A la hora de reflexionar acerca de lo que es la mente, es muy fácil empezar por el punto de partida de la consciencia. Podemos dudar de muchas cosas, pero tal y como estableció el filósofo Descartes, lo indudable es que existimos, al menos como una mente consciente de sí misma. Todo lo demás, incluyendo cuál es nuestra personalidad y nuestros patrones de conducta, parece más incierto.

Este planteamiento es solipsista, es decir, parte del punto de partida del “yo” consciente de cada uno y pone en duda todo lo que no sea eso. Uno de los pensadores más radicales a la hora de llevar el solipsismo hasta las últimas consecuencias fue el inglés George Berkeley. En las siguientes líneas explicaré de qué manera veía el mundo George Berkeley a través de su teoría idealista.

¿Quién fue George Berkeley?

El filósofo George Berkeley nació en Irlanda, concretamente en una localidad llamada Kilkenny, en el año 1685. Después de estudiar en Kilkeny College primero y en el Trinity College de Dublín después, se hizo sacerdote anglicano y empezó a dedicarse al estudio y a escribir ensayos.

En el año 1710 escribió su primera obra importante, el Tratado sobre los principios del entendimiento humano, y tres años más tarde, Tres diálogos entre Hylas y Philonus. En ellas plasmó una manera de pensar profundamente influida por el idealismo, tal y como veremos.

En el año 1714, tras haber escrito sus principales obras, se trasladó a Londres y viajó ocasionalmente por Europa. Más tarde se trasladó a Rhode Island con su esposa con el objetivo de crear un seminario. Este proyecto fracasó por la falta de fondos, lo cual le hizo volver a Londres, y más tarde a Dublín, lugar en el que fue nombrado Obispo pocos años después. Allí vivió el resto de sus años hasta su muerte en el año 1753.

La teoría idealista de George Berkeley

Los principales aspectos de la teoría filosófica de Gerorge Berkeley son los siguientes:

1. Fuerte idealismo

Berkeley partía de la presuposición de que lo esencial es analizarlo todo desde el punto de vista de las ideas, lo inmaterial. Así pues, se preocupaba por estudiar sistemas lógicos y formales, y su pensamiento se centraba en trabajar con conceptos, más allá de las observaciones empíricas. Esto era relativamente frecuente en su época, dado que la influencia de la filosofía escolástica medieval, que estaba dedicada a justificar la existencia de Dios a través de la reflexión, aún se hacía notar en Europa. Sin embargo, tal y como veremos, Berkeley llevaba su idealismo hasta sus últimas consecuencias.

2. Monismo

Tal y como hemos visto, George Berkeley se preocupaba esencialmente por las ideas, las cuales equiparaba a lo espiritual. Sin embargo, a diferencia de otros idealistas, no era dualista, en el sentido de que no creía que la realidad estuviese compuesta por dos elementos fundamentales como la materia y lo espiritual. Él era monista en un sentido en el que prácticamente nadie lo había sido: solo creía en la existencia de lo espiritual.

3. Solipsismo extremo

De la combinación de las dos características anteriores surge esta tercera. Berkeley creía que, en realidad, todo lo que pensamos y percibimos forma parte de lo mismo: lo espiritual. En su concepción cristiana de las cosas, todo lo que nos rodea es la sustancia espiritual creada por el dios cristiano para que vivamos en ella. Esto tiene como implicación la siguiente característica, la más llamativa de la teoría de George Berkeley.

4. Relativismo

Para Berkeley, cuando vemos una montaña que parece diminuta en el horizonte, realmente es diminuta, y se irá transformando a medida que nos acerquemos a ella. Cuando vemos como si el remo se doblase al sumergirse en el agua, el remo realmente se está doblando. Si nos parece que un sonido llega amortiguado a través de la madera de una puerta, ese sonido es realmente así, no porque haya atravesado ningún elemento material.

Todo lo que percibimos es realmente tal y como lo percibimos, ya que todo es espíritu, no hay nada en ello que deba seguir unas reglas fijas. Lo que ocurre es sustancia espiritual transformándose ante nuestra mirada por voluntad del dios cristiano. A su vez, creía que aquello que existe es lo que es percibido, por lo cual todo lo que no lo es, desaparece, literalmente y en todos los sentidos.

En conclusión

Aunque no era su intención, la filosofía de George Berkeley nos muestra hasta qué punto podemos caer en absurdos si solamente nos fijamos en nuestras propias ideas, si rechazamos la posibilidad de que exista una realidad material allí fuera.

Esto es algo en lo que se puede caer independientemente de si se cree en alguna religión o no. Es, básicamente, un relativismo extremo que a veces empleamos en algunos contextos y situaciones, pero que si siguiésemos en cualquier situación nos llevaría a caer en el absurdo.