En una representación teatral los personajes interactúan en un escenario concreto con unos roles determinados con el fin de representar un guión. Pero la representación de roles no es algo que se circunscriba al ámbito teatral ni al cinematográfico.

En nuestra vida diaria también solemos interpretar diferentes papeles en función de las circunstancias que vivimos, con quién interactuamos y de las expectativas que se tengan de nuestra actuación. De este modo, algunas perspectivas teóricas consideran que el ser humano actúa en su contacto con los demás como si estuviera realizando una obra de teatro. Concretamente es lo que propone el modelo dramatúrgico de Erving Goffman, centrado en el contacto social cara a cara.

En enfoque dramatúrgico de Goffman

El enfoque o modelo dramatúrgico de Erving Goffman es una manera de interpretar la interacción social en la cual se propone la idea de que toda interacción es una actuación o papel representado hacia el otro o los posibles observadores. Las interacciones sociales y nuestra estructura social no son más que la representación de los roles que tenemos interiorizados de manera que terminan formando parte de la propia identidad.

En cualquier situación social que las personas lleven a cabo se está interpretando algún tipo de rol, el cual va a ir cambiando en función de los contextos interactivos. La persona muestra un tipo de información concreta de sí mismo según la situación y la intención, con lo que va a provocar respuestas diferentes según cómo sea interpretado por su semejante. Como en el teatro, en toda interacción existen unos límites conductuales preestablecidos, un guión a interpretar ante los demás.

La idea básica de este modelo es que el ser humano trata de controlar la impresión que genera en los demás a partir de la interacción de cara a acercar dicha impresión a su yo ideal. En cada contacto se representa un esquema de actos a partir de los cuales puede expresar su punto de vista respecto a la realidad y la interacción a la par que pretende modificar la evaluación ajena.

El modelo dramatúrgico de Erving Goffman parte de una concepción propia del interaccionismo simbólico, en el que lo mental y lo situacional influyen en la realización de la conducta y la construcción de la psique a partir de la construcción y transmisión de significados compartidos referentes a los símbolos empleados en el contexto interactivo.

El escenario

La interacción social se lleva a cabo en un contexto o en un marco determinado, lo que el autor denomina establishment. Dicho de otro modo, se trata del escenario en el que se realiza la interacción, en el cual se van a intercambiar impresiones. Se compone de la fachada personal o rol interiorizado y de la fachada pública o imagen que mostramos al público al representar. 

En este escenario confluyen el emplazamiento físico y los actores y roles de cada uno para configurar la escena en la que los actores van a expresarse y ser interpretados.

Los actores y su interacción

Para que exista interacción social uno de los componentes clave es la existencia de alguien que las lleve a cabo. Estas personas, quienes interactúan, son los llamados actores.

En una interacción los diferentes actores están en una situación de copresencia, es decir de interacción mutua, en la que estas personas representan roles concretos e intercambian impresiones las cuales serán utilizadas para comprender la performance y actuar en consecuencia a ella. Ambos sujetos son emisores y receptores al mismo tiempo, son tanto actor como audiencia.

Además, durante la interacción se transmiten impresiones tanto de manera voluntaria y consciente como de manera involuntaria a través de elementos contextuales que escapan al control y la intencionalidad del actor. Los dos tipos de elementos van a ser captados e interpretados por el otro, actuando en consecuencia. El conocimiento de este hecho permite que se utilicen elementos contextuales de manera estratégica para dar interpretaciones distintas de las que tendrían en otro momento o situación. 

El actor debe intentar manejar las impresiones que provoca en la audiencia de manera que sea interpretado tal y como él pretende, sin caer en contradicción.

El papel o rol

Los roles juegan un papel fundamental en la interacción entre personas, indicando el tipo de conductas que se espera que lleven a cabo en una situación determinada. Principalmente indican qué posición debe tomar cada uno, así como su estatus o el significado dotado por la cultura al rol en cuestión.

Estos roles suponen un proceso mediante el cual se establece una influencia de una persona a otra, generando una actuación por parte del otro. Los roles son parte fundamental de nuestra vinculación con nuestros semejantes y pueden variar según el escenario o el marco contextual. Además, también se vinculan a la identidad o al concepto del Yo.

La identidad según el modelo dramatúrgico

El concepto del Yo o sí mismo es un elemento que para el modelo de Goffman supone el producto de la manipulación de las impresiones de los demás para que éstos elaboren una imagen del individuo determinada y favorecedora. La identidad es una construcción que el ser humano hace de sí mismo para los demás a partir de los roles que lleva a cabo.

Así, las personas crean una fachada pública general para su actuación. Este rol principal que jugamos a lo largo de nuestra vida, la integración de la mayor parte de los roles, es lo que consideramos self. Esto supone que las personas en realidad están ofreciendo una apariencia de sí mismos a los demás, que intentan acercar a un Yo ideal. 

La identidad, el Yo, no es más que el conjunto de máscaras que nos ponemos, lo que expresamos y proyectamos a los demás. Somos lo que los demás interpretan de nosotros a partir de nuestras interacciones.

Interpretando las situaciones sociales: los marcos de significación

Otro de los conceptos del modelo dramatúrgico de Goffman es el de marco o frame, el cual se entiende como el esquema o perspectiva desde la cual es entendida el fenómenos social y permite al sujeto organizar sus conocimientos y vivencias.

Estos marcos o frames vienen dados en gran medida por la cultura a la que pertenecemos a partir de la cual adquirimos formas de interpretar nuestro mundo social y los simbolismos que forman parte de él, así como las situaciones que en ellos vivimos., de manera podemos ajustar nuestra interacción con el medio.

Saber que ocurre en una situación dada requiere de estos marcos, que serán utilizados como elementos tanto para comprender la realidad de la interacción como para contribuir a su realización por parte del individuo. Estos marcos pueden ser primarios, los cuales son utilizados para comprender sucesos naturales o sociales, pero en algunas ocasiones requieren de marcos secundarios para dar a un acto una finalidad distinta de la original o manipular conscientemente la percepción del otro respecto a una acción concreta (respectivamente, modificaciones o fabricaciones).

Referencias bibliográficas:

  • Chihu, A. y López, A. (2000). El enfoque dramatúrgico en Erving Goffman. UNAM, México.
  • Goffman, E. (1959). The presentation of self in everyday life. Doubleday Anchor. New York.
  • Rivas, M. & López, M. (2012). Psicología social y de las organizaciones. Manual CEDE de Preparación PIR, 11. CEDE. Madrid.