Los seres humanos somos paradójicos. Por un lado, nuestra fragilidad y necesidades especiales hacen que parezcamos poco adaptados para vivir en el planeta Tierra. Por el otro, somos una de las especies de mamíferos más exitosas evolutivamente; nuestra población se cuenta por miles de millones y hemos colonizado todos los continentes.

El hecho de que la humanidad sea próspera en cantidad de habitantes se debe fundamentalmente a que hemos desarrollado una capacidad única para utilizar las potencialidades del medio ambiente y modificarlo para que se ajuste a nuestras necesidades y finalidades estratégicas. 

En este artículo distinguiremos los dos fenómenos que han hecho que esto sea posible: veremos las diferencias entre ciencia y tecnología, que nos permiten conocer mejor la naturaleza y utilizar estos conocimientos con finalidades prácticas dentro y fuera de los laboratorios.

Las principales diferencias entre ciencia y tecnología

A continuación veremos los aspectos que permiten distinguir entre tecnología y ciencia, pero ten en cuenta que, en cierto modo, hay parcelas de la actividad humana en la que ambas van de la mano y en las que, la diferencia solo se da en un sentido teórico.

1. Una permite conocer, la otra modificar

La ciencia es una manera de generar conocimiento acerca de la naturaleza, independientemente de si esta información es aplicada a la práctica o no.

La tecnología, en cambio, consiste en un proceso de perfeccionamiento basado en la manipulación de la naturaleza. Eso significa que el uso de la tecnología normalmente solo aporta conocimiento sobre sí misma, no de aquello que existe independientemente de la acción humana.

2. La tecnología puede ser testada fácilmente

Es fácil saber si los procesos de desarrollo tecnológico terminan cumpliendo sus objetivos o no, dado que apuntan a necesidades concretas: por ejemplo, desarrollar un coche capaz de alcanzar una cierta velocidad durante un tiempo determinado consumiendo menos combustible que sus análogos. A través de mediciones objetivas se puede saber si se ha dado en la diana.

Por lo que respecta a la ciencia, en cambio, hay una gran ambigüedad acerca de si un proyecto científico ha cumplido con las expectativas. El motivo de esto es que la ciencia nunca cumple totalmente sus objetivos, dado que todas las explicaciones de la realidad que aporta son provisionales, no definitivas.

3. La ciencia es relativamente joven, la tecnología es vieja

Aunque popularmente se asume que la tecnología tiene que ver con los ordenadores y los últimos avances electrónicos y biomédicos en general, lo cierto es que el uso de la tecnología ha existido desde hace miles de años. Por ejemplo, el uso del fuego para calentarse o para cocinar es considerada una muestra de tecnología, y se cree que era algo que realizaban incluso otras especies del género homo que existieron mucho antes que nosotros.

La ciencia, en cambio, surgió después de la finalización de la Edad Media, si bien antes de ese punto histórico existieron precedentes interesantes.

4. La tecnología busca la eficiencia, la ciencia no

Los objetivos de la ciencia van mucho más allá del uso más eficiente posible de los recursos. En por eso que muchas veces se proponen explicaciones de la realidad que chocan totalmente con lo establecido anteriormente y que por lo general causan problemas en un sentido intelectual, siempre que se señale de un modo consistente que las teorías aceptadas hasta el momento son erróneas o insuficientes.

En la tecnología, en cambio, aquello que no presente ventajas prácticas claras tiende a ser desplazado por otros proyectos.

5. Una parte de diseños, la otra de teorías

En el mundo de la tecnología, que reposa básicamente sobre las ingenierías, se trabaja a partir de los diseños. En la ciencia, en cambio, se parte de teorías y modelos teóricos, que en sí no son diseños sino relaciones entre ideas que ni siquiera tienen por qué estar expresadas de manera matemática.

Su relación en las ingenierías

Tal y como hemos dicho, en muchos ámbitos profesionales ciencia y tecnología se dan la mano. Las ingenierías, aunque no son ciencias propiamente dichas, se fundamentan en la investigación científica para encontrar nuevas rutas hacia la eficiencia. La ciencia, a su vez, puede poner a prueba las teorías gracias a la existencia de ciertas opciones tecnológicas que permiten contrastar las expectativas con la realidad.

Por otro lado, hay que señalar que aunque la existencia de la tecnología sea anterior a la de la ciencia, actualmente la primera depende de la segunda, dado que a la práctica la ciencia ha demostrado ser una vía de creación de conocimiento mucho más fiable que sus alternativas a la hora de generar información útil para la ingeniería. Una vez que apareció la revolución científica ya no tenía sentido mirar hacia atrás en lo que se refiere a la creación de nuevas herramientas y propuestas técnicas de mejora de la calidad de vida, por decirlo de algún modo.