Un trastorno de la lectura.

La capacidad de leer es una habilidad fundamental en la sociedad de hoy en día. La vida académica y laboral exigen por norma general del dominio de esta habilidad. Es por ello que ya desde la infancia vamos aprendiendo a dotar de significado a las palabras que formamos mediante el lenguaje escrito, algo que si bien para un adulto puede parecer relativamente sencillo si se ha hecho desde la infancia requiere de un elevado nivel de procesamiento y un gran número de operaciones y transformaciones mentales para poder ser llevado a cabo con éxito.

Sin embargo, en ocasiones personas que han poseído y han desarrollado correctamente la capacidad de leer pierden por algún motivo dicha posibilidad, perdiendo por completo la facultad de la lectura. Esta circunstancia se corresponde con la alexia, de la que vamos a hablar a lo largo de este artículo.

La alexia: definición básica

Recibe el nombre de alexia un trastorno del lenguaje escrito caracterizado por la pérdida parcial o completa de la capacidad de lectura, siendo esta producida por la aparición de algún tipo de lesión cerebral. Se trata pues de una afectación de tipo secundario, es decir derivada de otra alteración, que incluso puede interpretarse como síntoma de ésta.

Se considera un tipo agnosia visual, es decir la ausencia de reconocimiento de algún tipo de estimulación perceptible a través de la vista. En el caso que nos ocupa, el sujeto pierde la capacidad de comprender las palabras escritas, siéndole imposible o al menos suponiendo una gran dificultad el hecho de codificarlas para poder transformar la grafía en fonema, si bien ha poseído dicha capacidad previamente.

Tipos de alexia

Si bien la alexia implica la pérdida de la capacidad de lectura no siempre aparece de la misma manera, pudiendo existir también otras problemáticas o partiendo de diferentes déficits. Entre los principales tipos podemos encontrar

Alexia pura o sin agrafia

Este tipo de alexia es aquel en el que únicamente aparecen dificultades severas o la completa imposibilidad en el reconocimiento visual de letras o palabras, pudiendo sin embargo el sujeto escribir correctamente (a pesar de no poder comprender lo que ha escrito). También se le denomina ceguera para las palabras. Es posible que se reconozca alguna palabra suelta de uso frecuente para el sujeto.

No es la más habitual, dado que suele implicar una afectación bilateral de tal manera que la información visual no puede pasar a las áreas que interpretan y generan el lenguaje, en el hemisferio izquierdo. Suele corresponderse con problemas en la zona occipital del cerebro, en los giros fusiforme, lingual y/o angular, o el uncus.

Alexia central o con agrafia

Al igual que en el caso anterior nos encontramos con una alteración y imposibilidad o gran dificultad en el reconocimiento de palabras escritas, pero también en su producción. Dicho de otra manera, en este caso nos encontramos con que el sujeto no puede ni leer ni escribir. Es posible que también aparezca anomia, teniendo problemas a la hora de identificar objetos y estímulos visuales más allá de la lectoescritura.

Este tipo de alexia suele corresponderse con lesiones en el giro angular, el cual se encarga de procesar la información de tal modo que la grafía o letras se pasan a fonemas o sonidos y viceversa, algo necesario tanto para leer como para escribir. También se relaciona con lesiones en los parietales o en las fibras procedentes de lóbulos temporal y occipital.

Alexia anterior o con afasia

También llamada alexia frontal, estamos ante una circunstancia en que no sólo se producen alteraciones a nivel lector sino también en la producción del habla. En este caso la lesión está producida generalmente a un nivel más frontal, siendo su funcionalidad parecida a la de un sujeto con afasia de Broca. Suele ser habitual que existan menos problemas con palabras familiares para el sujeto que en comparación al resto de alexias.

Diferenciación con otras situaciones

Es importante tener en cuenta que en la alexia nos estamos enfrentando a una situación en que el sujeto ya sabía previamente leer y se ha producido una pérdida de dicha capacidad, no siendo considerable como alexia los casos de aquellas personas que nunca han aprendido a hacerlo, es decir, de analfabetismo.

También es relevante diferenciarlo de la dislexia evolutiva, que sería aquel trastorno del neurodesarrollo (lo que implica que a nivel neuronal lo que existe es una organización atípica del desarrollo cerebral y no una lesión propiamente dicha) en el que aparece una dificultad para la lectoescritura que aparece desde la infancia y en que nunca ha habido un grado de capacidad mayor del que el sujeto expresa en ese momento (no siendo una pérdida sino más bien una dificultad).

Por último, cabe destacar que la alexia no es derivada de la ausencia de percepción visual propiamente dicha: el sujeto puede ver las palabras y sus ojos funcionan con suficiente precisión como para percibirlas, siendo el problema la codificación y transformación de éstas en algo significativo.

Posibles causas

Se considera que la alexia es un tipo de agnosia y una alteración de la lectoescritura generada por algún tipo de lesión cerebral. Pero las causas de dicha lesión puede variar enormemente. Hay también que tener en cuenta que la lesión puede aparecer en diferentes localizaciones del sistema nervioso, desde en los giros angular y/o supramarginal hasta las fibras procedentes de lo lóbulos occipital o temporal, pasando por los giros lingual y fusiforme entre otros. Entre las principales causas de aparición de la alexia podemos encontrar los siguientes acontecimientos.

1. Accidente cerebrovascular

Una de las principales causas de alexia es el padecimento de algún tipo de accidente cerebrovascular o ictus, estemos hablando de una isquemia (bloqueo del vaso sanguíneo que impide que la sangre llegue a determinadas zonas) o hemorragia (ruptura del vaso). Dependiendo de las zonas afectadas, la muerte del tejido cerebral puede provocar la pérdida de la capacidad de lectura.

2. Traumatismo craneoencefálico

Otro motivo clásico para la aparición de la alexia es el hecho de haber sufrido algún tipo de traumatismo craneoencefálico. Accidentes de tráfico, accidentes laborales o agresiones son algunas de las causas que hacen que puede aparecer algún tipo de alexia.

3. Demencias y otros trastornos neurodegenerativos

La alexia puede aparecer a lo largo del deterioro generado por algún tipo de demencia, como el Alzheimer, o de otros trastornos semejantes. Dependiendo del trastorno en sí la dificultad, empeoramiento e imposibilidad para la lectura puede aparecer en diferentes fases de la enfermedad.

4. Tumor cerebral

Otra posible causa de la alexia se encuentra en la aparición de tumores cerebrales que afecten, pincen o compriman las áreas cerebrales y fibras nerviosas implicadas en el proceso de lectura.

5. Infecciones cerebrales

También puede aparecer la alexia ante determinados procesos infecciosos que terminen afectando al cerebro. Algunas típicas son la meningitis o la encefalitis.

Tratamiento de la alexia

El tratamiento de la alexia no es sencillo, teniendo en cuenta que estamos ante un fenómeno derivado de algún tipo de lesión cerebral, y de hecho podemos estar ante un daño permanente. Sin embargo ello no implica que no sea posible lograr diferentes niveles de recuperación, en función de las áreas lesionadas o el grado de afectación de la lesión, o bien de compensación de funciones.

El tipo de tratamiento dependerá de estos y otros factores, y para su realización se precisará de un equipo multidisciplinar en el que trabajen disciplinas tales como la neurología o la psicología, además de otras especialidades sanitarias o incluso sociales.

Lo primero será determinar y tratar la causa de la aparición de la alexia. En su mayoría un diagnóstico temprano permitirá un mejor trabajo a nivel de tratamiento y puede llegar a evitar un empeoramiento (por ejemplo, si estamos ante una infección o ante un tumor estos pueden crecer y generar más daños).

Será necesario emplear un programa de rehabilitación individualizado, siendo habitual el uso de terapias de lenguaje y diferentes tipos de estimulación cognitiva. La psicoeducación también ser hará importante tanto para la personas como para su entorno, de cara a que pueden comprender qué ha ocurrido y que sepan aplicar diferentes medios para que las dificultades no supongan una limitación. También puede ser importante trabajar la esfera afectiva, el autoconcepto y la autoestima, que pueden verse alterados por la presencia de déficits.

Referencias bibliográficas:

  • Junqué, C. y Barroso, J. (Coords.) (2009). Manual de Neuropsicología. Madrid: Síntesis.
  • Portellano, J.A. (2005). Introducción a la neuropsicología. Madrid: McGraw Hill.