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Para mucha gente leer es una afición, un hobby placentero que nos induce a relajarnos e imaginarnos historias y mundos diferentes del nuestro o bien a reflexionar sobre los diferentes ámbitos de la vida. Es también una forma de aprender y adquirir conocimientos, captando y dotando de su significado a los símbolos escritos que percibimos a través de la visión, los grafemas. 

Pero leer de forma fluida no es algo que se logre fácilmenteEs necesario un largo proceso de aprendizaje y automatización para que la lectura pueda pasar a ser una forma de adquirir información. Y no en todos los casos este proceso se da de forma normativa. 

En algunas personas la lectura supone un proceso tremendamente complicado, cometiendo errores frecuentes que dificultan la comprensión de lo escrito. Muchos de estos casos de personas con dificultades en la lectura padecen un trastorno de aprendizaje de la lectura que a su vez puede afectar al desempeño académico y laboral: la dislexia.

La dislexia: un trastorno del aprendizaje

Las personas que padecen dislexia o trastorno del aprendizaje con dificultades en la lectura presentan un patrón de aprendizaje con dificultades severas en el reconocimiento de las palabras a nivel escrito. Además de ello estos individuos suelen manifestar poca capacidad de deletreo y ortografía, siendo frecuente que también tengan algunas dificultades en el razonamiento matemático (discalculia).

El principal problema de los sujetos con dislexia se da en la precisión con la que afrontan el hecho de leer, provocando la poca precisión en la lectura de palabras. Dicha falta de precisión provoca la comisión de errores frecuentes, siendo los más comunes la presencia de omisiones de letras y sonidos, repeticiones y titubeos durante la lectura, traslaciones de la posición de las letras dentro de una palabra, inserción de nuevo sonidos, sustituciones en sonidos o palabras o uso de derivados más frecuentes de ésta.

Además, la dislexia pocas veces aparece sola; produce muchos otros problemas de aprendizaje relacionados especialmente con la comprensión lectora. El hecho de que haya una muy baja velocidad lectora dificulta la comprensión del material leído.

Dado que se trata de un problema que se da en una fase temprana del desarrollo, los efectos de la dislexia pueden provocar un mal ajuste en el entorno académico y laboral. También puede provocar graves problemas de autoestima que pueden extenderse a lo largo de toda la vida Es frecuente que el hecho de no poder leer correctamente cause que las personas con dislexia eviten de forma activa la lectura, especialmente si leer se vuelve aversivo debido a la insistencia en que lean correctamente.

Diagnóstico

La dislexia es un trastorno del neurodesarrollo crónico, siendo el trastorno de aprendizaje más frecuente. Si bien los errores que se cometen en la lectura son normales a ciertas edades, para ser diagnosticado de este trastorno es necesario que las habilidades lectoras estén muy por debajo de lo esperable en un individuo del mismo nivel madurativo y nivel de inteligencia. Tiene causas neurológicas de base genética y necesita ser tratado de cara a mejorar la actuación y capacidad de adaptación de quien la padece.

Teoría de la doble ruta

La existencia de este trastorno y el hecho de que la habilidad de leer es una parte importante en nuestra vida diaria han sido explorados e investigados desde diferentes teorías. Una de las más aceptadas es la del modelo de Morton, con su teoría de la doble vía del procesamiento de la información lectora.

La primera vía a la que el autor hace referencia es la vía directa o léxica a través de la cual se realiza una lectura global, reconociendo las palabras como un todo sin necesitar visualizar la palabra completa. En esta vía se emplea básicamente la estimulación visual para obtener información.

La segunda vía que propone esta teoría, la vía fonológica, trabajaría de forma indirecta al necesitar relacionar el estímulo visual con los sonidos que representa y posteriormente dichos sonidos con su significado. Este segundo proceso exige que se convierta la información de grafema a fonema, de manera que el proceso es algo más largo. Se emplea fundamentalmente cuando no conocemos la palabra a leer, siendo nueva para nosotros y no teniendo referencias previas de ella.

En la dislexia una o ambas vías parecen no funcionar correctamente, provocando los errores típicos de este trastorno. Para comprender mejor qué ocurre durante este trastorno, vemos en primer lugar el proceso de desarrollo típico de la capacidad de leer.

El desarrollo típico de la capacidad de leer

Como hemos dicho la capacidad de leer se adquiere a lo largo de un prolongado proceso de aprendizaje, y a su vez afecta al resto del desarrollo al resultar la lectura fundamental para poder seguir el proceso formativo típico de la educación formal.

En una primera fase llamada logográfica el niño va a emplear la forma básica de la palabra para reconocer elementos que le son familiares, sin tener en cuenta (e incluso sin conocer) los sonidos que representa cada letra.

Posteriormente, alrededor de los cinco años los pequeños empiezan a ser conscientes de que las letras representan unos sonidos concretos y que éstos quieren decir algo, apareciendo la capacidad de convertir mentalmente los sonidos en símbolos visuales y las letras en sonidos. Esta fase es conocida como alfabética, y en ellas los niños ya empiezan a silabear y a separar los fonemas.

Por último, aproximadamente alrededor de los siete u ocho años se llegaría a la fase ortográfica, en que el individuo sería capaz de analizar las palabras a partir de su sintaxis a un nivel que con el tiempo y la práctica acabarán siendo igual al de un adulto.

Sin embargo, las personas que sufren dislexia tienen por algún motivo problemas en alguna parte de este proceso, no siendo capaces de reconocer por completo la forma de la palabra, transformarla en sonido o bien ambas cosas.

Tipos de dislexia

La dislexia en un trastorno del aprendizaje relativamente frecuente, pero el tipo de errores cometidos puede variar en gran medida según el tipo de ruta de acceso a la lectura que se encuentre dañada. Podemos encontrar varios tipos de dislexia y diferentes maneras de clasificarlos pero al ser el modelo de la doble ruta de acceso a la lectura uno de los más aceptados las tipologías más comúnmente utilizadas son las siguientes.

1. Dislexia fonológica

En este tipo de dislexia las personas presentan un daño en la vía fonológica, pudiendo acceder a la lectura únicamente por la vía visual. De este modo, el lector es incapaz de asociar correctamente la palabra escrita con su equivalente pronunciado, leyendo únicamente a partir de la forma visual de la palabra. 

Es por esto que en este tipo de dislexia suelen cometerse muchos fallos a la hora de leer pseudopalabras (palabras inventadas), puesto que tienden a asociar palabras de las cuales conocen la forma con otras. Es frecuente también que hagan declinaciones de la palabra y fallan con frecuencia en palabras con función (por ejemplo preposiciones).

2. Dislexia superficial

En la dislexia superficial el problema de lectura se da esencialmente en la lectura de palabras irregulares. La vía de acceso a la lectura dañada sería la léxica, teniendo que centrarse en los sonidos y fonemas propios de la palabra para poder leer. 

En este caso, quienes padecen este tipo de dislexia tienen problemas para leer las palabras de forma global, teniendo dificultades e la hora de asociar letra y sonido. Es frecuente que cometan errores en palabras que suenan igual, y es común un elevado nivel de lentitud en la lectura y el titubeo, haciendo varios intentos hasta dar con la palabra correcta.

3. Dislexia profunda

La dislexia profunda puede entenderse a partir de considerar que tanto la vía fonológica como parte de la léxica no funcionan correctamente. La persona lee a través de lo visual, pero al estar también esta vía dañada los problemas son mucho mayores, pudiendo padecer errores de tipo semántico junto a otros propios de los otros dos tipos de dislexia.

Tratamiento y recomendaciones educativas

La dislexia es un problema que afecta a un gran número de personas, y detectarlo y gestionarlo correctamente puede resultar fundamental de cara a facilitar el desarrollo normativo del individuo y su ajuste en la sociedad.

Tras el diagnóstico, que se realiza mediante procedimientos y baterías de evaluación estandarizadas y populares como el TALE o el PROLEC en escuelas y equipos de asesoramiento y atención psicopedagógica, el inicio del tratamiento debe iniciarse con la mayor celeridad posible de cara a evitar complicaciones y facilitar el desarrollo.

El tratamiento a llevar a cabo dependerá de las habilidades del paciente, habiendo de adecuar la estrategia a aplicar según las posibilidades de cada caso. En un primer momento habrá que identificar las áreas más problemáticas, con el fin de ir trabajandolas poco a poco y según se vaya mejorando introducir elementos más complicados.

Entrenamiento en lectoescritura y motivación

Una parte fundamental del tratamiento es hacer un entrenamiento en lectoescritura, aumentando el nivel de conciencia fonológica del sujeto poco a poco a la vez que de forma pautada se va incrementando poco a poco el tiempo dedicado a leer en voz alta (y a poder ser a partir de textos atractivos y adaptados para individuos con dislexia). 

También resulta de gran utilidad utilizar métodos multisensoriales que permitan relacionar la información proveniente de los diferentes sentidos, fortaleciendo la capacidad de vinculación entre visión y audición.

Se hace esencial que el tratamiento contenga elementos que contribuyan a motivar al niño (o adulto, si no se ha diagnosticado antes) y a aumentar su confianza, siendo imprescindible la colaboración de familiares y docentes para que leer no se vuelva una tortura. Se recomienda leerles en casa para que vean la lectura como algo ameno y positivo. Debe evitarse en lo posible criticar su desempeño, pues es frecuente que debido a ello acaben volviéndose inseguros y evitando leer.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Frith, U. (1999). Paradoxes in the definition of dyslexia. Dyslexia, 5, 192-214.
  • Roca, E.; Carmona, J.; Boix, C.; Colomé, R.; López, A.; Sanguinetti, A.; Caro, M.; Sans, A. (Coord.). (2010). El aprendizaje en la infancia y la adolescencia: claves para evitar el fracaso escolar. Esplugues de Llobregat: Hospital Sant Joan de Deu.