Diferentes variables intervienen en cómo valoramos a los demás. Unsplash

Una de las principales preocupaciones que tradicionalmente ha invadido al ser humano como animal social que es, es la de la búsqueda de una persona que ocupe el papel de pareja o de compañero o compañera sexual.

Sin embargo, ¿qué mecanismos subyacen al hecho de fijarnos más en unas personas que en otras? ¿Por qué nos sentimos atraídos por unas personas y por otras no?

Algunos teóricos de la psicología social han definido una serie de teorías de la atracción que tratan de explicar qué mecanismos o pasos sigue una persona, de forma inconsciente, a la hora de sentir cualquier tipo de atracción por otra.

¿Qué es la atracción?

La atracción física o sexual que experimentan las personas se define como la facultad de generar y atraer el interés a nivel físico, sexual o emocional de otras personas. Asimismo, según algunos autores la atracción haría referencia exclusivamente al interés sexual o erótico.

No obstante está constatado que las personas también pueden sentir una atracción romántica hacia alguien, no siendo necesario que la atracción sexual y la atracción emocional se den de forma simultánea, es decir, la existencia de una no implica por necesidad la existencia de la otra.

Las investigaciones realizadas en el campo de psicología han revelado que existen una serie de variables que influyen a la hora de que una persona se pueda sentir atraída por otra o no. Las variables que influyen en la atracción son:

1. Atractivo físico

Independientemente de las concepciones que cada individuo tenga sobre quién es atractivo y quién no, este punto tiene un peso muy importante a la hora de sentir atracción hacia una persona.

2. Excitación

Según una serie de investigaciones, los contextos o situaciones que generan una excitación emocional alta crean un entorno perfecto para generar estímulos pasionales.

De esta forma, las personas que se se ven envueltas, conjuntamente, en situaciones o estados de tensión, tienen más posibilidades de sentirse atraídos entre ellos.

3. Proximidad

Esta es una de las variables más simples y al mismo tiempo más importantes. El factor de proximidad espacial es el que determina a cuántas personas podemos conocer, y por tanto con cuántas se puede tener la posibilidad de intimar.

Sin embargo, en la era de internet, la llamada “proximidad virtual” elemento que cada vez gana más peso, posibilitando a las personas poder conocerse entre ellas sin la necesidad de estar cerca geográficamente.

4. Reciprocidad

Las manifestaciones o muestras de intimidad casi siempre suelen producir más expresiones de intimidad. Estos significa que es usualmente las personas se sienten atraídas por otras personas a las que gustan o, al menos, a las que creen gustar.

Además, la reciprocidad suele ser importante en tanto en cuanto permite conocer al otro. Es decir, las personas suelen sentir atracción por aquellos que se muestran tal y como son. Asimismo, cuando una persona se abre a otra se suelen generar sentimientos de atracción siempre y cuando se dé de forma recíproca.

5. Similitud

Este factor puede darse de diferentes formas, como por ejemplo similitudes en cuanto a la edad, la educación, el estatus económico, aficiones, la autoestima, etc. Cuanto más similitudes existan entre dos personas, más probabilidades habrá de que se sientan atraídas la una por la otra.

6. Obstáculos

Según este factor, al igual que en el caso de Romeo y Julieta, el amor aumenta con los obstáculos. En muchas ocasiones, las interferencias que puedan surgir acaban intensificando aún más los sentimientos por la otra persona, o haciendo que dos personas se sientan aún más unidas al tener un “enemigo común” al que combatir.

Este factor, puede darse hasta tal punto que las parejas creen supuestos enemigos externos contra los que luchar unidos, Sin embargo, es necesario que estos “enemigos” sean más bien débiles. Además, esta búsqueda constante de interferencias para potenciar los sentimientos de amor puede acabar volviéndose en contra de la pareja.

Teorías de la atracción

Aunque no tienen porqué darse de forma simultánea, todos estos factores y variables anteriores son necesarios que se presenten en mayor o menor medida para que puedan desencadenarse la atracción o, incluso, el enamoramiento.

A raíz de ellas se han elaborado una serie de teorías de la atracción interpersonal que explican cómo surgen en las personas los diversos sentimientos de atracción.

1. Teoría de “lo difícil de conseguir”

Esta teoría se relaciona con el factor de los obstáculos en la relación. Su principal idea es que las personas se sienten atraídas por aquello que no pueden conseguir o que, como mínimo, existan un gran número de dificultades para ello.

Esta observación también se puede atribuir a las relaciones interpersonales, en las cuales tanto hombres como mujeres se sienten atraídos hacia aquellas personas que perciben como “difíciles de conseguir”. Sin embargo, esta teoría especifica que la atracción no es hacia personas que se percibe que son duras de conseguir para los demás, pero relativamente asequibles para uno mismo.

En psicología este hecho se explica por la teoría de la reactancia, según la cual muchas personas desean aquello les es imposible conseguir o complicado de lograr. Estos individuos sienten que se les está menoscabando su libertad de escoger o se oponen a la restricción de su libertad.

Por otro lado, este supuesto también explica que una persona que nunca ha sentido ningún interés por un tercera que siempre ha percibido como alcanzable o disponible, comienza a desearla en el momento en el que deja de estarlo.

2. Teoría de la similitud

Como se describe anteriormente, el factor de similitud es un elemento muy importante a la hora de sentir atracción por alguien.

Según esta hipótesis, las personas tienden a escoger como pareja a aquellos con quienes se sienten reconfortadas, y posiblemente la característica más reconfortante de una potencial pareja amorosa es que se parezca lo más posible a uno mismo, al menos en algunos factores fundamentales.

3. Teoría de la complementariedad

Relacionada con la teoría anterior, algunos investigadores proponen que las personas no escogen a sus parejas por similitud, sino por complementariedad.

Esto significa que las potenciales parejas se escogen porque son complementarias a la persona. Es decir, tienen una serie de habilidades o destacan en aspectos en los que la propia persona no lo hace. Por ejemplo, si una persona se describe a sí misma como habladora, es muy probable que acabe fijando su atención en alguien que sepa escuchar.

4. Teoría del filtrado secuencial

Esta teoría combina las dos anteriores. Según este modelo teórico, en un primer momento la persona busca que el otro sea semejante a ella en ciertos aspectos de base como la edad, la educación, la clase social, etc.

En el caso de que la relación prospere, y se comienza a ver al otro como una potencial pareja romántica, empiezan a ponerse en relevancia la similitud valores personales y, finalmente, en una tercera etapa entran en juego los aspectos complementarios.

5. Teoría del estímulo-valor-rol

En relación con los planteamientos que esta teoría propone, para que dos personas sientan una atracción mutua se necesita, antes que nada, que estas se correspondan mutuamente a un nivel básico, este nivel está formado por la edad, aspecto físico, posición económica, primeras impresiones, etc.

Trás la unión, la persona comienza a dar mayor importancia a los valores del otro, teniendo la relación más posibilidades de éxito si a un nivel más profundo las personas comparten sus valores personales.

En la última etapa del proceso de atracción y enamoramiento, las potenciales parejas son descartadas en tanto en cuanto las cuestiones de rol no sean compatibles. Dos personas pueden tener valores muy cercanos, pero con el tiempo descubrir que sus expectativas de rol como pareja no coinciden.

6. Teoría de la formación diádica

Esta última teoría propone que para que una relación se desarrolle de manera positiva deben completarse una serie de etapas, de lo contrario, antes o después, la relación se quebrantará. Estas etapas o procesos son:

  • Percepción de similitudes
  • Buena relación de pareja
  • Comunicación fluida mediante la apertura mutua
  • Roles afables para cada uno por separado
  • Roles afables dentro de la pareja
  • Cristalización diádica: consiste en la creación de una identidad como pareja y en la determinación del nivel de compromiso.

Todas estas teorías proceden principalmente de la psicología social. No obstante existe un grupo de teorías llamadas Teorías Prácticas que son el resultado de las experiencias profesionales de psicoterapeutas profesionales, entre los que se incluyen Sigmund Freud, Abraham Maslow o Erich Fromm.