Las relaciones personales tienen doble filo. Por un lado nos permiten obtener el afecto y la protección que nos brinda la compañía de amigos y familiares, así como los productos y servicios que otros procuran. Pero, por el otro, hacen que aumenten nuestras posibilidades de entrar en conflicto.

Las personas envidiosas son una fuente constante de conflictos, entre otras cosas, porque ni siquiera es necesario entrar en contacto directo con ellas. Saber reconocerlas es muy útil, ya que permite o bien ayudarles a salir de esa dinámica relacional o bien tener en cuenta su predisposición para evitar problemas a corto plazo.

Las características de las personas envidiosas

En el día a día solemos esconder aquellas características que sabemos que son mal vistas. Las personas envidiosas también lo hacen, pero de todas formas es posible reconocer esas señales que las identifican como tales. Veamos cuáles son.

1. Autoestima basada en la atención

La autoestima de las personas envidiosas se basa especialmente en las apariencias, lo estético. Esto hace que se comparen fácilmente con los demás, ya que nuestro aspecto, nuestro carisma y demás cualidades basadas en las apariencias son fácilmente reconocibles, incluso aunque no nos fijemos expresamente en ellas. Simplemente, las valoramos automáticamente en cuestión de segundos.

Así pues, las personas envidiosas son capaces de verse atacadas simplemente por la estética de personas a las que consideran mejores que ellas sin siquiera conocerlas.

2. Uso de burlas basadas en lugares comunes

Las personas envidiosas pueden llegar a utilizar cualquier recurso para humillar a quien consideran su rival, y eso se nota en las críticas que realizan a otros. Sus comentarios negativos sobre otras personas, muchas veces, no tienen sustancia y se limitan a insinuar supuestas cualidades que en muchas ocasiones ni siquiera son negativas desde una perspectiva racional.

Por ejemplo, pueden recurrir a acusar a alguien de ser vegetariano, u homosexual, o por no tener coche. Son comentarios que retratan más a quien los pronuncia que a la persona a la que van dirigidos, pero se aprovechan de una impopularidad histórica que no necesita ser justificada (en el caso de la homosexualidad, va mucho más allá de ser simple impopularidad, hay campañas propagandísticas dirigidas a avivar el odio contra ellas).

3. Socavación de los méritos ajenos

Hayan participado en ello o no, las personas envidiosas tienden a atribuir el éxito del resto a la suerte o a la intermediación de otras personas. La idea es evitar en la medida de lo posible que alguien de su entorno destaque mucho, y si para ello deben esparcir rumores acerca de métodos poco nobles hechos para escalar en los organigramas o para ganar fama, lo harán igualmente.

4. El desánimo

Ante proyectos ilusionantes de los demás, las personas envidiosas tratan de disuadirlas para que no lo intenten, normalmente apelando a la “sensatez” y a la “racionalidad”, es decir, animan a poner en duda las propias capacidades. Esto es realizado de manera sistemática, independientemente de si de verdad esas iniciativas son realistas o no lo son.

5. La demostración de poder

Si bien esto no es tan común como el resto de características, en algunas de las personas envidiosas que además son muy narcisistas, se da que intentan que todo el mundo vea sus logros para, así, ganar posiciones en esa constante competición que creen que es la vida social.

6. Visión maquiavélica de la amistad

Las personas envidiosas pueden llegar a ver a muchos de sus amigos y amigas como un medio para gozar de mejor imagen y estar al mismo nivel de popularidad que “los rivales”. Por eso, tratan de hacer que las personas de su círculo cercano medianamente populares y respetadas, aunque no en exceso, ya que de ser así la situación les crearía nuevas rivalidades.

7. Actitud defensiva constante

Otra de las características de las personas envidiosas es que no se limitan a atacar al resto, sino que también esperan que los demás hagan lo propio con ellas. Es por eso que con gran facilidad pueden interpretarlo todo como un ataque o una ofensa personal.

Dicho de otro modo, cualquier tentativa de hacer algo que llame la atención positivamente es interpretada como una amenaza al poder que uno tiene en un círculo social concreto. Lo mismo ocurre cuando, sin buscarlo, alguien exhibe una cualidad que de manera inintencional produce admiración en los demás.

8. Felicitaciones forzosas

En el momento en el que por cortesía deben felicitar a alguien por haber conseguido algo meritorio, lo hacen de un modo maquinal, y se les nota una cierta sobreactuación. En estos casos no tienen por qué tratar de menospreciar al otro, simplemente “pasan el mal trago” esperando que aparezca otro momento propicio para atacar.

9. Aprovechar el paraguas de la fama

En algunos casos, alguien del entorno de las personas envidiosas consigue una cierta reputación y llega a convertirse en una figura pública. En estos casos, quienes sienten envidia y la gestionan mal pueden aprovechar el hecho de que en el pasado conocieron a esa celebridad para esparcir rumores sobre ella y conseguir un doble efecto: dañar su imagen y recibir atención por tener información sobre esa persona popular.