Investigadores como Kahneman, Groves y Thompson son conocidos por formular estas propuestas teóricas. Pxhere.

Pensar. Razonar. Aprender. Procesamos información constantemente, y con ella nuestro cerebro opera de diferentes maneras con el fin de poder mantenerse con vida, subsistir y actuar de manera adaptativa en el entorno. Pero ¿cómo lo hacemos?. Algunas teorías al respecto nos hablan de un único mecanismo o proceso mediante el cual razonamos, mientras que otros proponen la existencia de más de uno.

Entre los diferentes modelos y teorías que se han desarrollado, especialmente en este último caso, encontramos las teorías del proceso dual, nombre que en realidad hace referencia a un conjunto de teorías más o menos conocidas sobre cómo procesamos la información, y sobre las cuales vamos a hablar a lo largo de este artículo.

Teorías del proceso dual: definición básica

Recibe el nombre de teoría del proceso dual a la teoría general, o más bien dicho conjunto de teorías generales (puesto que en realidad podríamos llegar a hablar hasta de una docena de teorías), caracterizada por la consideración de que las capacidades cognitivas superiores como la cognición o el razonamiento existen como resultado no de uno sino dos procesos o sistemas básicos, cuya interacción permite que generemos pensamientos y productos mentales.

Estos dos procesos presentan diferentes características en lo que respecta a la manera en que procesan la información, la velocidad a la que lo hacen o el número y tipo de recursos que emplean. También cabe destacar que se considera generalmente que uno de los procesos o sistemas es implícito e inconsciente mientras que el otro procesa la información de forma explícita y siendo algo voluntario y que requiere de un esfuerzo consciente de nuestra parte. Asimismo, nuestras vivencias y biología participan y modifican la capacidad de llevar a cabo cada uno de estos dos procesos, de manera que no existen dos personas con un mismo rendimiento o capacidad.

Cabe destacar que la teoría del proceso dual de la que estamos haciendo referencia se basa o centra en la existencia de procesos necesarios a la hora de poseer raciocinio y capacidad de toma de decisiones así como a la hora de llevar a cabo determinadas conductas. Sin embargo dentro de las diferentes teorías del proceso dual existentes podemos extrapolar la existencia de dos procesos en diferentes ámbitos, como en el caso del aprendizaje o incluso la economía, el marketing (pues influiría en diferentes maneras de persuadir a los demás) y la sociedad.

Los dos sistemas

Los dos sistemas que se consideran desde la perspectiva de la teoría del proceso dual pueden variar en función del tipo de teoría que estemos hablando, pero sin embargo podemos considerar que a grandes rasgos estaríamos hablando de dos tipos concretos de sistema.

Sistema 1

El sistema 1 se correspondería con lo que en el lenguaje cotidiano, según Kahneman, denominaríamos intuición. Se trataría de un sistema de procesamiento de la información totalmente inconsciente, en el que la información se trabaja de manera implícita y en segundo plano. La actuación de este sistema es rápida y precisa pocos recursos, funcionando a nivel automático. No precisa de la lógica y utiliza un procesamiento paralelo de la información. Asimismo se basa más en la asociación innata entre estímulos y no suele poder expresarse a nivel verbal. Sin embargo, por inconsciente que sea se ve afectado por la experiencia previa y la emoción.

Estamos ante un sistema que permite una reacción rápida y casi inmediata al entorno, de tal manera que permite tomar decisiones que pueden llegar a salvar nuestra vida. Es el sistema que nos permite formarnos una primera impresión de la situación y actuar en consecuencia, siendo la toma de una decisión basada más en lo contextual y en nuestra naturaleza interna y no en la lógica. Se trata del mecanismo más antiguo filogenéticamente hablando, formando parte no solo de nuestra especie sino del resto de animales.

Sistema 2

La puesta en marcha de este sistema implica la toma de decisiones y el procesamiento necesitando para ello de un proceso consciente y voluntario. Es lo que Kahneman identifica con un verdadero razonamiento. Se considera que este sistema es típicamente humano, siendo uno de los más novedosos a nivel filogenético.

Se observa gran implicación de la neocorteza. Está basado en la lógica y precisa de un procesamiento explícito, pudiendo trabajar elementos abstractos y simbólicos como el lenguaje y funcionando serialmente. Requiere gran cantidad de recursos cognitivos y tiempo para poder utilizarse, y permite al análisis y control consciente del pensamiento y la conducta.

Si bien el sistema 2 no permite una respuesta inmediata y en situaciones inminentes puede no ser suficientemente veloz como para garantizar la supervivencia, lo cierto es que presenta la gran utilidad de permitir la reflexión sobre los distintos cursos de actuación, las implicaciones de cada situación y el trabajo con elementos más abstractos. Ello incide en que seamos capaces de planificar y de predicir, así como de valorar no solo emocionalmente sino también de manera lógica las diferentes opciones.

La necesidad de ambas maneras de pensar

Estos dos sistemas son muy diferentes entre sí, pero es su combinación lo que nos hace ser como somos. Ambos sistemas tienen sus puntos fuertes y débiles, complementándose para favorecer nuestra supervivencia y adaptación al medio. Así pues, intentar encontrar un equilibrio entre ambos es ideal, ya que empuja a la actuación a la par que hace que nuestras acciones puedan ser inhibidas y modificadas de cara a conseguir metas obtener objetivos concretos.

La teoría del proceso dual de Groves y Thompson

Ya hemos indicado que la idea de la existencia de un procesamiento de la información en base a dos procesos diferentes ha sido empleada en múltiples ámbitos. Una de las más conocidas en el terreno de la psicología es la propia de Groves y Thompson.

La teoría del proceso dual de estos dos autores se basa en los efectos de la exposición a estímulos de manera repetida en el tiempo, desde una perspectiva basada más bien en procesos inconscientes. Estos autores consideran que la vivencia repetida de un suceso o estimulación concreta genera puede generar modificaciones en la conducta de manera que esta se vea estimulada o inhibida.

Concretamente, nos habla de la habituación como el proceso mediante el cual un estímulo va perdiendo fuerza estimular ante su presentación repetida en el tiempo, de tal manera que la reacción ante la misma cantidad de estimulación va a ser menor en el tiempo. Este proceso explica la adquisición de automatismos muy diversos, a la par que permite la adquisición de capacidades complejas al precisar los pasos básicos para ello de menor cantidad de recursos. Un ejemplo podría ser aprender a hablar o a andar, y en general también procesos asociativos.

Por otro lado, algunas estimulaciones pueden llegar a provocar al repetirse el efecto contrario, siendo este otro proceso la llamada sensibilización. En este caso, cada presentación de un mismo estímulo va a tener cada vez mayor fuerza y a generar mayores efectos. Esto hará que cada vez el estímulo sea más activador para el sujeto.

Es habitual que este proceso aparezca en situaciones emocionalmente estimulantes para el sujeto y en que aparezca algún tipo de motivación, así como cuando el estímulo en cuestión es de una intensidad muy elevada. Puede servirnos por ejemplo para mantener el nivel de alarma ante ruidos fuertes que pudieran estar indicando la cercanía de algún peligro.

Al igual que ocurre con la teoría del procesamiento dual anteriormente citada, ambos procesos no son necesariamente excluyentes entre sí sino que aparecen de forma conjunta, sumándose para generar una reacción o consecuencia concreta. Sin embargo, esta teoría del procesamiento dual difiere de la anteriormente presentada en el hecho de que en ambos casos estaríamos ante procesos en el fondo inconscientes, formando parte ambos del sistema 1.

Referencias bibliográficas

  • Domjan, M. (2005). Principios de aprendizaje y conducta. (5ª ed.). Madrid: Thomson.
  • Kahneman, Daniel (2011). Thinking, fast and slow (1st ed.). New York: Farrar, Straus and Giroux
  • Seoane, G.; Valiña, Mª D.; Rodríguez, Mª S.; Martín, M. y Feraces, Mª J. (2007). Diferencias individuales en razonamiento hipotético-deductivo: importancia de la flexibilidad y de las habilidades cognitivas. Psicothema, Vol. 19 (2), 206-211. Disponible en: http://www.infocop.es/view_article.asp?id=1440