La Epistemología Feminista es un término que hace referencia a algunas rupturas con las formas tradicionales de hacer conocimiento científico, argumentando que no es posible hacer una teoría generalizada que ignore el contexto de los sujetos que las desarrollan.

A continuación haremos un repaso por algunas de las características de la epistemología feminista, sus antecedentes y los aportes que han tenido en las ciencias sociales.

¿Qué es la Epistemología?

Para empezar vamos a definir brevemente la epistemología y cómo participa en nuestra forma de conocer el mundo. La epistemología es la teoría del conocimiento, es decir, estudia los principios, los fundamentos y las condiciones que han dado lugar a que el conocimiento se construya de una manera en concreto.

La epistemología analiza la naturaleza y las finalidades del conocimiento, por lo tanto tiene que ver con cómo se hacen las preguntas que dan forma a una investigación científica y a sus posibles resultados.

Cuando hablamos, por ejemplo, de “paradigmas epistemológicos” nos referimos a los modelos filosóficos y metodológicos que subyacen en la práctica científicas (modelos están hechos por alguien, que han resultado de la actividad humana en relación con numerosos acontecimientos sociales, históricos, políticos, económicos) y que han marcado nuestra comprensión del mundo.

Epistemología Feminista: otra forma de conocer

La Epistemología Feminista defiende que el sujeto de conocimiento no es una abstracción con facultades universales no contaminadas por experiencias sensibles; sino que es un sujeto histórico particular, que tiene un cuerpo, unos intereses, unas emociones que inevitablemente influyen en su pensamiento racional y en el conocimiento que construye.

Es decir que surge en respuesta a la tradición científica “desencarnada”, (desencarnada porque se ha presentado como neutra e imparcial, como si no estuviera hecha por una persona) que se ha desarrollado desde las experiencias y la visión del mundo de un personaje en concreto: un hombre, blanco, heterosxual, occidental, de clase alta.

Podemos decir que el feminismo le puso un cuerpo a la ciencia tradicional, con lo cual, abre otra posibilidad de hacer y validar conocimiento científico, es decir, una nueva corriente epistemológica.

Dicho en otras palabras; situó los conocimientos en lugares concretos (cuerpos) donde se producen, argumentando que todo conocimiento es situado; es decir, se produce de por un sujeto en una situación histórica, temporal, social, política en particular; con lo cual, los métodos para justificar o validar este conocimiento son también contextuales.

De ahí también surge la conexión entre conocimiento y poder, así como la responsabilidad del conocimiento que se produce y el compromiso ético y político, cosa que se constituye como una de las principales características de la Epistemología Feminista y que se habían mantenido ocultas en gran parte de la ciencia tradicional.

Así, lo que el feminismo ha aportado a la Epistemología Feminista tradicional es una nueva forma de comprender tanto al sujeto que produce conocimiento, como el producto mismo, es decir, el conocimiento científico. En otras palabras, inaugura otras formas de conocer.

Antecedentes y rupturas con la ciencia moderna

La epistemología feminista surge específicamente desde que los movimientos feministas pusieron en el centro de los debates epistemológicos a la multiplicidad de formas de conocer; argumentando que por la gran diversidad de identidades que se construyen en las sociedades modernas no existen conocimientos totales sobre la realidad, sino conocimientos parciales.

Esto ha ocurrido mediante un proceso paulatino, cuyo desarrollo ha tenido lugar especialmente durante el siglo XX. Sara Velasco (2009) nos dice que la Epistemología Feminista se originó a partir de reconocer dos aspectos que la epistemología tradicional había ignorado: la existencia de los sexos, y las normas de poder-subordinación que establecen sus relaciones.

Lo que observa la Epistemología Feminista es que las mayoría de las investigaciones hechas en las ciencia moderna se han caracterizado por omisiones notables, que se ocultan bajo la premisa de la universalidad y el sueño del conocimiento neutro.

Una de esas omisiones es que la ciencia moderna ha sido realizada por una parte de la humanidad, que son los hombres sobre todo blancos y de clase media. La otra omisión importante es que se ha constituido a la razón sobre la experiencia ignorando la actuación de esa experiencia y de la psique humana individual en la construcción del conocimiento.

En otras palabras, las feministas denuncian y cuestionan el sexismo y el androcentrismo de la ciencia tradicional, por lo que sus preguntas de investigación están enmarcadas en el mismo sentido. Se conecta con las epistemologías críticas al no posicionarse desde la la neutralidad del investigador y del conocimiento científico, haciendo ver que el sujeto que investiga sesga de entrada las preguntas de investigación, las hipótesis, los análisis y los resultados, precisamente porque es un sujeto (es decir que por definición no es un objeto).

Donna Haraway.

¿Qué preguntas hace la Epistemología Feminista?

La epistemología tiene que ver con cómo se se han hecho las preguntas de la investigación científica y sus objetivos, lo que a su vez ha hecho que se produzcan ciertos conocimientos.

Velasco (2009) sintetiza algunos de los objetivos de la Epistemología Feminista a partir de lol siguiente objetivo general: Desvelar y cuestionar las lógicas binarias de hombre-mujer, femenino-masculino, activo-pasivo, público-privado, racional-emocional.

Esto último considerando la jerarquía social de valorización o desvalorización que las acompaña, es decir que se cuestiona así mismo, la exclusión, la discriminación, el silenciamiento, la omisión, los sesgos, la devaluación, especialmente de lo femenino y de las mujeres, aunque posteriormente se incorporaran mediante una mirada interseccional, otras posiciones históricamente vulnerabilizadas.

Así, se constituye como una opción frente a las premisas biologicistas y esencialistas que establecen o naturalizan diferencias por sexo, raza, discapacidad, y la premisas universalistas y coloniales que tienden a la homogeneización de los cuerpos y las experiencias.

Algunos matices de la Epistemología Feminista

Harding (1996) propone que la Epistemología Feminista pasa por distintos matices que coexisten y son todos necesarios, ya que han tenido distintos aportes a la forma de hacer ciencia: el empirismo feminista, el punto de vista feminista y el postmodernismo feminista.

1. Empirismo feminista

Se trata a grandes rasgos de intentar equiparar la posición de las mujeres en la producción del conocimiento científico respecto a los hombres a través del número de mujeres que hacen ciencia en comparación con el número de hombres. Con frecuencia esta es una posición que no cuestiona el sesgo androcéntrico presente en la propia pregunta de investigación.

2. Punto de vista feminista

Está fundamentado en la premisa de que utilizar el punto de vista del hombre para construir la realidad social hace que esta sociedad se construya de una manera inequitativa, por lo que el punto de vista de la experiencia femenina puede crear un conocimiento más completo y equitativo.

No obstante, en ocasiones los puntos de vista feministas siguen utilizando los métodos de investigación de la ciencia tradicional. No se trata de creer que las mujeres harán “mejor ciencia” que los hombres, sino de reconocer que ambas experiencias tienen valores diferentes, y que la experiencia femenina ha estado oprimida ante la masculina.

3. Postmodernismo feminista

En ocasiones el punto de vista feminista no toma en cuenta las relaciones de opresión que se conectan con la experiencia de las mujeres, con lo que también es necesario señalar que la multiplicidad de identidades que son construidas en las sociedades contemporáneas producen distintas experiencias, por lo que no hay una verdad o una sola experiencia en el “ser mujer”.

El postmodernismo feminista fortalece la discusión sobre conceptos como subjetividad, construcción social, sexo-género, relaciones de género y de poder, división sexual del trabajo, según la experiencia social diversa de las identidades que son construidas no sólo por género sino por clase, raza, cultura, etc.

Retos ante la epistemología tradicional

La Epistemología Feminista, no obstante, y por sus características intrínsecas es una cuestión muy heterogénea, que con frecuencia se ha enfrentado a un reto importante: el de cumplir con los estándares y parámetros de lo que se considera una “ciencia”, por ejemplo, la construcción de categorías, supuestos y axiomas que vayan más allá del discurso y que puedan ser válidos en términos de rigurosidad científica.

Ante esto, han surgido muchas propuestas, desde la objetividad situada de Donna Haraway, hasta propuestas concretas para contextos concretos en donde se han desarrollado métodos de investigación que se corresponden con las preguntas que el feminismo ha aportado a nuestra forma de conocer el mundo.

Referencias bibliográficas:

  • Velasco, S. (2014). Sexos, género y salud. Teoría y métodos para la práctica clínica y programas de salud. Minerva Ediciones: Madrid
  • Espín, L.M. (2012). En transición. La epistemología y filosofía feminista de la ciencia ante los retos de un contexto de crisis multicultural. e-cardernos CES. [En línea], Puesto en línea el 01 de diciembre de 2012, consultado 12 de abril de 2018. Disponible en http://eces.revues.org/1521
  • Guzmán, M. y Pérez, A. (2005). Las Epistemologías Feministas y la Teoría de Género. Cinta moebio, 22: 112-126.
  • Harding, S. (1996). Ciencia y feminismo. Ediciones Morata: Madrid