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El mundo de la psicología en general, y la profesión de los psicoterapeutas en particular, son muy propensos a ser la base de muchos mitos que van circulando por la cultura popular y que resultan totalmente falsos. Mitos acerca del rol de los terapeutas, acerca de los trastornos mentales y acerca de las posibilidades de curación, entre otras cosas, que hacen que la visión que se tiene acerca de este ámbito de trabajo sea muy sesgada y llena de equivocaciones.

En definitiva, estos mitos sobre la psicoterapia no hacen simplemente que las personas conozcan menos acerca de la labor de los psicólogos, sino que además, a causa de ellos, se crean unos prejuicios y unas falsas expectativas que resultan perjudiciales en el encaje entre estos servicios y la gente que los necesita.

Los principales mitos sobre la psicoterapia

Así pues, repasar uno a uno estos diferentes mitos acerca de los psicoterapeutas y su labor resulta beneficioso para tener clara la utilidad y el potencial de este importante recurso. Veamos cuáles son estas creencias erróneas.

1. La terapia solo es para gente con trastornos

Las personas con trastornos mentales o enfermedades graves diagnosticadas pueden tener muchos motivos para acudir a la consulta de un psicoterapeuta, pero también es perfectamente normal que personas sin ninguno de estos problemas decidan contar con los servicios de uno de estos profesionales.

Por ejemplo, alguien que quiera mejorar su rendimiento cognitivo puede decidir utilizar el entrenamiento de la memoria de trabajo, o aprender formas de gestión de problemas cotidianos.

2. El psicoterapeuta “cura”

En la psicología no es posible revertir situaciones, hacer que la persona vuelva a una etapa anterior a cuando apareció una crisis o las primeras manifestaciones de un trastorno. El cerebro es un conjunto de órganos que siempre está cambiando, nunca pasa por un mismo estado, y lo mismo ocurre con los estados mentales. Cuando aparecen trastornos diagnosticados, se puede amortiguar sus síntomas, pero no hacer que desaparezcan completamente.

3. El paciente mantiene un rol pasivo

Nada más lejos de la realidad. Los psicoterapeutas aportan su experiencia y herramientas, pero los pacientes no se limitan a entrar por la puerta de la consulta y dejarse hacer. Deben poner de su parte para progresar.

4. Pagar para que alguien nos escuche

La eficacia de la psicoterapia no se basa simplemente en dejar que los pacientes vayan hablando y se desahoguen, si mucho menos. Este mito puede estar basado en una imagen simplista de las tradicionales sesiones de psicoanálisis, pero ni la psicoterapia actual se basa en las teorías de Sigmund Freud ni el servicio que se ofrece consiste en dar la posibilidad de que alguien nos escuche.

De hecho, los psicoterapeutas solo recabarán la información relevante para guiar el proceso de diagnóstico, pronóstico e intervención, lo cual significa que además de recolectar datos sobre los pacientes utilizan herramientas testadas científicamente para las cuales han sido entrenados y que, aplicadas sobre los pacientes, ayudan a que la calidad de vida de estos mejore. Por ejemplo, puedes ver esto dando un repaso a algunas técnicas cognitivo-conductuales.

5. La psicoterapia consiste en dar consejos

Este es otro de los mitos sobre la psicoterapia más extendidos, pero resulta totalmente falso. En psicología no hay apenas “reglas de oro” por las que guiar nuestras vidas, sino que hay herramientas a aplicar en casos concretos para mejorar la calidad de vida de las personas. Los pacientes no deben esperar que el terapeuta les diga cómo organizar su vida. En los temas más específicos.

6. En la psicoterapia todo vale mientras se crea en ello

Esto es completamente falso. No todas las propuestas terapéuticas son válidas, solo lo son aquellas que cuentan con una eficacia probada científicamente para un tipo de problema u objetivo determinado. Creer que un método puede funcionar no es suficiente para que efectivamente resulte útil.

7. Los terapeutas imponen su punto de vista

En los tratamientos con eficacia científicamente probada los terapeutas no tratan de imponer sus propios esquemas, sino que recopilan información y, a partir de lo que saben en ese momento, ven qué intervención resulta más eficaz en cada caso.

8. En las sesiones se enseña optimismo

Los servicios de la terapia no se limitan simplemente a contagiar optimismo. De hecho, en muchas ocasiones esto ni siquiera es necesario, ya que las personas muestran una predisposición a interpretar las cosas de forma optimista.

9. Leer autoayuda es como ir a terapia

La lectura de libros de autoayuda no ha mostrado tener eficacia terapéutica, entre otras cosas porque no permite que haya interacción entre paciente y experto y, por otro lado, no puede ofrecer trato personalizado. Su utilidad es, más bien, ofrecer contenido a partir del cual reflexionar.

10. La mejoría llega de forma brusca

El progreso que se produce mediante las sesiones de terapia suele ir llegando de manera gradual, no de un día para otro. Además, por lo general, esto indica que sus efectos serán persistentes.