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El aislamiento social y la dificultad para hacer amistades son dos de los problemas que, paradójicamente, se dan en una sociedad en la que Internet tiene la capacidad de poner en contacto a todo tipo de personas.

Los problemas a la hora de forjar amistades no solo tiene consecuencias en el estado anímico de las personas y su autoestima: también se ha visto que la soledad está relacionada con una menor esperanza de vida.

¿Cómo romper el aislamiento?

Ganar una mayor capacidad para ganar amigos es un proceso que implica dedicarse a diversos frentes. Afortunadamente, es posible ganar en todos ellos si se siguen las estrategias adecuadas y se muestra un compromiso con ciertos principios e ideas. 

A continuación veremos qué es lo que las personas a las que les cuesta hacer amigos pueden hacer para salir de su aislamiento.

1. Trabajar en la autoestima

Este es un paso que debe tomarse en primer lugar pero que debe acompañar a todos los que le siguen. La percepción de que faltan amigos que estén a nuestro lado suele estar asociada con la creencia de que no somos lo suficientemente buenos para que alguien quiera pasar tiempo con nosotros, lo cual a su vez hace que adoptemos conductas que dificultan la creación de lazos de amistad.

Por ello es necesario analizar estas creencias de manera calmada y un tanto distante, juzgando sus fundamentos y viendo de qué manera se ajustan a la realidad. Normalmente el aislamiento social está producido por la anticipación del fracaso de las tomas de contacto con el resto de personas, con el miedo que esto genera y con la falta de autoestima que nos hace estar a la defensiva y renunciar a las posibilidades de hacer amigos, lo cual a su vez confirma nuestras creencias pesimistas.

Este paso puede iniciarse a solas o con ayuda de amigos y familiares, pero asistir a psicoterapia también es una buena opción para realizar esta reestructuración cognitiva.

2. Juzgar nuestras necesidades de amistad

En segundo lugar debemos pararnos a pensar por qué o para qué queremos tener más amigos o amigas. Esto nos ayudará a saber cuál es la naturaleza de nuestra necesidad, lo cual a la vez hará posible tener claros los contextos en los que queremos conocer gente y la clase de personas con las que queremos tratar.

3. Buscar espacios de encuentro

En segundo lugar deberemos pensar cuáles son los espacios en los que podríamos entablar nuevas amistades. Aquí debemos considerar lugares de reunión, pero también espacios virtuales, especialmente foros en los que podamos encontrar personas con intereses en común. Más allá de las redes sociales, que acostumbran a estar diseñadas más para el contacto individual con personas ya conocidas, hay páginas web con apartados de debate y discusión en las que se reúnen personas que son habituales del lugar: son una buena opción.

4. Buscar la exposición

Perder el miedo a exponernos a la opinión de los demás en totalmente imprescindible a la hora de hacer amigos. Para ello debemos salir de la zona de confort y combatir el miedo aprendido de anteriores experiencias frustradas a la hora de hacer amigos. Seguir autoinstrucciones y "auto-obligarnos" a cumplirlas siguiendo una escala de dificultad es una buena manera de resolver esto, además de ser un recurso muy utilizado en casos de fobia social.

5. No seguir guiones en la conversación

Una vez haya empezado una conversación con alguien, es necesario renunciar a la posibilidad de seguir un guión más o menos estructurado en el que hayamos incluido elementos que queramos decir: no funcionan y hacen que el diálogo sea poco fluido e insatisfactorio. Lo recomendable es buscar la espontaneidad. Para ello es bueno seguir protocolos de relajación (a poder ser con la ayuda de un terapeuta) y dejarse llevar por el diálogo sin pensar obsesivamente en la imagen que estamos dando. Si nos mostramos confiados y seguros de nosotros mismos, la conversación más absurda puede convertirse en algo divertido y estimulante.

6. Mostrar compromiso

Mantener los lazos de amistad es apostar por el compromiso que une a dos personas que se consideran amigos. Esto significa que hay que realizar algunos sacrificios y tener claro que nosotros también deberíamos estar dispuestos a aportarle algo al otro. Es un punto muy básico pero que a menudo se olvida, haciendo que las relaciones se deterioren y se vuelvan circunstanciales, algo instrumental.

Concluyendo

Si la frase "me cuesta hacer amigos" ronda frecuentemente por nuestra cabeza, hay que tener claras dos cosas: por un lado, que si estamos dispuestos, podemos ser amigos de muchas más personas, y por el otro, que este proceso nos va a costar una serie de esfuerzo y sacrificios que nos harán abandonar nuestra zona de confort

Tener esto claro desde el principio es básico para no desanimarse en las primeras etapas, algo que puede hacer que esta experiencia quede memorizada como una "prueba" de que los amigos no están hechos para nosotros.