A lo largo de la historia han sido muchas las sustancias que se han empleado en la medicina como anestésico y analgésico. Muchas de dichas sustancias han sido posteriormente extraídas del ámbito médico para ser empleadas de manera recreativa. 

Una de estas sustancias es la ketamina, o "special K", elemento empleado en medicina y veterinaria que resulta conocida por su capacidad para generar estados disociados de conciencia.

La ketamina como elemento psicoactivo

La ketamina es una sustancia psicoactiva empleada inicialmente en medicina y veterinaria (actualmente su principal uso legal se da en la práctica veterinaria) como anestésico general. Se trata de un fármaco o droga derivado de la fenciclidina, que posee características que la hacen pertenecer al grupo de sustancias psicodislépticas. Como tal, genera una alteración en el funcionamiento del sistema nervioso que tiende a provocar alteraciones perceptivas tales como alucinaciones.

Esta droga actúa sobre el sistema nervioso como una sustancia de características depresoras, generando sedación y analgesia de forma efectiva al reducir la actividad neuronal del encéfalo.

Conocida también como droga Kit-kat, es consumida también de manera recreativa debido a sus potentes efectos alucinógenos, los cuales se caracterizan por provocar cuadros disociativos en los que los individuos perciben que su mente se separa de su cuerpo e incluso que son capaces de observar su cuerpo desde el exterior, tal y como ocurre con algunas experiencias cercanas a la muerte.

Por otro lado, la ketamina suele aplicarse por vía intravenosa a nivel médico y veterinario, si bien de manera recreativa suele elaborarse en forma de polvo para inhalar o bien de tableta o pastilla para consumir oralmente. Esta sustancia provoca cierto nivel de amnesia posterior a su consumo y en general no tiene olor ni sabor.

Efectos de la ketamina

La ketamina tiene una amplia variedad de efectos, los cuales puedes ver a continuación.

1. Relajación física

Con dosis relativamente bajas, los efectos de esta sustancia son relajantes y anestésicas. Suele notarse adormecimiento en diferentes partes del cuerpo, como las extremidades, así como sensaciones de placidez.

2. Amplificación de la percepción sensorial

Si bien se trata de una sustancia depresora, en su uso recreativo se ha visto que la ketamina genera una percepción sensorial amplificada. Los colores y sonidos se ven más brillantes y se oyen más fuertes. Este efecto es especialmente notorio en los primeros momentos tras la administración.

3. Alteraciones de conciencia

La ketamina genera alteraciones de la conciencia que suelen provocar que el sujeto se encuentra obnubilado, desorientado y con pérdida de la noción del tiempo.

4. Alucinaciones y K-Hole

Se entiende como K-hole la experiencia disociativa generada por el consumo de ketamina en la que el usuario percibe sensación de flotación y salirse del propio cuerpo. Esta experiencia alucinatoria puede ser vivida como positiva y espiritual o como aversiva y aterradora ante la sensación de que se está abandonando el cuerpo (el “mal viaje”). Al margen de esta experiencia, también puede generar otras alucinaciones.

5. Amnesia

La ketamina provoca una potente amnesia de lo ocurrido tras su administración, motivo por el cual es utilizado en la práctica médica como anestesia general. Sin embargo, esta característica juntamente a su acción sedante hace que el uso de ketamina se haya visto vinculado a varios casos de violación.

6. Analgesia

Las administración de ketamina provoca un poderoso efecto analgésico, cosa aprovechada a nivel medicinal y veterinario en los diferentes procesos en los que se emplea. Sin embargo, en su uso recreativo se corre el riesgo de cometer actos arriesgados con consecuencias que pueden ser graves debido a la ausencia de dolor percibido, tales como tirarse por las escaleras, empezar peleas o realizar determinados tipos de saltos.

7. Desinhibición

Esta sustancia suele provocar un efecto desinhibitorio en quien la consume, cosa que puede provocar la realización de actos que generalmente no realizaría o bien dejar de tomar precauciones con respecto a conductas concretas.

8. Descoordinación y reducción de la capacidad de movimiento

La ketamina genera en el individuo un estado de poca capacidad de coordinación en lo que se refiere al movimiento, el cual se ve reducido.

9. Efectos fisiológicos

El uso de ketamina provoca diferentes alteraciones a nivel fisiológico. Genera broncodilatación y aumenta la presión sanguínea y el ritmo cardíaco. También suele provocar un aumento en el nivel de salivación. Puede provocar depresión respiratoria.

Mecanismo de acción

El mecanismo de acción a través del cual la ketamina afecta a nuestro sistema nervioso no está aún del todo claro, si bien se basa en su actuación como antagonista de los receptores NMDA, bloqueando la actuación del glutamato como agente excitador del sistema nervioso. También influye a partir de su interacción con los receptores de opiáceos endógenos.

Los efectos disociativos parecen deberse a la alteración del funcionamiento del sistema límbico mientras que se genera la depresión de la conexión tálamo-neocortical. También provoca la depresión de la corteza somatosensorial, cosa que explica en parte las sensaciones de analgesia.

Riesgos y efectos secundarios asociados

El consumo de ketamina tiene graves riesgos para la salud si se realiza de forma descontrolada, como cuando se emplea de manera recreativa. Algunos de los riesgos son los siguientes.

1. Dependencia

La ketamina es una sustancia altamente adictiva, con lo que resulta relativamente fácil generar tolerancia y dependencia (especialmente psíquica) hacia ella.

2. Intoxicación

No resulta complicado generar una intoxicación por el abuso de esta sustancia. Los síntomas más comunes son la presencia de ansiedad, experiencias alucinatorias como las anteriormente mencionadas, agresividad, convulsiones y alteraciones gastrointestinales en forma de náuseas y vómitos.

3. Deterioro cognitivo y alteraciones de memoria

Como hemos dicho, el consumo de ketamina produce amnesia posteriormente al consumo. Sin embargo, este efecto parece potenciarse y permanecer en el organismo a largo plazo si el consumo es frecuente, dado que con el paso del tiempo se provoca la destrucción de una elevada cantidad de neuronas. 

Resulta especialmente visible la pérdida de memoria a corto plazo. El rendimiento cognitivo se ve disminuido en gran medida.

4. Depresión

Si bien en dosis bajas tiene efectos antidepresivos, empleada de forma continuada a lo largo del tiempo y en dosis altas esta sustancia puede generar depresión en la persona que la consume.

5. Ansiedad

El consumo a largo plazo de ketamina provoca un efecto ansiógeno, especialmente cuando se da síndrome de abstinencia.

6. Alteraciones cardiorrespiratorias

Otro de los efectos de la ketamina es la alteración que provoca en el sistema cardiorrespiratorio. El aumento de la presión sanguínea que provoca puede generar trastornos cardiovasculares severos, arritmias y taquicardias. Por otro lado, la ketamina deprime el sistema respiratorio, cosa que puede generar una parada en dosis altas. Asimismo puede conducir a la insuficiencia cardiorrespiratoria.

7. Destrucción de epitelio genitourinario

Se han encontrado numerosos casos de individuos que padecen dolor en el sistema genitourinario derivado del consumo de ketamina. Dicho dolor proviene de la acción de la ketamina en la orina, que genera una destrucción de las células epiteliales internas de la vejiga.

Nuevas indicaciones

Si bien se ha utilizado principalmente como anestésico, diversas investigaciones han puesto de manifiesto que la ketamina parece tener un efecto positivo en casos de depresión, con una actuación rápida a la hora de combatir sus síntomas. Al parecer, esto es debido que que esta sustancia contribuye a regenerar las conexiones neuronales que la depresión altera.

Es necesario realizar una investigación mucho más exhaustiva al respecto dado que los efectos secundarios de esta sustancia pueden ser muy graves, pero este hecho podría contribuir en un futuro cercano generar nuevos fármacos antidepresivos de acción más rápida que los actuales.

Referencias bibliográficas:

  • Dickenson, A.H. (1997). NMDA receptor antagonists: interactions with opioids. Acta Anaesthesiologica Scandinávica. 41:112-115.
  • Morgan, C.J.A.; Muetzelfeldt, L; Curran, H. V. (2009). Consequences of chronic ketamine self-administration upon neurocognitive function and psychological wellbeing: a 1-year longitudinal study. Addiction105 (1): 121.
  • Autry, A.E.; Adachi, M.; Nosyreva, E.; Na, E.S.; Los, M.F.; Chengm P.F.; Kavalali, E.T.; Monteggia L.M. (2010). NMDA receptor blockade at rest triggers rapid behavioral antidepressant responses. Nature, 475. 91-95.