Un repaso por las diferentes maneras de narrar una historia.

A la hora de contar historias, ya sean reales o ficticias, no solo importa cómo es el mundo que se describe y los acontecimientos que ocurren en él. El modo en el que se recurre a la figura del narrador también resulta crucial, incluso cuando parece que este no forme parte de la narración en sí.

En este artículo veremos cuáles son los principales tipos de narradores en las diferentes obras de literatura que explican historias, y de qué manera elegir uno u otro tiene un efecto en el impacto psicológico que causan estas obras.

Los diferentes tipos de narradores, y sus características

Los seres humanos nos caracterizamos, entre otras cosas, por crear historias, narraciones. Estas historias van mucho más allá del mundo del ocio, tal y como se podría pensar si al tener en mente el concepto de lo que es la literatura solo nos concentrásemos en las novelas más vendidas. Ofrecen una manera de interpretar la realidad.

Así pues, detenernos a conocer mejor cuáles son los principales tipos de narrador no es una frivolidad, ya que esta elección forma parte del proceso creativo de explicar algo. Cada uno de ellos da un todo diferente a la historia. Veamos una clasificación de estas categorías a la hora de narrar, yendo de los narradores en primera persona los de segunda persona para, finalmente, llegar a los de tercera persona.

1. Narrador en primera persona

Este tipo de narrador es muy habitual, y sirve para imprimir un tono realista y vivencial a la historia que se narra. Se supone que la persona que nos relata la historia estaba allí cuando todo ocurrió, de manera que damos por supuesto que el universo en el que ocurre es el mismo en el que está en el presente el narrador, de modo que está sujeto a las mimas reglas, aproximadamente.

Además, el hecho de que todo se narre en primera persona nos permite tener más información sobre este personaje, que si bien no tiene por qué ser el protagonista, sí que suele tener importancia en la historia, aunque sea para ayudar a construir el resto de personajes a través de la interacción del primero con los segundos, viendo cómo se afectan entre sí sus personalidades.

A su vez, esta categoría puede ser dividida en otros tipos de narradores. Son los siguientes.

1.1. Narrador testigo

En estos casos, el personaje que tiene el rol de narrador no ejerce de protagonista, sino de persona cercana al protagonista y que va asistiendo a los principales acontecimientos que articulan la historia.

Es un tipo de narrador muy útil cuando se quiere mostrar la personalidad del protagonista, así como su evolución personal y su arco narrativo, de una manera sutil, sugiriendo más que describiendo de una manera directa, ya que no se tiene acceso a los pensamientos reales de ese personaje. Sin embargo, también es posible adoptar un estilo más impersonal, como si todo estuviese compuesto por informes.

Ejemplos de este tipo de narrador son John Watson en las novelas de Sherlock Holmes o Nick Carraway en El Gran Gatsby.

1.2. Narrador protagonista

Este es probablemente el tipo de narrador en primera persona más popular y utilizado, ya que resulta también uno de los más intuitivos y simples: la historia se explica desde el punto de vista de la persona que debe pasar por el principal arco argumental de la historia, tal y como lo haríamos en la vida real si explicásemos algo que nos ha ocurrido a nosotros.

Ahora bien, a la hora de utilizar este recurso es posible utilizar muchos matices. Por ejemplo, narrar hablando de lo que está ocurriendo en el presente permite sumergir a la audiencia en el relato.

1.3. Narrador en flujo de pensamientos

Este es un tipo de narrador muy poco utilizado, ya que intenta describir de manera literal los pensamientos de alguien, tal cual emergen a la consciencia. Por consiguiente, todio se explica en tiempo real, siendo el presente el momento de referencia.

Los distintos narradores de El Ruido y la Furia, de William Faulkner, son un ejemplo de esto.

2. Narrador en segunda persona

Este tipo de narrador se caracteriza por explicarle una historia a una persona en concreto. Puede presentarse en formato epistolar, como si todo estuviese compuesto por cartas orientadas a un destinatario, o como si se tratase de un diálogo real en el que básicamente uno habla y el otro escucha, a veces haciendo ver que se responde a preguntas formuladas por el oyente.

3. Narrador en tercera persona

Finalmente, en el narrador en tercera persona, quien nos explica la historia se caracteriza por no participar nada, o participar lo menos posible, en el transcurso de la historia. Puede ser dividido en dos categorías.

3.1. Narrador omnisciente

Uno de los tipos de narrador más utilizados. Se habla desde el punto de vista de una entidad totalmente ajena al plano de realidad en el que ocurre todo lo que se explica, como si se fuese una especie de dios que tiene acceso a toda la información a la vez, incluso a los estados mentales de todos los personajes, de manera directa.

Hay que tener en cuenta que aunque se puede describir de manera fiable lo que cada personaje piensa y siente, por cuestiones vinculadas a la coherencia y a la calidad de la narración, se evita pasar de una mente a otra de un modo caótico, y en vez de eso se elige centrar el foco de la atención en un personaje y en lo que ocurre a su alrededor.

La novela El Desayuno de los Campeones, de Kurt Vonnegut, combina este tipo de narración con el de narrador testigo, por ejemplo. Algo similar ocurre en Niebla, de Miguel de Unamuno.

3.2. Narrador observador

Es similar al anterior, pero en este caso no se tiene acceso directo a toda la información de lo que ocurre. Sin embargo, el narrador se involucra lo mínimo posible en lo que ocurre, tanto física como psicológicamente. Trata de ser neutral y objetivo.