Modular las expresiones de malestar es clave para no magnificar el problema. Unsplash.

Independientemente de nuestras intenciones y de nuestros intereses, nuestras emociones siempre condicionan el modo en el que nos comportamos. Pero, a pesar de que no podemos tomar el control total de nuestra faceta emocional, sí podemos modular el modo en el que se expresa. Y esto es especialmente importante cuando lo que nos ocurre tiene que ver con las mal llamadas emociones negativas, que son aquellas vinculadas al malestar psicológico.

Saber cómo expresar el dolor emocional de un modo adecuado en nuestras vidas y en nuestras relaciones personales es, pues, muy importante, porque en caso de dejar desatendida esta tarea, los momentos de crisis pueden agravar los problemas en los que nos vemos involucrados. Estallidos de ira incontrolada, hostilidad injustificada, adopción de un derrotismo paralizador… Son estados psicológicos que nos pueden hundir aún más si no los gestionamos bien.

Por qué es importante expresar el dolor emocional de una manera sana

Si hay algo en lo que los seres humanos fallamos a la hora de gestionar nuestras emociones, eso es intentar negar aquello que nos hace sentir mal. Hagamos lo que hagamos, siempre viviremos experiencias que nos hagan sufrir, e intentar hacer ver que no se han producido o que no nos afectan no es algo que ayude; al contrario.

Si intentamos negar u omitir lo que nos hace sentir mal, es más probable que en el momento menos indicado eso nos haga actuar de un modo imprevisto y difícil de controlar. Las emociones siempre se abren camino a través de nuestros actos y del modo en el que nos expresamos, y más nos vale estar preparados para modular, aunque sea un poco, esos momentos en los que nuestra faceta emocional toma el control.

Así pues, si encontramos maneras de canalizar las emociones vinculadas al malestar psicológico, seremos capaces de evitar que sean malinterpretadas o que causen más dolor a otras personas.

Cómo modular y expresar bien el dolor emocional

De cara a conseguir que tus emociones de dolor psicológico, te pueden ayudar los siguientes consejos.

1. Háblalo con alguien cercano

El hecho de poder hacer encajar las propias ideas sobre lo que se siente con lo que otros opinan sobre esas ideas ayuda mucho.

Por un lado, permite expresar verbalmente cómo nos sentimos, y todo ello en un ambiente seguro en el que nos sentimos respaldados. Por el otro, permite relativizar la importancia de algunos hechos que nos producen dolor emocional. Y es que, vistos desde una perspectiva algo más serena y distanciada, algunos acontecimientos pierden poder dramático y somos capaces de afrontarlos de un modo más constructivo. Tener una segunda o una tercera opinión ayuda a detectar esas ideas que se basan en un excesivo pesimismo.

2. Descarga tensiones de manera controlada: haz deporte

Hay emociones dolorosas que nos llevan a un estado de tensión y de alerta constante. Para poder expresar sus efectos de un modo adecuado y saludable, no hay nada como hacer deporte. Si ejercitamos nuestros músculos, parte de esta “sobrecarga” de energía quedará invertida en estas tareas que exigen de nosotros controlar bien nuestro foco atencional. Tras estas sesiones, el dolor emocional puede seguir estando ahí, pero ya no lo experimentaremos desde un sentimiento de alarma.

3. Ten preparada una explicación sobre lo que te pasa

Debes considerar la posibilidad de informar al resto de lo que te ocurre para que sepan interpretar bien ciertos comportamientos inusuales por tu parte.

El simple hecho de tener preparada esa información hará que no evites enfrentarte a esas situaciones (improvisar un “informe” sobre lo que te ocurre justamente cuando estás sufriendo las consecuencias de ese malestar no es cómodo y posiblemente prefieras no hacerlo, llegado el caso).

4. Evita las discusiones en caliente

Cuando estamos sufriendo de lleno los efectos del dolor emocional, no es momento para discutir. Ante cualquier indicio de que puedan aparecer situaciones conflictivas, merece la pena dejar la discusión para otro momento. Además, es bueno que digas explícitamente que postergas esa conversación justamente por eso. Especialmente en estas situaciones, la honestidad es un valor a reivindicar.

5. Utiliza técnicas de relajación

Intervenir sobre los procesos fisiológicos puede hacer que la ansiedad se rebaje en gran medida. Haciendo esto, actuamos sobre uno de los aspectos fundamentales del comportamiento y del estado mental experimentado, ya que hacer que la ansiedad disminuya crea una reacción en cadena que, en general, resultará beneficiosa.

6. Escribe un diario

Hacer un seguimiento diario de cómo te sientes te ayudará a comprender mejor lo que te ocurre a la vez que expresas ese dolor emocional. Releer esas páginas hará más fácil trabajar constructivamente por solventar el problema de fondo, ya sea modificando cosas de tu entorno o trabajando tus emociones y tu filosofía de vida.

7. Cuidado con la comida

Los atracones de comida son una trampa habitual en la que caen muchas personas que pasan por malos momentos o son presas de la ansiedad. Comer ofrece una recompensa inmediata, una sensación de placer que permite enmascarar durante un breve periodo aquello que querríamos olvidar. Así pues, el mejor truco posible es llevar un control muy sistemático sobre lo ingerido, y no exponerse a las tentaciones. Por ejemplo, mantente literalmente lejos de la comida más adictiva.

8. Recuerda que nadie tiene la verdad absoluta

Algo que ayuda mucho a expresar el dolor emocional de una manera saludable es ser consciente de que uno mismo no tiene la verdad absoluta sobre lo que ocurre. Eso significa que la ira, la tristeza o el sentimiento de derrota no son elementos que están ahí, existiendo independientemente de nosotros, como si fuesen realidades que conocemos y nada más. No solo las conocemos: también las creamos.