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El interés del ser humano por aquellos elementos que son elementales para la vida no es ninguna novedad. A la vez que la filosofía de la opulencia, surgió una manera de entender la vida que pone el énfasis en la necesidad de reducir los deseos básicos a su mínima expresión: ascetismo oriental, epicureísmo, práctica de la meditación o, más recientemente, el ejemplo de Henry David Thoreau y su vida en Walden

Sin embargo, todas estas tendencias tienen en común la renuncia a los deseos desde una óptica espiritual o, como mínimo, profundamente subjetiva. ¿Qué ocurre cuando la ciencia interviene en estas indagaciones?

¿Cuáles son los deseos básicos del hombre?

En una investigación cuya meta era dar con la estructura de los deseos propios del ser humano, el psicólogo estadounidense Steven Reiss encontró 16 deseos básicos, fuentes de motivación, que son clave a la hora de explicar nuestros actos, la dimensión volitiva de nuestra especie: lo que nos mueve a la hora de interpretar, elegir y actuar sobre nuestro entorno. Esta categorización de los deseos en 16 factores se basa en un estudio en el que participaron más de 6.000 personas y es una manera de aproximarse al estudio de aquello que da forma a nuestra conducta y a nuestra manera de satisfacer necesidades. 

Sin embargo, también sirve para explicar la personalidad de cada uno en función de a qué deseos damos más importancia y a cuáles menos. De este modo, y dependiendo de qué deseo sea el más prioritario para nosotros, sería posible encontrar lo que Reiss define como el “point of happiness” de cada persona.

El autor publicó esta clasificación por primera vez en el año 2000 con el libro Who am I? The 16 Basic Desires that Motivate Our Actions and Define Our Personalities, y es la siguiente:

1- Aceptación, la necesidad de ser apreciado.

2- Curiosidad, la necesidad de aprender.

3- Alimento, la necesidad de comer.

4- Familia, la necesidad de tener y criar hijos e hijas.

5- Honor, la necesidad de ser leal a los valores tradicionales de una colectividad.

6- Idealismo, la necesidad de justicia social.

7- Independencia, la necesidad de tener la individualidad garantizada.

8- Orden, la necesidad de entornos estables y organizados.

9- Actividad física, la necesidad de practicar ejercicio.

10- Poder, la necesidad de tener una cierta capacidad de influencia.

11- Amor romántico, la necesidad de sexo y belleza.

12- Ahorro, la necesidad de acumular.

13- Contacto social, la necesidad de tener relaciones con otros.

14- Estatus, la necesidad de ser socialmente significativo.

15- Tranquilidad, la necesidad de sentirse seguro.

16- Venganza, la necesidad de devolver los golpes.

Matizando

Cabe recordar sin embargo que, yendo a lo concreto, la lista de objetivos, metas y fuentes de motivación son prácticamente infinitos en el ser humano, dado que cualquier concepto o representación puede encarnar uno de ellos. 

Además, hay que tener en cuenta las variaciones culturales entre las personas de cada región, que pueden premiar o reprimir ciertas manifestaciones de deseo y voluntad. Reiss propone una lista de 16 deseos básicos comunes a todas las personas que sin embargo cobran una forma diferente dependiendo de nuestras decisiones y de nuestro contexto, una teoría de la motivación.