Los microorganismos que reciben el nombre de bacterias se pueden encontrar en todas partes. La inmensa variedad de especies ha permitido a estas formas de vida colonizar casi cualquier punto del mundo. Tampoco hace falta remarcar que han sido y siguen siendo elementos esenciales para la vida actual; por ejemplo, están al cargo de la descomposición orgánica.

Además, algunos tipos de bacterias son de interés especial para el ser humano, ya sea por temas de salud, para desarrollar procesos industriales o por su uso como marcadores de la calidad del ambiente. Por este motivo, siempre se ha visto la necesidad de buscar criterios para clasificarlas y ofrecer herramientas para su identificación.

¿Qué es una bacteria?

El dominio de las bacterias está compuesto por un inmenso grupo de seres vivos que son, de manera general, unicelulares (formado por una única célula) y procariotas. Un procarionte es un tipo de célula que no contiene orgánulos membranosos en su interior y su contenido genético se encuentra de forma libre en él. Estas cualidades las diferencia de las células que forman, por ejemplo, a los animales, ya que estas son eucariotas.

La estructura general de las bacterias consiste en una membrana celular que separa su interior del exterior. Además de esta, también tienen de una pared celular que rodea la membrana, proporcionando una mayor protección y estabilidad a la bacteria. La suma de las dos se conoce como la envoltura celular bacteriana, y en ella existen diferencias tanto en la composición como en la forma entre los diferentes tipos de bacterias.

Los principales tipos de bacterias

Tener criterios para poder identificar las bacterias es una herramienta muy útil para su estudio, incluso en algunos casos esencial, como por ejemplo en la identificación del causante de la infección en una enfermedad humana. Por esta importancia, a lo largo de la historia de la microbiología (ciencia que estudia los microorganismos, entre ellos bacterias) se han generado multitud de criterios para conseguir una buena clasificación de las células procariotas.

Existen muchas maneras de clasificar los tipos de bacterias, como por ejemplo según su fuente de alimentación, según su respiración, mediante la presencia o ausencia de cierta actividad enzimática (actividad de una proteína concreta), o por su movilidad. Es más, para una correcta identificación es conveniente combinar distintos criterios.

Uno de los criterios más clásicos y tradicionales que existen a la hora de diferenciar tipos de bacterias consiste en hacerlo a partir de características morfológicas. A pesar de que estas sólo se basan en la estructura visible mediante microscopio, han sido muy importantes en la taxonomía de las bacterias; incluso muchas especies de bacterias reciben su nombre a partir de la forma que presentan.

Principalmente, estas clasificación considera tres formas fundamentales:

1. Cocos

Este tipo de bacterias se caracteriza por tener una envoltura celular de forma esférica. Es decir, cuando son observadas por el microscopio son células circulares. Los subtipos que existen dentro de esta categoría se basan en cómo se agrupan las células.

Las bacterias esféricas solitarias se conocen como forma coco. Sin embargo, si en vez de una son dos células redondas unidas, entonces es son conocidas como diplococos. Hay uniones más complejas que originan una cadena (estreptococos) o formas irregulares que parecen un racimo de uvas (estafilococos).

2. Bacilos

La característica principal en este tipo de bacterias es que presentan forma de bastoncillos alargados. Al igual que pasaba en los cocos, los subtipos parten de cómo se agrupan las células.

La forma solitaria es lo que se llama como bacilo. Si se encuentran dos células unidas, entonces se trata de un diplobacilo. En las uniones más multitudinarias pueden ser diferenciadas según si se unen por las puntas formando una cadena (estreptobacilos) o por los laterales, formando un muro (empalizada).

Existe una forma que se encuentra entre las dos primeras que se ha visto; no es tan esférica como un coco pero tampoco llega a ser tan alargada como un bacilo. Esta recibe el nombre de cocobacilo.

3. Helicoidales

En este último tipo de bacterias se agrupan distintas formas que presentan curvaturas en su estructura. Pueden ser entendidas como si fuesen bacilos que se han retorcido sobre sí mismos, alcanzando una forma de hélice.

Principalmente se dividen en dos, espirales rígidas (espirilos) o espirales flexibles (espiroqueta). La diferencia está en si las espirales que dibujan su envoltura celular se mantienen iguales o pueden cambiar con el tiempo (la espiral se mueve).

Curiosamente hay otra forma que pertenece a este tipo: el vibrio. Esta clase de bacterias presentan una silueta parecida a una semilla de judía pinta. A pesar de no dibujar espirales, se considera que este tipo de bacterias está dentro de este grupo, ya que la curvatura de su envoltura celular es representativa de un género de bacteria (“Vibrio”) y no son temporales, como puede ocurrir en los bacilos o cocos.