Repasamos los síntomas de este trastorno. Pixabay.

Si bien es cierto que los cambios hormonales típicos de los ciclos menstruales tienen la capacidad de influir en el estado de ánimo de la mujer, existe una afección en la que estos cambios se presentan de manera muy acusada.

Hablamos del trastorno disfórico premenstrual, del cual hablaremos a lo largo de este artículo; así como de sus síntomas, posibles causas y pautas de tratamiento.

¿Qué es el trastorno disfórico premenstrual (TDPM)?

El trastorno disfórico premenstrual (TDPM), también conocido como síndrome premenstrual grave o desorden premenstrual grave, es una afección que solamente afecta a las mujeres y durante la cual la paciente puede experimentar síntomas de depresión graves, excitabilidad e irritabilidad graves y tensión aproximadamente entre 7 y 10 días antes de iniciar el periodo menstrual.

Este tipo de afección es considerada como una extensión, con sintomatología mucho más intensa, del síndrome premenstrual (SPM). A pesar de que en ambos la mujer experimenta una serie de síntomas tanto emocionales como físicos, en el trastorno disfórico premenstrual estos son significativamente más intensos, hasta el punto de que pueden llegar a interferir con el funcionamiento personal, social y laboral.

Se estima que esta afección se da aproximadamente entre un 3 y un 8% de las mujeres que menstrúan mensualmente y de manera regular. No obstante, existe una gran polémica y desacuerdo en torno al TDPM. El motivo es que existen algunos sectores profesionales que defienden la idea de que en realidad, las mujeres que lo padecen en realidad sufren algún otro tipo de desorden que se magnifica durante estos días previos a la menstruación.

Sintomatología del TDPM

Como se comentaba anteriormente, el trastorno disfórico premenstrual y el síndrome disfórico premenstrual comparte una serie de síntomas que los diferencia de otras alteraciones relacionadas con el estado de ánimo.

No obstante, la principal diferencia entre el trastorno disfórico premenstrual y el síndrome premenstrual radica en que mientras que el síndrome premenstrual no interfiere significativamente en la rutina diaria de la persona, mientras que el TDPM presenta una sintomatología mucho más intensa, acusada y debilitante.

A continuación se presenta un listado de los sintomas asociados al TDPM. No obstante, no existe un patrón único y común de síntomas, sino que estos pueden variar de una mujer a otra, tanto en incidencia como en gravedad.

Dentro de esta sintomatología podemos distinguir entre aquellos síntomas o manifestaciones de naturaleza física y los síntomas psicológicos de la afección.

1. Síntomas psicológicos

Entre estos síntomas encontramos los siguientes.

  • Sentimientos de tristeza y desesperanza agudos en ocasiones acompañados de ideaciones suicidas.
  • Tensión.
  • Sensación de ansiedad.
  • Anhedonia o desinterés actividad y relaciones sociales.
  • Sensación de pérdida de control.
  • Fluctuaciones en el estado de ánimo.
  • Periodos de llanto.
  • Ataques de pánico.
  • Irritabilidad perseverante.
  • Necesidad de ingestas excesivas o alimentos insalubres.
  • Alteración de la concentración.
  • Problemas para dormir.

2. Síntomas físicos

Estos son los síntomas físicos más comunes.

  • Sensibilidad mamaria.
  • Cefaleas.
  • Distensión abdominal y gases.
  • Dolor muscular o articular.

¿Qué causas tiene?

Por el momento no existe una respuesta satisfactoria a la pregunta de qué causa el trastorno disfórico premenstrual. No obstante, se sabe que las alteraciones hormonales propias de estos periodos juegan un importante papel en él.

Existen una serie de factores que facilitan la aparición de este trastorno. Algunos de ellos son:

  • Antecedentes familiares de TDPM.
  • Consumo de cafeína en grandes cantidades.
  • Sobrepeso.
  • Alcoholismo.
  • Falta de ejercicio físico.

Además, tal y como se menciona anteriormente, existen un gran número de casos en los que el trastorno disfórico menstrual va acompañados de las siguientes afecciones psicológicas:

¿Cómo se puede diagnosticar?

No existen pruebas diagnósticas, ni físicas ni psicológicas, que permitan realizar una evaluación directa y rápida del trastorno disfórico premenstrual. Para realizar una diagnóstico exitoso, que elimine la posibilidad de que la persona padezca algún otro tipo de desorden psicológico, es necesario realizar una historia clínica completa del paciente. Esta puede ir acompañada de una evaluación psiquiátrica y una serie de exámenes físicos como un exámen ginecológico completo.

Una técnica bastante útil en el diagnóstico de este tipo de afección es que la paciente lleve a cabo una autoevaluación mediante un calendario o diario de síntomas. En él se puede llevar un registro de los síntomas más importantes, anotando también cuándo aparecen y bajo qué circunstancias.

Lo idea es mantener este diario al menos durante dos ciclos menstruales para así poder determinar las posibles causas del trastorno y elaborar un tratamiento más ajustado a las necesidades específicas de la paciente.

De la misma manera, este diario favorecerá un registro de la evolución de la persona a lo largo del tratamiento y podrá ver reflejado sus resultados y logros.

Tratamiento del TDPM

Una vez realizado el diagnóstico del TDPM, es muy probable que el profesional sanitario inicie un tratamiento farmacológico con la finalidad de disminuir la intensidad de los síntomas y así disminuir los niveles de malestar y dar paso a una posible terapia psicológica.

Esta terapia farmacológica puede incluir bien la utilización de medicamentos antidepresivos como fluoxetina o sertralina, las cuales facilitan la disminución de la sintomatología emocional, así como de la fatiga y los problemas para dormir; o bien recurrir a las píldoras anticonceptivas con la intención de conseguir un equilibrio hormonal y, por lo tanto, emocional.

Además, en algunos casos los suplemento nutricionales como el triptófano, la vitamina B6 o el magnesio también han resultado eficaces a la hora de tratar estos mismos síntomas.

Por otra parte, algunos estudios apuntan que la utilización de ciertos remedios naturales como el sauzgatillo pueden ayudar a disminuir los síntomas de irritabilidad, fluctuaciones del estado de ánimo o sensibilidad mamaria.

No obstante, antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento, incluyendo el más natural, es necesario consultar con un profesional médico que valore cual es la mejor opción para la sintomatología concreta de la paciente.

Una vez iniciado el tratamiento farmacológico es altamente recomendable iniciar una terapia psicológica mediante la cual abordar los problemas psicológicos del trastorno disfórico premenstrual y las posibles complicaciones que este provoque en el día a día de la paciente.

Finalmente, cambiar las costumbres diarias por unas más saludables también generará numerosos efectos beneficiosos sobre la salud de la persona. Entre estos cambios se incluyen las siguientes pautas:

  • Alimentación equilibrada en la que predominen los alimentos integrales, las frutas y las verduras. Así como una disminución del consumo de cafeínas, bebidas energéticas y alcohólicas, azúcares y sal.
  • Realización de ejercicio aeróbico de manera recurrente.
  • Modificación de los hábitos de sueño.