La investigación en ciencias sociales es muy diversa y rica en propuestas y posibilidades de acción. Al comprender que somos seres inmersos en una gran cantidad de significados y códigos a través de los cuales nos identificamos e interactuamos, ha sido posible desarrollar distintas formas de hacer investigación e intervención.

En este artículo haremos una definición general sobre uno de los métodos más importantes en la psicología social comunitaria: la Investigación Acción Participativa (IAP).

¿Qué es la Investigación Acción Participativa?

La Investigación Acción Participativa (IAP) es un método de investigación psicosocial que está fundamentado en un elemento clave: la participación de distintos agentes. Se basa en una reflexión y una serie de prácticas que se proponen incluir a todos los participantes de una comunidad en la creación de conocimiento científico sobre sí mismos.

La IAP es una forma de intervenir en los problemas sociales que busca que los conocimientos producidos por una investigación sirvan para la transformación social. Así mismo procura que el desarrollo de la investigación y la intervención esté centrado en la participación de quienes conforman la comunidad donde se investiga y se interviene, ya que se entiende a la propia comunidad como la encargada de definir y dirigir sus propias necesidades, conflictos y soluciones.

En este sentido, la IAP es una propuesta metodológica que surge como alternativa a una de las formas clásicas de intervenir en los problemas sociales: la de hacer programas que no consideran a quienes serán los beneficiarios o destinatarios de esos programas.

Por lo mismo, la investigación acción ha estado históricamente vinculada a la movilización de sectores sociales minoritarios, promoviendo formas de hacer investigación cuyo conocimiento generado sea utilizado para el beneficio de la comunidad donde la investigación se realiza.

Conceptos clave y desarrollo del proceso

Algunos conceptos clave al plantear una IAP son la planificación, el empoderamiento, el fortalecimiento y evidentemente el concepto de participación. Así mismo, es un proceso que se realiza mediante una serie de acciones sistemáticas y consensuadas.

Aunque no hay una forma única de llevarlo a cabo, precisamente porque los pasos deben ser flexibles a las necesidades tanto de la comunidad como los problemas planteados en la investigación, en términos generales hay algunas etapas por las que transcurre una IAP, como son la detección o la recepción de una demanda, la familiarización y difusión del proyecto, el diagnóstico participativo, la detección y priorización de necesidades, el diseño de un plan de acción, la ejecución de las acciones, y la evaluación constante y también participativa.

Sustento teórico: los paradigmas participativos

Los paradigmas participativos son modelos epistemológicos y metodológicos que han permitido desarrollar distintas formas de hacer investigación social, y que surgen como consecuencia de las críticas que se han realizado a las formas predominantes y más tradicionales de hacer investigación social.

Siguiendo a Montenegro, Balasch y Callen (2009), vamos a enumerar tres características o finalidades de los paradigmas participativos, que son algunas de las que constituyen los fundamentos teóricos y metodológicos de la Investigación Acción Participativa:

1. Redefinir los roles especificando el campo compartido de acción

Los miembros de las comunidades no son simples receptores, destinatarios o beneficiarios sino que se reconocen como productores de conocimientos, con lo cual hay un trabajo en conjunto entre distintos saberes.

El interventor ya no es un experto sino que es un facilitador o dinamizador en el proceso de investigación-intervención. Así, busca salir de la distinción entre sujeto de conocimiento - objeto de conocimiento (persona que interviene - personas intervenidas). Entiende al conocimiento como un producto de experiencias heterogéneas y de las relaciones que establecen.

2. Hay una dimensión política

Los métodos participativos buscan que el conocimiento se utilice hacia la transformación de las relaciones de poder y de dominación que han contribuido a sostener desigualdades sociales. Esto ocurre en contraste con algunas posturas tradicionales de la intervención, cuya finalidad es principalmente la contraria: adaptar a las personas a la estructuras sociales.

3. Evaluar los retos durante el proceso

Valorar los retos y las dificultades, así como las estrategias de solución, por ejemplo, la inclusión de todas las personas no se produce de manera automática ni es siempre un deseo compartido por todas o exento de conflictos. Así mismo puede pasar que la problematización que hacen todos los agentes no siempre se orienta a la transformación social ni a la producción de conocimientos críticos, cuyas soluciones se plantean según el contexto, las necesidades y las expectativas de los actores.

En suma, al considerar que las personas tradicionalmente entendidas como las “intervenidas”, son en realidad sujetos de conocimiento (al igual que los “interventores”), los métodos participativos basan la detección de problemas y la toma de decisiones en la implicación de distintos saberes y buscan establecer relaciones horizontales orientadas a la transformación social de la comunidad.

Referencias bibliográficas:

  • Delgado-Algarra, E. (2015). Investigación acción participativa como impulsora de la ciudadanía democrática y el cambio social. International Journal of Education, Research and Innovation, 3: 1-11.
  • Montenegro, M., Balasch, M. & Callen, B. (2009). Perspectivas participativas de intervención social. Editorial OUC: Barcelona.
  • Pereda, C., Prada, M. & Actis, W. (2003). Investigación Acción Participativa. Propuesta para un ejercicio activo de la ciudadanía. Colectivo Ioé. Recuperado 13 de abril de 2018. Disponible en: www.nodo50.org/ioe