en realidad la guardería de Buenos Aires a la que solí ir durante sus primeros años de vida.

  • Un ejemplo de este delirio extraño lo tenemos en el caso explicado en este artículo.

11. Delirio de control

Quien presenta delirio de control cree que es una especie de marioneta en manos de una fuerza superior que la controla. Esto puede ser expresado diciendo que hay alguien que está poseyendo el propio cuerpo, o que se está recibiendo una serie de instrucciones de manera telepática y que se tiene la obligación de cumplirlas.

12. Delirio de The Truman Show

En la película El Show de Truman, Jim Carrey interpreta a un hombre que ha sido criado en un gigantesco plató de televisión en forma de ciudad, rodeado de cámaras y de actores que interpretan un papel, sin que él se haya dado cuenta. Esta obra de ficción sirvió de inspiración a los hermanos Ian y Joel Gold, filósofo el primero y psiquiatra el segundo, que en el año 2008 utilizaron este nombre para designar a casos de personas que creían vivir en una ficción televisada en la que el único personaje real son ellos. Este delirio presenta características del delirio de grandeza y de la manía persecutoria.

Etiquetas: Trastorno, Percepción
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.