Uno de los problemas a los que se ha tenido que enfrentar la psicología a lo largo de su historia es definir cuál es el punto de partida desde el que empieza a investigar los procesos mentales. La dificultad de este primer paso es que, aparentemente, el objeto de estudio de esta ciencia es dual: por un lado está lo objetivo, y por el otro está lo subjetivo.

El subjetivismo es la postura filosófica que nace del modo en el que algunas personas deciden contestar a esta "bifurcación de caminos". En psicología, en concreto, las implicaciones de analizar los procesos mentales partiendo del subjetivismo hacen que se llegue a conclusiones muy distintas a los investigadores que abogan por una perspectiva centrada en lo objetivo, lo que puede ser medido.

Es este artículo veremos el modo en el que el subjetivismo afecta a la psicología y cuáles son los problemas característicos de este enfoque.

¿Qué es el subjetivismo?

Dicho de manera resumida, el subjetivismo es la creencia de que la realidad, en primera instancia, está formada por las ideas y las apreciaciones subjetivas que uno mismo realiza acerca de lo que le pasa por la cabeza. Dicho así suena complicado, pero seguro que te suenan lemas de vida del estilo de "la realidad la crea nuestra actitud" y demás discursos que se focalizan en la consciencia y en "lo mental" para explicar cómo es la naturaleza de elementos de la realidad que otras personas tratan de conocer a partir de los aspectos objetivos de estos.

Así pues, el subjetivismo está muy relacionado con el idealismo, que es la creencia que las ideas existen antes que la materia, y con el relativismo, según el cual no hay una realidad preestablecida que exista más allá de nuestros puntos de vista diversos y en muchos aspectos enfrentados.

Ahora bien, lo que hemos visto hasta ahora es el subjetivismo a secas, sin entrar a considerar cuáles son sus efectos en una parcela específica de la ciencia. Es importante tener en cuenta que, por ejemplo, no es lo mismo partir desde el subjetivismo en física que hacerlo, por ejemplo, en sociología. Estas dos disciplinas estudian cosas diferentes, y por consiguiente el subjetivismo también actúa sobre ellas de forma diferenciada.

Pero es en la psiología donde el subjetivismo tiene más posibilidades de causar estragos. ¿Por qué? Fundamentalmente porque en esta ciencia se estudia algo que puede ser confundido con la propia fuente de la subjetividad, y que normalmente es conocido como "la mente".

El subjetivismo en la psicología

Tal y como hemos visto, la psicología tiene la particularidad de ser el ámbito de conocimiento en el que aquello que se estudia puede ser considerado aquello desde lo que parte la intención y la acción de estudiar la realidad, algo que no ocurre en otras disciplinas. Como consecuencia, el subjetivismo puede hacer que la psicología entre en un bucle de que resulta complicado salir y que lleva a ninguna parte.

Por ejemplo, uno de los métodos que han defendido históricamente los psicólogos subjetivistas es el método introspectivo. En este, es la propia persona estudiada la que presta atención a sus procesos mentales (ya sean de tipo cognitivo o emocional) e informa acerca de ellos.

La asociación libre como ejemplo de esta filosofía

Por ejemplo, en la asociación libre que utilizaba Sigmund Freud (uno de los subjetivistas más destacados de la historia) el paciente empezaba a pronunciar en voz alta ideas o palabras que opinase que estaban relacionadas con la idea que el psicoanalista quería investigar. De él dependía saber qué información era lo suficientemente relevante para decirla, y de él dependía también esa "búsqueda" a través de los recuerdos y de la imaginación para llegar a algo que pudiese hacer avanzar la sesión.

Desde el subjetivismo, en definitiva, se cree que la subjetividad de cada individuo es la mejor fuente de datos acerca de los procesos mentales, por un lado, y que los procesos mentales son aquello que impulsa las acciones basadas en el movimiento. Por ejemplo, las creencias subjetivas de alguien hacen que le prohíba la entrada a la tienda a una persona que tiene el aspecto de no tener casa, y son esas creencia subjetivas aquello que hay que explorar.

¿El individuo es el único con acceso a la mente?

Así, para los subjetivistas aquello que uno mismo sabe acerca de su propia mente es algo separado de su entorno y del contexto en el cual se encuentra a la hora de valorar internamente sus pensamientos y sentimientos. Se distingue de un modo radical entre la mente y las acciones objetivas y fáciles de observar que realiza la persona, y se propone que lo importante está en aquello que no puede ser observado directamente por alguien que no sea la persona, porque son esos aspectos internos y subjetivos los que llevan al movimiento de la persona.

Este planteamiento, si no fijamos, lo único que hace es condenar a la psicología a no ser capaz de responder ninguna de las preguntas acerca del comportamiento humano que se proponga abordar, ya que siempre atribuye la causa de esto a una dimensión interna y subjetiva de la realidad que solo puede conocer uno mismo. No solo no se sostiene filosóficamente por negar la existencia de una realidad objetiva, sino que además resulta incapaz de plantear aplicaciones útiles para abordar problemas psicológicos.