Psicología social y relaciones personales

Apropiación cultural, o la usurpación de elementos étnicos: ¿un problema real?

La banalización de hábitos, costumbres y estéticas "exóticas" puede ser vista como un problema real.

Apropiación cultural, o la usurpación de elementos étnicos: ¿un problema real?
Adrián Triglia Adrián Triglia Jefe de Redacción y Psicólogo

El concepto de apropiación cultural es cada vez más debatido en círculos de psicología social, antropología y sociología, si bien no es nuevo. 

La idea de que una cultura pueda alimentarse de otra a través de medios que nos son violentos ha despertado una gran polémica, y, como veremos, parte del problema es que hay dos posiciones muy diferenciadas: quienes creen que la apropiación cultural es una forma de dominación real que debe ser combatida, y quienes creen que no existe.

Ahora bien... ¿qué es exactamente eso de la apropiación cultural y por qué cada vez se oye hablar más sobre ella? Lo veremos en las siguientes líneas.

Apropiación cultural: definición

La apropiación cultural puede ser entendida como la utilización de elementos culturales típicos de un colectivo étnicos por parte de otro, despojándola de todo su significado y banalizando su uso. Dicho de forma más breve, es lo que ocurre cuando se usurpa un elemento cultural con finalidades que nada tienen que ver con las que se le atribuyen.

Sin embargo, tal y como pasa muchas veces en ciencias sociales, no existe una sola definición consensuada acerca de lo que es la apropiación cultural, y por eso algunas personas añaden un matiz a esta definición: este "robo" cultural debe ser producido por parte de una cultura hegemónica o dominante, a cosa de otra que es sometida a la primera.

Así, este último detalle sirve para introducir otro tema en el modo en el que podemos entender este fenómeno: las dinámicas de poder, la desaparición de ciertas culturas a costa del enriquecimiento de otras.

Algunos ejemplos de apropiación cultural

Muchos de los contextos en los que se ha criticado a personas u organizaciones por caer en la apropiación cultural están ligados al arte, la moda y la estética. Por ejemplo, algunas revistas de moda han sido atacadas y boicoteadas (aunque con pocos efectos) por utilizar a modelos blancas para representar estéticas no occidentales con ropajes de culturas consideradas "exóticas".

Lo mismo ha ocurrido en el mundo de la música. Varias cantantes han sido criticadas por recurrir a la apropiación cultural, como Miley Cyrus con el twerkKaty Perry por vestir con ropajes asociados al estereotipo japonés. Lo mismo se hace, en retrospectiva, con Elvis Presley, por comercializar música que hasta hace pocas décadas formaba parte de la cultura afroamericana, hasta que él la puso de moda.

Por otro lado, también se ha criticado a ciertas universidades y organizaciones de todo tipo por comercializar actos relacionados con la meditación de estilo no occidental, o incluso el yoga. Son muchas las actividades comerciales asociadas a elementos fácilmente identificables con ciertas culturas.

La polémica

La apropiación cultural es un concepto muy problemático. Uno de los motivos es que, por un lado, resulta muy arbitrario atribuir una estética, elemento o ritual a un colectivo étnico determinado y no a otros.

Por ejemplo, las rastas normalmente son asociadas a grupos étnicos ligados a áfrica o en todo caso a Jamaica, país de mayoría negra. Sin embargo, técnicamente, en el pasado ya hubo grupos de personas blancas que utilizaban rastas, como ciertos pueblos de la Antigua Grecia o grupos religiosos de Europa. Por otro lado, también sería posible criticar a personas asociadas a las poblaciones de África y Asia por utilizar un elemento cultural de subgrupos étnicos que se encuentran en una situación peor que la propia. A la hora de determinar qué es un grupo étnico es posible adoptar infinidad de perspectivas.

Otro problema es que muchas personas no creen que la apropiación cultural sea un problema, incluso si existe. Es decir, ponen énfasis en la idea de que las culturas no tienen límites y por ello fluyen, cambian constantemente y pasan de unas manos a otras. Desde este punto de vista, nadie debería sufrir ni preocuparse por algo así, dado que lo normal sería que una cultura se quedase inmutable y aislada del resto.

Además, otro tema del que suele hablarse es que para que exista la apropiación cultural, primero deben existir elementos culturales que pertenezcan a unas pocas manos. La usurpación ocurre cuando quien antes disfrutaba de algo deja de hacerlo por la acción de otra persona, que se adueña de ese recurso. Sin embargo, en la apropiación cultural esto no ocurre; en todo caso, se populariza algo que antes solo utilizaba un conjunto más reducido de personas.

Una visión más amplia del problema

Hay que tener en cuenta que para muchas personas la apropiación cultural no puede ser entendida analizando simplemente el modo en el que un hábito, estética o ritual se vuelve popular. Lo que ocurre es que este fenómeno es, en todo caso, el síntoma de que hay una cultura que somete al resto.

Ya hemos visto un ejemplo que nos lleva a esta idea: la popularización de la música de raíces afroamericanas por parte de Elvis, un blanco. Lo mismo ocurre con el twerk, que hasta hace poco era asociado a grupos de no-blancos de pocos recursos económicos. O incluso con el budismo, una religión que a causa de los estereotipos que rodean a la meditación ha sido asociada a la paz, a pesar de que es perfectamente posible que los budistas caigan en la violencia fruto del fanatismo religioso.

La apropiación cultural, pues, sería una manera de mercantilizar aspectos culturales que han existido desde hace tiempo fuera de los márgenes del mercado, y que han sido introducidos en este desde la perspectiva de la cultura occidental blanca. Incluso cuando esto sirve para lavar la imagen de un colectivo étnico concreto, esto es fruto del desconocimiento, señal de hasta qué punto estas poblaciones están apartadas de los centros de decisión de la economía.

Etiquetas: Sociedad
Adrián Triglia Adrián Triglia Jefe de Redacción y Psicólogo

Adrián Triglia (Barcelona, 1988) es Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona y licenciado en Publicidad por la misma institución. Actualmente está cursando el Máster en Técnicas de Investigación Social Aplicada por la UAB/UB.

Es cofundador y Redactor Jefe de la web Psicología y Mente, la mayor comunidad en el ámbito de la psicología y las neurociencias. También es autor del libro de divulgación científica «Psicológicamente hablando: un recorrido por las maravillas de la mente», publicado por Ediciones Paidós.