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Cuando cometemos un fallo importante la percepción que tienen de nosotros las personas que han sido testigos de ello se modifica. Sin embargo, no se trata de que resultemos menos atractivos a nivel personal si metemos la pata, sino que el mecanismo por el que nuestro grado de agradabilidad y de respetabilidad cambia es algo menos intuitivo que esto.

En este artículo describiremos las variables que intervienen en el efecto Pratfall, el fenómeno por el cual las personas atractivas que se equivocan tienden a gustar más que antes a los demás, mientras que con las personas poco atractivas lo son todavía menos cuando cometen un error grave. Veamos en qué consiste exactamente este efecto psicológico.

¿Qué es el efecto Pratfall?

El psicólogo americano Elliot Aronson, conocido por sus investigaciones sobre la teoría de la disonancia cognitiva, describió en el año 1966 el efecto Pratfall, un fenómeno psicológico que consiste en un aumento o una reducción del atractivo interpersonal de un individuo después de que éste cometa un error.

La dirección del efecto depende del grado de competencia que otras personas atribuyeran previamente a quien se ha equivocado. Así, quienes eran percibidos como muy competentes a nivel general tenderán a gustar más al resto de personas después de cometer un error, mientras que si el nivel de competencia es medio el atractivo se reducirá.

En el contexto del efecto Pratfall el concepto “atractivo” es entendido como una combinación entre agradabilidad y respetabilidad. Así, una persona puede resultar atractiva a los demás por ser inusualmente cordial, pero también por ocupar un puesto con un elevado nivel de prestigio o por ser muy inteligente.

La palabra “pratfall” es un término inglés que puede traducirse libremente como “error” aunque, de hecho, el significado se acerca más a la expresión coloquial “caerse de culo”: hace referencia a un fallo de cierta gravedad que tiende a resultar vergonzante para la persona que lo comete.

El efecto Pratfall se ve influido por variables muy distintas, entre las que destacan el nivel de autoestima del observador, su género y la gravedad del fallo cometido. Más adelante explicaremos de qué modo contribuye cada uno de estos factores al aumento o a la reducción del atractivo interpersonal.

El estudio de Elliot Aronson

El propio Aronson llevó a cabo el experimento a partir del cual surgió su hipótesis del efecto Pratfall. En dicho estudio los sujetos experimentales, todos ellos estudiantes universitarios de sexo masculino, escucharon una de dos entrevistas grabadas en que el mismo actor interpretaba a dos personajes distintos.

Uno de estos hombres era un hombre muy inteligente, había tenido una vida destacable a nivel personal y profesional y contestaba correctamente a la mayoría de preguntas del entrevistador. El otro personaje se equivocaba en la mayoría de respuestas, era particularmente poco inteligente y no había logrado grandes cosas en su vida.

Al final de las entrevistas los dos hombres cometían fallos humillantes (“pratfalls”). Estos tuvieron efectos opuestos en función del personaje: mientras que los sujetos experimentales valoraban más positivamente al hombre inteligente después del error, su opinión del segundo empeoraba aún más.

Posteriormente se han llevado a cabo investigaciones similares a la de Aronson. Aunque los resultados se han replicado de modo general, también se han podido determinar de forma clara algunos matices importantes que intervienen en este fenómeno.

Hallazgos

La investigación de Aronson y otras posteriores que siguieron la misma línea han encontrado algunas peculiaridades llamativas con respecto al efecto Pratfall. Estas tienen que ver principalmente con variables de carácter psicosocial. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que este fenómeno se enmarca en el ámbito de la psicología social.

Uno de los aspectos más característicos del efecto Pratfall es que no está claro que tenga lugar en las mujeres en el mismo grado que en los hombres. Estos hallazgos se asocian a algunas investigaciones relativamente antiguas, por lo que la influencia del rol de género puede ser menor hoy en día en muchos lugares.

Estos estudios sugirieron el atractivo personal de alguien que comete un error grave tendería a disminuir para las mujeres independientemente de si la perciben como una persona inteligente y/o agradable o si no lo hacen.

La magnitud del fallo también es muy importante. Las personas atractivas que cometen errores leves pasan a serlo un poco menos, mientras que si el fallo es grave gustarán más al resto de personas pero también perderán una parte muy pequeña de su respetabilidad. Por contra, quienes no son atractivos lo serán aún menos tras equivocarse sea cual sea la gravedad.

Otra variable relevante es la autoestima de la persona que observa el error: si es elevada preferirá a una persona competente que no cometa ningún fallo a otra que sí lo haga. En este sentido es muy significativo el efecto de comparación social; según algunas hipótesis, el efecto Pratfall se debería a la capacidad de empatizar con la persona que se equivoca.