La bulimia es uno de los trastornos alimenticios más conocidos, aunque algunas personas la confundan con la anorexia. Ahora bien, para entender bien cuál es su naturaleza hay que aclarar que existen diferentes tipos de bulimia, y no una categoría diagnóstica homogénea.

A continuación veremos cuáles son estos tipos de bulimia y cuáles son sus características. Pero antes, empecemos por lo básico.

¿Qué es la bulimia?

La bulimia es un trastorno de alimentación caracterizado por fases de atracones y de purga de lo que se ha comido o conductas compensatorias. Está asociado a un fuerte malestar emocional, daños para la salud y una dinámica de comportamiento basada en la impulsividad, ya que se pierde el control sobre lo que hace y se sacrifica proyectos a largo plazo por el simple hecho de vivir en una espiral de atracones y purgas, momentos de ansiedad y fuerte tristeza asociada a una baja autoestima.

A diferencia de la anorexia, la bulimia suele aparecer entre los 18 y los 25 años de edad y, además, es más típica de personas impulsivas y propensas a las adicciones que de las perfeccionistas y planificadoras.

Fases de este trastorno

Las fases de la bulimia son las siguientes:

1. Atracón

Es la ingesta de mucha cantidad de comida y bebida para saciar un impulso. Además, normalmente los alimentos que se comen tienen una alta carga calórica. Aparece de forma abrupta y bajo una sensación de pérdida de control, ya que, entre otras cosas, se intenta comer la mayor cantidad de comida en el mínimo tiempo posible, llenándose la boca y masticando poco.

La frecuencia con la que se dan estos episodios es muy variable, y puede ir de una vez cada varias semanas hasta varias veces al día. Esta fase es común en todos los tipos de bulimia.

2. La purga y los rituales compensatorios

Después del atracón aparece un sentimiento de culpa y reacciones dirigidas a impedir el aumento de peso. Normalmente la purga consiste en provocarse el vómito introduciendo los dedos en la boca, pero en ciertos casos puede consistir en el uso de laxantes. También son frecuentes las conductas compensatorias, como hacer mucho ejercicio o intentar hacer ayunos.

Se cree que este "ritual" es consecuencia de la disonancia cognitiva generada por el conflicto entre ideas (no quiero engordar pero me he dado un atracón) y por un historial de contingencias por las que se ha reforzado esta acción.

3. Estado de vigilancia

Después de estas fases la persona se mantiene en un estado de preocupación y vigilancia, una etapa asociada a un sentimiento de malestar. El estado de vigilancia contribuye a alimentar la rumiación y a hacer que los pensamientos recurrentes aparezcan con mayor frecuencia.

Por otro lado, esta condición hace que la atencio´n vuelva constantemente al recuerdo de las experiencias ligadas al trastorno, con lo cual todo lo que se hace aparece condicionado por el modo en el que la persona se posiciona ante este problema.

Los tipos de bulimia

Una vez vistas las principales características del trastorno, pasemos a los tipos de bulimia. Son dos: la bulimia purgativa y la bulimia no purgativa.

1. Bulimia purgativa o purgante

Este tipo de bulimia se caracteriza por venir acompañada por una fase de purgación.

Acostumbra a realizarse en privado, pero no se planea demasiado y también obedece a un impulso. En este caso, es un intento desesperado por revertir lo que se ha hecho y volver a la situación previa al atracón, si bien sus efectos también son perjudiciales, porque los ácidos del estómago dañan las células del conducto que lleva hasta la boca y desgasta el esmalte de los dientes.

Otra conducta que caracteriza la bulimia purgativa es el hecho de recurrir a diuréticos y laxantes, algo que también tiene sus riesgos asociados y en todo caso no evita que buena parte de las calorías ingeridas pasen al cuerpo.

2. Bulimia no purgativa

En este tipo de bulimia después del atracón no hay una purga, sino una conducta compensatoria. A diferencia del otro método, aquí se asume que lo que se ha comido pasará a ser procesado por el sistema digestivo, y por consiguiente no se recurre a los vómitos provocados ni a los diuréticos o laxantes. Sin embargo, se emprenden acciones para compensar esa ingesta de caloría, como por ejemplo hacer mucho ejercicio cardiovascular o ayunar durante largos períodos.

Los peligros relacionados con la bulimia no nerviosa son, principalmente, los posibles cortes de digestión, la sobreutilización de los grupos musculares o los accidentes cardiovasculares, así como el peligro de ayunar durante demasiadas horas (más de 24 horas puede ser perjudicial) y/o deshidratarse por los intentos de beber poco y no tener agua a mano.

Según el grado de obesidad

La bulimia también se puede clasificar en dos tipos según el perfil de las personas que la sufren.

3. Bulimia asociada a obesidad

En estos casos, la persona presenta sobrepeso en mayor o menor grado, y se siente mal por ello. Su identidad ya está ligada a esa apariencia física, y eso hace que su autoestima sea muy baja.

4. Bulimia asociada al peso variable

En este tipo de bulimia, el peso corporal de los pacientes va subiendo y bajando como si fuese un yo-yo. Esto hace que muchas de estas personas puedan seguir creyendo que no tienen un problema que deba ser tratado por profesionales ya que, aunque se sienten mal, su verdadera identidad es la de su versión con menos peso.

El hecho de verse frecuentemente con poco volumen y menos grasa hace que puedan creer que esa es "su esencia" y que volverán a ella en cualquier momento sin ayuda terapéutica. Es uno de los tipos de bulimia más reacios a ocasionar una visita a la consulta de un médico o psicólogo.