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Salimos de fiesta y queremos aguantar bailando toda la noche. Tenemos que estudiar para un examen o entregar un proyecto en un plazo de tiempo demasiado corto. En estas situaciones y otras semejantes la energía física y/o mental de uno puede disminuir rápidamente hasta dejarnos agotados.

Algunas personas, conscientes de este hecho o simplemente con fines recreativos, deciden consumir sustancias para elevar su nivel de activación y estado de ánimo. Estas sustancias que mantienen o elevan el nivel de activación reciben el nombre de psicoestimulantes, siendo en muchos casos sustancias con un enorme potencial adictivo.

Pero el concepto de "psicoestimulante" no se refiere a una clase de sustancia concreta y bien definida. Más bien, existen diferentes tipos de psicoestimulantes que son estudiados tanto desde la psicología clínica como desde la psiquiatría. Veamos cuáles son y qué características presentan.

Psicoestimulantes o psicoanalépticos

Los psicoestimulantes son un grupo de sustancias con efectos psicoactivos cuyo principal efecto es el de producir un aumento de la activación cerebral. Este aumento produce por norma general una alteración y aceleración de la actividad y el estado de ánimo, así como del metabolismo. También llamados psicoanalépticos, el tipo de alteración que provocan supone un estado de estimulación perceptible de forma subjetiva por quien lo padece, sin que esto tenga que afectar al estado de conciencia.

El efecto de estas sustancias se debe principalmente a su interacción con los mecanismos de recaptación o de liberación de neurotransmisores, especialmente la dopamina y la noradrenalina. Por esto mismo son sustancias altamente adictivas, al afectar en gran medida al mecanismo de recompensa cerebral.

El uso de estas sustancias puede derivarse de una gran cantidad de factores. En ocasiones son empleadas en medicina para el tratamiento de algunos trastornos, siendo empleados como anestésicos o por sus efectos sobre la conducta. En muchos casos su uso es meramente recreativo, corriendo el peligro de realizar consumos abusivos, sufrir intoxicaciones y generar con su retirada síndromes de abstinencia (en los cuales aparecen efectos contrarios a los que genera la intoxicación). 

Debido a que permiten aumentar el nivel de actividad física y mental, en ocasiones son empleadas para mejorar el rendimiento físico o mantener la capacidad de concentración durante el estudio. Otras sustancias incluidas dentro de este grupo son consumidas con frecuencia en la alimentación habitual, precisamente por sus efectos estimulantes, o bien se empiezan y continúan consumiendo debido al refuerzo social.

Principales tipos de psicoestimulantes

El grupo de sustancias conocidos como psicoestimulantes está formado por varias sustancias que tienen en común el aumento de estimulación y actividad que provocan. Como principales componentes de esta categoría encontramos la cocaína, las anfetaminas,las xantinas y la nicotina.

Los dos primeros y sus derivados son considerados estimulantes mayores, generalmente consumidas de forma ilegal y con propósitos recreativos a pesar de que en algunos casos son empleadas a nivel médico para tratar algunos trastornos y síntomas. En lo que respecta a los dos últimos, xantinas y nicotina, son un tipo de psicoestimulantes considerados menores al provocar una estimulación más baja (si bien más controlable).

1. Cocaína

Inicialmente elaborada con propósitos medicinales, este psicoestimulante obtenido de la planta Erythrosylon coca es una de las sustancias excitadoras de origen vegetal más conocidas y peligrosas, además de estar entre las drogas más adictivas.

La cocaína actúa a nivel neuroquímico bloqueando la recaptación de neurotransmisores monoaminérgicos, produciendo un efecto profundo especialmente en la transmisión dopaminérgica. Siendo la dopamina uno de los principales responsables del sistema de recompensa cerebral, esto provoca que estemos ante una sustancia con un elevado potencial adictivo.

Generalmente consumida mediante aspiración nasal, su administración produce importantes cambios conductuales con sorprendente rapidez. Tras su consumo aparece la euforia y hiperexcitación, desinhibiendo el comportamiento y provocando cambios perceptivos e incluso en algunos casos alucinaciones. Aumenta la viveza del sujeto, aumentando a nivel físico la tasa cardíaca y la tensión. Aparecen sentimientos de grandeza que junto al estado de ánimo expansivo pueden llevar a la agresividad. Los efectos duran relativamente poco duraderos.

Son muy conocidos también sus efectos a la hora de combatir las sensaciones de hambre y frío, así como de inhibir el dolor. Por ese motivo ha sido usado como analgésico e incluso empleado por el ejército durante grandes conflictos bélicos, como la primera guerra mundial.

Es frecuente la aparición de dependencia a este tipo de psicoestimulante, así como intoxicaciones y síndromes de abstinencia. En este último caso, los efectos son los opuestos a los que causa el consumo: bajada del estado de ánimo pudiendo llegar a aparecer síntomas depresivos y anhedonia, cansancio, hipersomnia, hipotermia, hambre intensa y deseo compulsivo de consumir la droga o craving.

2. Anfetaminas

Popularizadas entre los soldados durante la segunda guerra mundial por su capacidad para combatir el estado de ánimo decaído y disminuir el cansancio, las anfetaminas son un tipo de psicoestimulante de efectos semejantes a los de la cocaína.

Inicialmente produce una sensación de bienestar o “subidón” seguida de desinhibición conductual y social, hiperactividad y poca capacidad de raciocinio. 

También tiene efecto broncodilatador y disminuye el apetito. Su mecanismo de acción afecta también a las monoaminas, actuando sobretodo en dopamina y noradrenalina al bloquear su recaptación. Pero, además del bloqueo de la recaptación provocan que se libere en más cantidad, con lo que los efectos son más duraderos que los de la cocaína. Al durar más, el consumo se distancia más en el tiempo. Aún así sigue existiendo un elevado riesgo de dependencia a este tipo de sustancia.

A pesar de ello, a nivel médico se emplean derivados de las anfetaminas para tratar múltiples trastornos. Concretamente se han empleado sus efectos en el tratamiento de la obesidad, la narcolepsia e inicialmente fue utilizado como tratamiento para el asma, si bien con el tiempo se ha pasado a administrar otras sustancias. 

A pesar de que pueda parecer extraño debido al elevado nivel de actividad que muchos de quienes lo sufren presentan otro de los trastornos en los que se usa un derivado de las anfetaminas es el TDAH, ya que aumentan la capacidad de concentración y producen una mejoría de los síntomas.

3. Xantinas

Si bien el nombre de xantina puede no decirnos nada en un primer momento las sustancias agrupadas bajo este nombre son algunas de las más consumidas por la mayoría de la población. Estamos hablando de la cafeína, la teofilina o teobromina: principalmente café, té y chocolate, aunque también pueden encontrarse en refrescos y bebidas energéticas.

Se trata de productos consumidos en masa por la mayor parte de la población en dosis relativamente bajas, siendo poco probable la aparición de problemas de dependencia, abuso o abstinencia. Sus efectos principales son un aumento del nivel de actividad, disminución del cansancio y la fatiga y una mejora leve del estado de ánimo.

La actuación de las xantinas se debe principalmente a una actuación antagonista sobre la adenosina, una actuación que tendría como consecuencia una mayor presencia y transmisión de catecolaminas (entre ellas dopamina, noradrenalina y serotonina).

En el caso de la cafeína sí se han encontrado casos de dependencia fisiológica y efecto rebote tras dejar de tomarla. Un consumo excesivo o demasiado prolongado puede causar síntomas de ansiedad como inquietud, insomnio o aceleración del pensamiento. Si bien en dosis excesivas puede llegar a causar la muerte por insuficiencia respiratoria, la cantidad necesaria es tan elevada que no resulta probable.

4. Nicotina

Cuando pensamos en alguien que fuma generalmente nos imaginamos a alguien que trata de relajarse mediante el consumo de tabaco. Sin embargo, aunque pueda parecer paradójico la nicotina es en realidad una sustancia excitadora, produciendo un efecto indirecto sobre la dopamina, serotonina y noradrenalina. Es por eso que queda incluida dentro de los principales tipos de psicoestimulantes.

Extraída de la planta Nicotiana tabacum, la nicotina actúa produciendo un aumento de actividad neuronal al actuar sobre ciertos receptores de la acetilcolina llamados nicotínicos, aumentando la excitabilidad de la neurona. Con ello se consigue que los neurotransmisores, especialmente la dopamina, se liberen con mayor facilidad. Además, tal y como es sabido, se trata de una sustancia altamente adictiva.

El hecho de que muchas personas consideren relajante fumar es debido a que los efectos conductuales de esta sustancia varían según la dosis y el patrón de consumo. A dosis bajas es más visible el efecto excitador produciendo desinhibición y un mayor nivel de actividad, vigilancia y rendimiento

Sin embargo, si el consumo de nicotina es muy elevado o se prolonga en el tiempo las neuronas son sobreexcitadas y se termina generando un efecto depresor sobre el sistema nervioso, con lo que conductualmente pasa a ser sedante o tranquilizante.

Referencias bibliográficas:

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