Parece increíble, pero hay gente que parece mostrarse incapaz de llegar puntual a los sitios a pesar de planificar los horarios y tener la mirada fijada constantemente en el reloj. Resulta problemático, especialmente cuando este retraso, que está relacionado con la hora a la que se ha empezado el viaje hacia el lugar de reunión, se le unen imprevistos de última hora, o cuando no hay demasiada confianza con las personas que esperan.

Llegar tarde acostumbra a ser una molestia tanto para la persona que espera como la que se retrasa y, sin embargo, es muy frecuente salir con el tiempo justo (o incluso, a la hora a la que se ha quedado). ¿Cómo puede explicarse que nos cueste tanto aprender de los errores y salir con antelación? Existen diferentes motivos que pueden explicar la existencia de estos "tardones crónicos".

Posibles motivos por los que se llega tarde (siempre, a todos lados)

Debe de haber alguna explicación por la cual ciertas personas sean muy propensas a llegar tarde a todos lados, mientras que otras hacen gala de una puntualidad inglesa. ¿Puede esta diferencia tener algo que ver con algún aspecto psicológico? 

1. Ser demasiado narcisista

Las personas de personalidad narcisista son proclives a tener problemas cuando toca ponerse en el lugar de los demás. Eso implica, entre otras cosas, que no asumirán el hecho de que cada vez que llegan tarde causarán molestias a terceras personas y, de hecho, es posible que encuentren placentera la sensación de hacerse esperar. 

A fin de cuentas obligarse a llegar tarde a los sitios es una manera de crear la ilusión de que se es lo suficientemente importante como para que todos tengan que esperar para disfrutar de su compañía. Sin embargo, estos casos no son demasiado frecuentes.

2. Adicción a las carreras de última hora

Puede que sea difícil de entender, pero la necesidad de encontrar atajos o métodos para avanzar rápido y la liberación de adrenalina que va asociada con el hecho de llegar tarde puede considerarse algo así como un deporte: se llega tarde por una especie de placer extraño. 

Y como tal, es posible que genere adicción. Así pues, es comprensible que algunas personas se lo tomen como tal, aunque de una manera inconsciente, y aprovechen la más mínima cita o reunión como excusa para vivir una pequeña aventura a contrarreloj.

3. No se quiere llegar antes de tiempo

Este motivo es el más sensato desde una lógica de coste-beneficio. Hay muchos motivos por los que alguien puede no querer llegar ni un minuto antes de la hora acordada, y ninguno de estos tiene por qué ser la intención de causarles problemas a los demás.

  1. Esperar es improductivo. Llegar antes de hora puede ser percibido como una pérdida de tiempo. No da la sensación de servir a una utilidad clara. Ante la perspectiva de llegar demasiado pronto y estar un rato sin hacer nada, es posible que mucha gente retrase su salida precisamente haciendo cosas que son aparentemente productivas, como limpiar la casa, leer un libro o incluso tomarse un tiempo para descansar, algo que se podría hacer mientras se espera. Irónicamente, este impulso hacia la productividad que lleva hacia el retraso crónico probablemente no estaría presente si no se tuviera la percepción de tener que elegir entre eso o pasar un rato improductivo en el lugar acordado para la reunión.
  2. Es aburrido. Llegar antes de tiempo significa pasar un rato de monotonía e incomodidad. Esperar a alguien supone estar inmóvil durante unos minutos, sin nada que hacer y sin poder ir a ningún otro sitio. Al igual que se sabe que la otra persona puede molestarse si le toca esperar mucho, la persona que tiende a salir tarde sabe que ella también puede salir perjudicada si le toca esperar.
  3. Afecta a la autoimagen. Para algunas personas, esperar es un pequeño reto en el que debemos parecer interesantes y ofrecer una imagen positiva de uno mismo a la vez que se está quieto porque otros así lo han decidido. Se puede fumar, mirar el smartphone, poner poses calculadas... Una situación parecida a la que se da cuando vamos en ascensor con personas desconocidas.

Algunas conclusiones psicológicas

En definitiva, para estas personas llegar con antelación no es algo positivo, sino una posibilidad que hay que evitar. Por lo tanto, descartan la posibilidad de salir unos minutos antes (ya sea debido a una decisión consciente o inconsciente), sólo tienen la opción de llegar justo a la hora acordada o más tarde. Y, como la alternativa “más tarde” está compuesta por más momentos que la primera opción, es la más probable de las dos posibilidades. Resultado: llegadas con retraso, siempre.

Así que ya sabes: si crees que alguna de estas tres razones explica la mayoría de los casos en los que llegas tarde, lo principal es reconocerlo y luchar para que esto deje de ser así. Eso sí, no lo dejes para mañana.